El trato a los esclavos en el Santo Domingo español

La esclavitud es quizás uno de los temas más controversiales en toda América. Al analizar esta temática, se debe mantener ciertas consideraciones en cuenta, dentro de las cuales se incluye que la esclavitud es tan vieja como la humanidad misma. Incluso aparece en la Biblia tanto el deber de los esclavos hacia sus dueños como el de los dueños hacia sus esclavos.

Al iniciarse la época del descubrimiento y la conquista de América en el siglo XVI, y a pesar que la historia universal relata que el clamor por los derechos y la igualdad del hombre surge en la Revolución Francesa de finales del siglo XVIII, la realidad es que fue precisamente en nuestra histórica capital de Santo Domingo donde casi tres siglos antes los frailes españoles Antonio de Montesinos y Bartolomé de las Casas inician el clamor por el respeto a los derechos y la igualdad de todos los hombres. Estos reclamos influyeron en la modificación de la conducta de los españoles hacia sus esclavos, a tal nivel que los esclavos españoles eran los mejor tratados y los que gozaban las mayores indulgencias en América. Es casi natural pues, que el Santo Domingo español se convirtiera en el escenario donde los esclavos fueron tratados como si fuesen meros compañeros en vez de esclavos, como lo dijo en una ocasión Moreau de Saint-Mery.

A continuación les presentamos varias pruebas originales de textos de los siglos XVIII y XIX donde se atestigua el trato que se les dio a los esclavos en la América española y especialmente en el Santo Domingo español. Esta es la base de las relaciones cordiales entre las distintas razas que ha caracterizado a lo interno de la sociedad dominicana desde hace siglos, lo que contrasta con otras sociedades, como la de Estados Unidos, donde han tenido una historia racial muy lamentable.

Santo Domingo español fue de las colonias con menos esclavos

En Atlas of World History (Atlas de historia mundial) aparece el siguiente mapa, donde se pone en evidencia que el Santo Domingo español fue de las colonias con menos esclavos.


La mayoría de los españoles en Santo Domingo no tuvieron esclavos

Era imposible que la mayoría de los españoles tuviesen esclavos cuando los esclavos eran la minoría más pequeña de la población.

El sacerdote español natural de Cotuí Antonio Sánchez Valverde, en su obra Idea del valor de la isla Española y utilidades que de ella puede sacar su monarquía, publicada en Madrid en 1785, explica que de una población de por lo menos 125,000 personas, solo el 11% (14,000) como mucho eran esclavos.

Posteriormente Sánchez Valverde reafirma que los criollos, en otras palabras los españoles nacidos en la parte española de la isla, superaban con creces a los negros, a los cuales se refiere como africanos.

Unos años después, el francés y natural de Martinica Moreau de Saint-Mery, quien se familiarizó bastante con el Santo Domingo español en una larga visita que hizo a finales del siglo XVIII, en su obra A Topographical and Political Description of the Spanish Part of Santo Domingo (Una descripción topográfica y política de la parte española de Santo Domingo), la versión traducida al inglés fue publicada en 1798, presenta el cuadro demográfico de esta manera.

La población de la parte española [de Santo Domingo] está compuesta por tres clases; los blancos, de quienes ya he mencionado, la gente libre de color y los esclavos. La gente libre de color es poca si la comparamos a los blancos, pero mucha si la comparamos a los esclavos.

Es por ello que se puede estimar que para la época los blancos constituían aproximadamente el 70% de la población dominicana, la gente libre de color (en su mayoría mulatos) consistían el 19% y los esclavos (en su mayoría negros) el 11% restante.

Moreau de Saint-Mery resalta el trato que se les daba a los esclavos en el Santo Domingo español

Moreau de Saint-Mery presenta con lujos de detalles el trato que se les daba a los esclavos españoles de Santo Domingo. Resaltamos estos aspectos por dos razones principales:

  • Saint-Mery era un francés y en esa época la rivalidad entre los españoles y los franceses hacía que con frecuencia los segundos se burlaran y presentaran una imagen desfavorable de los primeros.
  • La forma tan detallada que Saint-Mery describe las cosas elimina cualquier duda sobre el trato que los españoles les daban a sus esclavos era humanístico y no que parecía humanístico en comparación con el trato que recibían los esclavos en las colonias de otras naciones.

Es preciso puntualizar que el trato humanitario que caracterizó la mayoría de las relaciones entre los esclavos y sus dueños españoles es la base de donde surgen las relaciones raciales cordiales que ha caracterizado a la sociedad dominicana desde hace siglos.

Por un principio religioso que han adoptado los españoles de Santo Domingo, el legado de la libertad que un dueño le deja a sus esclavos es aceptado como un acto piadoso; y como son los sacerdotes quienes han inculcado esta creencia, no debemos sorprendernos que es muy común ver a muchos esclavos emancipados en los testamentos de sus dueños.

Una relación ilícita (amores entre el dueño y su esclava) con frecuencia le produce la libertad a ella quien lo ha inspirado (seduce a su dueño) al igual a aquellos que son sus frutos (los hijos mulatos que nacen de esa relación).

En este punto en particular queremos citar a Sánchez Valverde quien en 1785 dice lo siguiente respecto a la mayoría de las relaciones amorosas que surgían entre dueños y esclavas.


Ahora volvemos a citar a Moreau de Saint-Mery en otros puntos que ponen en evidencia el trato que se les daba a los esclavos en el Santo Domingo español.

El prejuicio de color (racismo), tan poderoso en otras naciones en las cuales fija una barrera entre los blancos y la gente libre de color y sus descendientes, es casi desconocido en la parte española de Santo Domingo.

Todas estas leyes [que privan a la gente libre de color de muchos derechos] son absolutamente desatendidas en la parte española [de Santo Domingo].

La constitución política de la colonia no hace diferenciación alguna entre los derechos civiles de los blancos y los de la gente libre de color.

Respecto al sacerdocio, la gente libre de color es admitida sin dificultad, de acuerdo con los principios de la igualdad que forma la base de la religión cristiana.

Con la eliminación del prejuicio de color (racismo) surge la lenidad hacia los esclavos.

[Los esclavos] son alimentados tan bien como sus dueños y son tratados con una suavidad que es desconocida en las colonias de otras naciones.

Mientras los negros sean tan pocos y esparcidos sobre un territorio tan grande, nunca podrá haber más que unos pocos por aquí y por allí; y, siendo imposible en ese estado de cosas someterlos a una disciplina exacta, que es provechosa solo para los pueblos y las industrias grandes, el trato [que reciben los esclavos] será análoga a la situación de sus dueños, para quienes son más como compañeros en vez de esclavos.

Las leyes coloniales españolas someten al negro cimarrón al castigo de flagelación y marcas con hierro caliente; el negro no puede ausentarse sin el permiso escrito de su dueño; si uno se atreve pegarle a un blanco puede ser castigado con la pena de muerte; y a todos se les prohibe portar armas. Pero, como ya he dicho, estas leyes [de castigo] son ignoradas en Santo Domingo. Sin embargo, cuando la corte real debe oír y dictar la justicia a los esclavos que piden su libertad o que se quejan de maltratos, estos son obedecidos al pie de la letra.


La minoría de los españoles que tenía esclavos trabajaba con ellos

Una de las características particulares en las colonias españolas y especialmente en el Santo Domingo español es que los mismos dueños solían fajarse en las labores del campo palmo a palmo con sus esclavos. Esto se debía a que la mayoría de los dueños solo tenían dos o tres esclavos como mucho, lo que hacía necesario que el mismo dueño se involucrara en las labores y, además, involucrar a sus hijos varones también. Esta circunstancia también creaba las condiciones para que el dueño conociera bien a sus esclavos y estos a sus dueños y la familia. Producía una suavización en la relación entre ambos y un apego que trascendía la jerarquía y terminaba, como lo dice Moreau de Saint-Mery, más como compañeros que como esclavos.

Antonio Sánchez Valverde dice lo siguiente respecto a la vida de un típico dueño de esclavos en el Santo Domingo español.

Luego Sánchez Valverde describe la vida de los dueños de esclavos más ricos del Santo Domingo español. Nótese que aún siendo de los ricos del país y dueños de mucho más esclavos de lo que era normal en la parte española de la isla, la mayoría de estos tenían que hacer las labores palmo a palmo con sus propios esclavos.



La Instrucción para los dueños de esclavos en todos los dominios [españoles] de América de 1789

En los archivos de la Biblioteca Nacional de España descubrimos la copia original del manuscrito de Instrucción para los dueños de esclavos en todos los dominios de América. El manuscrito se encuentra en su fase final antes que fuera transcrito tal como aparece para ser promulgado por el rey de España en 1789 y fuere aplicado en toda la América española.

Puntualizaciones respecto la Instrucción para los dueños de esclavos etc

Antes de presentarles el manuscrito, queremos resaltar las siguientes puntualizaciones del mismo que nos ayuda entender mejor lo que fue la esclavitud en Hispanoamérica desde la óptica legal.

  • Tiene un énfasis en hacer útiles a los esclavos sin poner de lado el respeto que dicta los principios de la religión y reconociendo siempre la humanidad ante todo.
  • Reconoce a los esclavos no como propiedad absoluta, sino como seres humanos.
  • Reconoce que los esclavos, como seres humanos, tenían almas; y por ello dicta que debían ser instruidos en los principios de la religión católica para prepararlos para el bautizo.
  • El procurador de las cortes de cada distrito estaba obligado a fungir como protector de los esclavos, a quien los esclavos podían acudir en caso que se les violara sus derechos.
  • Los dueños estaban obligados a suministrar los alimentos diariamente a sus esclavos, mas la vestimenta ajustada a las edades y sexo de los esclavos mas de la misma calidad que la ropa que usaban los trabajadores que no eran esclavos.
  • Todos los días de trabajo se les daba dos horas a cada esclavo varón de al menos 18 años para que atendiera el cultivo de la parte del terreno que los dueños estaban obligados proporcionarle para beneficio personal del esclavo y su familia.
  • Se prohibía que los esclavos trabajasen en los días feriados, ni siquiera para su propio provecho. Los dueños estaban obligados a dejar que los esclavos festejasen en los días feriados como les plazca, tan solo velando para que no se excedieran en el consumo de alcohol.
  • Tenían que proporcionarles viviendas dignas a los esclavos, separando a los sexos solteros, con camas cómodas y una habitación por esclavo o en su defecto no asignar más de dos por habitación. Los esclavos enfermos debían tener habitación propia y el dueño estaba obligado en asistirlo en sus necesidades hasta que se sanara. Si requería hospitalización, el dueño debía llevarle su alimentación; y si fallecía tenía que costear el entierro.
  • Se prohibía que se le diera libertad a los esclavos menores de edad, viejos o enfermos. Tampoco se les podía obligar a trabajar, sin embargo el dueño debía alimentarlos. Solo se podía concederle la libertad si demostraba que podía proveerles recursos para que pudieran mantenerse sin necesidad de auxilio de un tercero ni del Estado.
  • Se debía incentivar el matrimonio entre los esclavos y la formación de familias, mas el dueño no podía prohibir los casamientos con esclavos de otro dueño. Si la distancia que separaba a una pareja de esclavos casados era muy grande, el dueño del varón estaba obligado a comprar la esposa para que el matrimonio se mantuviera unido y los hijos crecieran con sus padres.
  • Los esclavos estaban obligados a respetar y obedecer a sus dueños y venerarlos como si fueran sus padres.
  • Si un esclavo cometía una falta o un delito contra su dueño o la familia de éste o al mayordomo, el dueño o el mayordomo debía castigarlo como castigaría a su hijo. Si en el castigo el dueño o mayordomo le producía marcas en la piel, efusión de sangre o lo invalida; el dueño debía ser sometido a la justicia y el esclavo sería representado por el protector de los esclavos.
  • Los sacerdotes, jueces especiales y demás personas designadas por ley debían ir a las haciendas y revisar a los esclavos para evidencia de maltrato o inducirlos para que los esclavos mismos contaran cualquier caso de abuso cometido por sus dueños. Si se comprobaba algún abuso, el dueño sería sometido a la justicia.
  • Los dueños que no cumplían con las instrucciones establecidas, la primera vez debía multarse cien pesos, la segunda vez trescientos pesos y la tercera vez seiscientos pesos. Es oportuno aclarar que cien pesos de finales del siglo XVIII equivaldría a decenas de miles de pesos al día de hoy.
  • Los dueños que se excedían en los castigos a los esclavos eran enjuiciados como criminales, se le confiscaba al esclavo y, en el caso que el esclavo quedara invalidado para trabajar, debía otorgarle la manutención y la vestimenta por el resto de la vida del esclavo.
  • Cada año los dueños tenían que suministrar a las autoridades una lista firmada y jurada de sus esclavos. Cualquier esclavo que no apareciera en una lista posterior, su ausencia debía ser explicada con evidencias. Si el dueño no lo hacía o se sospechaba que el esclavo sufrió una muerte violenta, el dueño sería enjuiciado por el crimen.

Instrucción para los dueños de esclavos etc en su estado original y completo














El buen trato hizo que los esclavos defendieran a sus dueños españoles en la invasión de Dessalines en 1805

No es sorpresa pues, que en la invasión con intenciones genocidas que hizo el haitiano Jean Jacques Dessalines en 1805 los mismos esclavos españoles lo enfrentaron y defendieron a sus dueños de los atropellos. Tal queda demostrado en muchos relatos, incluyendo este que en 1871 aparece en el libro del estadounidense Samuel Hazard Santo Domingo Past and Present with a Glance at Haiti (Santo Domingo en el pasado y el presente con un vistazo a Haití).

Los dominicanos se unieron a los franceses; y el terror creado por las crueldades y el nombre de Dessalines se había esparcido por toda la isla de tal manera que los mismos esclavos de la parte española lo enfrentaron en defensa de sus dueños, porque el buen tratamiento les había fortalecido el amor que les tenían.

William Walton describe el trato de los esclavos españoles en la práctica en 1810

En 1810 el inglés William Walton, quien vivió muchos años en la América española incluyendo en la parte española de Santo Domingo, publicó una obra de dos tomos titulada The Present State of the Spanish Colonies: Including a Particular Report of Hispañola or Spanish Part of Santo Domingo (El estado actual de las colonias españolas, incluyendo un reporte particular de La Española o la parte española de Santo Domingo). El capítulo XXI del tomo II se lo dedicó al trato que se les daba a los esclavos en Hispanoamérica.

Un impedimento considerable del progreso material de las posesiones españolas es la gran cantidad de días festivos que interfieren con las labores en las fincas, mas el régimen relajado con el cual gobiernan a los esclavos.

Con frecuencia los españoles son presentados como unos amos tiránicos y severos, pero esto no es cierto en lo absoluto. En Hispanoamérica los amos son humanísticos con frecuencia al extremo, y las indulgencias de las que gozan los negros no son compatibles con sus hábitos y carácter…


…Los españoles han hecho unas regulaciones muy imperfectas; lo que existe es un ensamblaje de excepciones y regulaciones en las que impera la humanidad más que la ley.

Los españoles se familiarizan mucho con sus esclavos; mas en vez de enseñarles las doctrinas de la moralidad y la virtud, les enseñan una serie de rezos cuyos objetivos son pocas veces explicadas y los cuales se aprenden por el hábito de la repetición.

…[Los esclavos] tienen un exceso de tiempo libre y gozan de más indulgencias que los esclavos de cualquier otro país.

Los esclavos tienen el derecho a la redención y en cualquier disputa con su amo tiene el privilegio de elegir su árbitro. Si no está contento trabajando para una persona en particular, si ha sido maltratado, y puede demostrar motivos suficientes y otro comprador, la ley obliga al amo a hacer la transferencia; o si el esclavo amasa ahorros de 300 dólares puede pedir su libertad al ofrecer el pago…


Los esclavos pueden recurrir a comisarios o jueces de la paz en casos de sufrir maltratos por sus dueños.

Entre los españoles la piedad pone la libertad de los esclavos entre las ofrendas aceptadas a Dios y muchas veces forma parte de los testamentos, en efecto depravando a un sucesor de la herencia. Generalmente se reserva para los últimos días de la vida [del dueño]…

En las colonias españolas los esclavos emancipados se convierten en ciudadanos del Estado en igualdad, pueden servir en las fuerzas armadas y gozan los mismos derechos de aquellos que nacen en libertad, con muy pocas excepciones que son más tinturas de etiquetas en vez de privaciones constitucionales…

El hombre que trata de insultar a un liberto aludiendo a su origen negro, sin importar qué tan remoto es ese origen, se convierte aceptable enjuiciarlo ante la ley.

El decreto de 1844 que refortalece la abolición de la esclavitud en República Dominicana

Tras producirse la independencia dominicana el 27 de febrero de 1844, se esparció entre la población de color el rumor que se pretendía restablecer la esclavitud. Se presume que este rumor fue creado y esparcido por agentes haitianos con el motivo de lesionar la unión nacional y debilitar el naciente Estado dominicano, lo que en un futuro podía crear las condiciones para los haitianos subyugar una vez más a los dominicanos. Para desmentir esta falsedad, el 17 de julio de 1844, casi cuatro meses después de lograrse la independencia y tres meses después que los haitianos inician la cuarta invasión que inicia la guerra de la independencia dominicana que duraría doce años, la junta gubernativa dominicana dicta un decreto.

Nótese los siguientes detalles que aparecen en el decreto.

  • Refuerza que la esclavitud no será restablecida en República Dominicana.
  • Dicta que cualquier negro que llegue a tierra dominicana en condición de esclavo recibe su libertad tan pronto pisa el territorio nacional.
  • Amenaza con castigar con pena de muerte a cualquier dominicano, sin importar rango social, que se dedique a la venta de esclavos. Al no precisar si esto se limitaba al territorio dominicano, es de entenderse que a los dominicanos se les prohibía lidiar con eso en cualquier parte del mundo y aún si era para beneficio de otras naciones.
  • Pedro Santana promulga este decreto, además de otros firmantes que aparecen al pie del mismo como los señores Bobadilla, Delorbe, Félix Mercenario entre otros.

Mapa oficial de Santo Domingo 1785

D. Tomás López era el geógrafo oficial de los reyes de España y su enfoque era hacer mapas de los dominios del reino de España. En 1785 hizo lo que quizás es el mapa más exacto de la ciudad de Santo Domingo en la época colonial.

Al analizar el mapa, nos percatamos de varios detalles que no conocíamos a priori.

Los límites de la ciudad

Lo primero que nos llama la atención es que los límites amurallados de la ciudad, los cuales fueron definidos tanto en mapas como en el lugar con la construcción de la muralla en el siglo XVI, eran muy ambiciosos para lo que era la ciudad en 1785.

Debemos recordar que a raíz de la invasión del pirata inglés Francisco Drake en 1586, como parte de la guerra Anglo-española, se acelera el decaimiento de la ciudad de Santo Domingo. En esa invasión, un tercio de las casas fueron destruidas mas los habitantes empobrecidos al Drake llevarse todas las prendas y todo lo que era de valor, incluyendo las campanas de la Catedral Primada de América.

Luego, en el siglo XVII, también conocido en la historiografía dominicana como el siglo de la miseria, la isla de Santo Domingo comienza un acelerado proceso de despoblación continua que termina a principios del siglo XVIII, cuando se toca fondo con una población en la parte española de la isla de tan solo 6,000 personas.

Si bien en ese mismo siglo las inmediaciones de la ciudad de Santo Domingo experimentaron un crecimiento demográfico, primero por la fundación del pueblo de San Carlos de Tenerife el 18 de febrero de 1685 con varias familias españolas provenientes de Tenerife en las Islas Canarias, y segundo por la fundación del pueblo de San Lorenzo de Los Mina con cientos de negros españoles que estaban fugitivos en la sierra de Bahoruco; la realidad es que la misma ciudad intramuros de Santo Domingo se despobló a tal gravedad que a principios del siglo XVIII la mayor parte de las casas lucían abandonadas.

Ya para 1785 la parte española estaba en plena recuperación con una población que a lo mínimo se estimaba en 125,000 personas, gracias en gran parte al impulso demográfico por las migraciones de los españoles canarios y la multiplicación acelerada de éstos, ya que solían tener una media de 7 u 8 hijos por familia.

En el mapa se nota que la ciudad estaba experimentando una expansión con los cuadritos negros que representan pequeñas casas que se habían construido. A pesar de esa tendencia expansionista, la ciudad no sobrepasa la muralla hasta la década de 1890.

Diferencias entre la Ciudad Colonial de 1785 y la de hoy

He aquí algunas diferencias que hemos identificado en el mapa de 1785 comparado con lo que conocemos hoy de la Ciudad Colonial.

  • La Fortaleza Ozama aparece con el nombre La Fuerza.
  • La puerta de la Misericordia se llamaba puerta Grande.
  • Lo que en la muralla occidental (parte inferior en el mapa) se conoce por Plata Forma ya no existe.
  • La puerta de las Atarazanas se llamaba puerta de la Cetarazna.
  • El Palacio de los Gobernadores, hoy forma parte del Museo de las Casas Reales, se llamaba Palacio del Señor Presidente.
  • La iglesia catedral en el mapa es la Catedral Sta María La Menor, Primada de América.
  • El Convento de los Dominicos se llamaba Convento de Santo Domingo.
  • Lo que hoy conocemos por Monasterio de San Francisco era un convento.
  • El Hospital San Nicolás de Bari aparece como Hospital Real en el mapa.
  • La casa de Rodrigo de Bastidas era conocida como Los Cuarteles.
  • El matadero quedaba donde hoy es calle José Gabriel García esquina Espaillat.
  • El Almacen de la Pólvora quedaba donde hoy está la calle Polvorín.
  • El Colegio estaba donde hoy es calle Arzobispo Meriño esquina Portes.

Además, resaltamos los siguientes detalles del mapa.

San Carlos de Tenerife

El conglomerado de casas alrededor de una iglesia que se observa fuera de la ciudad (en primer plano a la izquierda), es el pueblo de San Carlos de Tenerife. Fue fundado el 18 de febrero de 1684 por varias familias españolas de la isla de Tenerife en las Islas Canarias. La iglesia existe aún y es Ntra Sra de la Candelaria, el único edificio de origen colonial que perdura hasta nuestros días en esa zona. Hoy el pueblo de San Carlos de Tenerife es un sector más de la ciudad de Santo Domingo llamado San Carlos, a poca distancia del Palacio Nacional y el Barrio Chino.

Pajarito

La comunidad de Pajarito, al otro lado del río Ozama en lo que hoy es parte del municipio de Santo Domingo Este, se puede claramente observar en el mapa. Esto evidencia que ese sector es de origen colonial.

La playa y el rompeolas de Sans Souci

La playa y el rompeolas de Sans Souci, cerca de La Torrecilla en la desembocadura del río Ozama, no existía en 1785. Con ello se evidencia que es una playa artificial construida en el siglo XX.

El mapa de la ciudad enderezado

Enderezamos el mapa de la ciudad para que se pueda apreciar la misma con el compás estándar, es decir que el norte queda hacia arriba. En el mapa original el norte queda hacia la izquierda.

El mapa original de 1785

Los nombres de algunos lugares dominicanos en el siglo XVIII

Uno de los encantos de los mapas antiguos es percatarse de los nombres originarios o antiguos de varios lugares. Con el pasar del tiempo se producen cambios en los nombres, a veces por políticas deliberadas y en otras ocasiones por mutaciones naturales en el idioma. Lo cierto es que República Dominicana tiene sus lugares que hoy ostentan nombres muy distintos a los que tenía en antaño.

Mapa oficial de la isla de Santo Domingo 1784

Nuestros hallazgos se basan en el mapa oficial de la isla de Santo Domingo de 1784. Fue hecho por Juan Lopez, cartógrafo designado para los reyes de España, quien incluso hizo otros mapas de lugares diversos del entonces Reino de España tanto en Europa como en América y Asia.

Acercamientos para mostrar los cambios (en negritas el nombre actual)


Isla Catalina | Isla de Santa Catalina


Punta Cana | Pantanal


Río Chavón | Río Quiabon


Boca Chica | Puerto de la Magdalena


Cordillera Central | Montañas del Cibao


Pico Duarte | Pico Yaque


Monte Plata | Monte de Plata


Puerto Plata | Puerto de Plata


Línea Noroeste | El Despoblado


Bahía de Luperón | Puerto Caballo


Sosúa | Puerto de Santiago


Río Yaque del Norte | Río Yaque de Santiago


Río Yaque del Sur | Río de Neiba


Laguna de Rincón (Barahona) | Laguna de la Porquería

El mapa de 1784 y el origen del nombre La Romana

Un tema de importancia para los romanenses, y para los dominicanos en general, es el debate que existe respecto al origen del nombre de La Romana.

La historia establecida

Según la historia establecida, la ciudad de La Romana recibe su nombre de una balanza romana que se usaba en el ingenio para pesar la caña de azúcar. Debido a que la balanza romana se encontraba donde hoy existe el pueblo, la gente llevaba la caña para pesarla antes de vendérsela al ingenio y solía decir que iban para la romana. Con el pasar del tiempo ese nombre se le pegó a la zona y por eso hasta el día de hoy se conoce como La Romana.

Evidencia que desmiente la historia establecida

Si bien la historia establecida tiene sentido, ya que allí hubo una balanza romana y la gente solía llevar la caña a ese lugar; ello no implica que es muy convincente. La duda surge a raíz de un mapa oficial de la isla de Santo Domingo, hecho en 1784 para los reyes de España, donde queda en evidencia que para ese entonces esa zona ya se conocía con el nombre de La Romana.

Mapa oficial de la isla de Santo Domingo 1784

Acercamiento del lugar donde existe La Romana


Este acercamiento a los alrededores donde en la actualidad se encuentra la ciudad de La Romana, pone en evidencia que para 1784 el río se conocía por ese nombre.

Detalles históricos adicionales

Hay cuatro detalles históricos adicionales que intensifican la duda para con la historia establecida del origen del nombre La Romana.

  • Las inmediaciones de La Romana permanecieron escasamente pobladas desde que llegó Cristóbal Colón en 1492 hasta la segunda mitad del siglo XIX. En otras palabras, La Romana carecía de una población siquiera pequeña y estable por más de tres siglos, y probablemente por muchos siglos más si consideramos que no existe evidencia que esa zona fue muy poblada por los indios taínos antes de la llegada de los españoles.
  • La ciudad de La Romana se funda en 1897, es decir 113 años después que se publica el mapa.
  • La South Porto Rico Company, con su asiento en Puerto Rico, en 1912 compra decenas de miles de acres cerca de La Romana y por primera vez en la historia romanense se comienza a producir y exportar caña de azúcar en sus inmediaciones. Nótese que esto toma lugar 128 años después que se publica el mapa.
  • La Central Romana, el principal y único ingenio azucarero que existe y ha existido en La Romana, comienza sus operaciones en 1917, 133 años después que se publica el mapa.

Es por ello que nos queda claro, y sin la menor duda, que es imposible que La Romana le debe su nombre a la balanza romana que se usaba para pesar la caña de azúcar.

El lío de la balanza romana

  • La fundación de La Romana como pueblo tuvo lugar 15 años antes que la zona produciría y exportaría su primera caña de azúcar, por lo tanto es imposible que existiera una balanza romana para pesar la caña antes que se produciera la primera caña de azúcar.
  • La zona de La Romana nunca tuvo vocación azucarera en la época colonial, ni siquiera fue poblada en todo ese tiempo; sin embargo, en el mapa de 1784 el río aparece con su nombre actual.

El verdadero origen del nombre La Romana

Todo indica, tal como es el caso con todos los ríos en la región Este, que el río fue bautizado con el nombre Romana por los indígenas taínos y posteriormente se le aplica el nombre al pueblo que fundan en sus inmediaciones.