El pueblo dominicano es mezclado, no reemplazado

Los tres orígenes principales en el dominicano común, en orden de mas viejo a mas nuevo.

Los dominicanos tienen la particularidad que son la continuación de toda la gente que con el pasar de los siglos ha hecho su hogar la República Dominicana. Un mestizaje que se viene produciendo por mas de 500 años es lo que hace posible que la mayoría del dominicano pueda identificarse con su pasado. Al leer o escuchar todas las formas que lucieron nuestro pueblo en los siglos pasados y el tener un vínculo ancestral con todos ellos es una realidad que resume en una cosa: el dominicano de hoy es un pueblo mezclado, no reemplazado.

La diferencia entre un pueblo mezclado y uno reemplazado

La característica de ser un pueblo mezclado y no reemplazado se manifiesta no sólo en la genética que se mira tan diversa dentro de una familia dominicana común, sino en nuestro idioma, cultura y tradiciones. Lo dominicano es híbrido en todas sus manifestaciones, un legado que hemos heredado de nuestros antepasados y se ha mezclado como aceptación a la dominicanidad, como el merengue y sus tres instrumentos principales: el acordeón heredado de los europeos, la güira heredada de los taínos y la tambora heredada de los africanos.

Las diferencias entre un pueblo mezclado y uno reemplazado puede no parecer muy obvio en un principio. Con un analisis que contempla cosas que no pueden ser manipuladas a su antojo, como lo es la genética, la diferencia entre una cosa y la otra se hace tan clara como el agua.

Un joven dominicano común y corriente en el que se le ve que es pariente de los grupos humanos principales que han formado al pueblo dominicano por mas de 500 años. El mestizaje es lo hace posible que todos estos orígenes que pueden parecer disímiles se congreguen en una persona a la vez y una mirada detenida analizando su rostro se ven los indicios de su origen de ser parte de un pueblo mezclado y no reemplazado. Taíno, español y africano a la vez.

Un pueblo mezclado es uno que es la continuación de cualquier parte del pasado hasta el que vemos hoy. Es descendiente directo de estas gentes y la adición de gente nueva y diversa, y la propensión al mestizaje, significa que ese pueblo que, por ejemplo, lucìa indio en su totalidad en 1493, se le mezcló lo del español al llegar estos. Bajo ningún concepto ese pueblo original de indios no sigue vigente, sino que por el mestizaje es un pueblo meaclado indio-español. Luego llegaron los africanos e igualmente fueron incluídos y absorbidos por la población que existía a su llegada. Nunca hubo un cisma entre ese pueblo y el de 1493, pues si bien era un pueblo de indios solamente, ahora ese mismo pueblo es indio-español-africano. Puede cambiar las proporciones o puede ser las mismas y lo que cambia es el aspecto por razones muy particulares y propias de la genoma, mas el vínculo entre cómo lucía el pueblo en 1493 y ahora se mantiene intacto. Al igual que los africanos y los españoles, los indios también son sus antepasados.

Dominicanos de cabo a rabo en el programa televisivo de Santo Domingo «Hoy mismo».

Por el contrario, un pueblo reemplazado es aquel que tiene un cisma entre el pueblo encontrado de 1493 y el de ahora. Se somete a un análisis de la genoma y no aparece ni una gota de aporte, en este caso, indígena. ¿Qué vínculo sanguíneo tiene ese pueblo con el de los indios de antaño? ¿A caso desciende de ellos? La respuesta a ambas preguntas es no. No desciende de ellos, por tanto ese pueblo de indios precolumbinos fue un pueblo diametralmente opuesto al de ahora. Existe una cisma entre la gente de antes y la gente de ahora.

Las evidencias en el ADN ancestral del dominicano promedio

Este análisis de la genoma promedio del dominicano investiga cómo ha ido cambiando la composición genética en las últimas 16 generaciones que equivalen apoximadamenta a 500 años. Lo que se evidencia es una continuación entre el pueblo dominicano de antaño y el pueblo dominicano actual. En cada cierta generación se añaden mas orígenes y se mezcla como parte de un pueblo que existe desde hace siglo. Estas adiciones nuevas pueden modificar un poco cómo se ve el pueblo promedio somáticamente, sin embargo es ese pueblo de antes ahora un poco mas mezclado. Es un aporte que lo enriquece, mas no lo reemplaza. Sus antepasados son todos los de antes a la misma vez.

El ADN ancestral del dominicano común muestra una evidencia innegable que quizás muchos no quieren reconocer. Tal como lo demuestra, el dominicano es una continuación de todas las gentes que han habitado nuestro terruño. Con el pasar de los siglos se le añadió mas gente de orígenes diversos y en vez de mantenerlos por separado hasta el hecho que se nota esta cisma en la genoma, se ha mezclafo con el pueblo dominicano que ya estaba ahí. Lo que muestra la genoma es que el dominicano de hoy no es mas que un pueblo mezclado, no reemplazado.

El hecho que el dominicano promedio muestra varios legados que lo conforma es evidencia de un pueblo que se mezcla mas que se reemplaza con el pasar del tiempo. Se puede usar cualquier grupo, en este caso usamos el anerindio. El dominicano común ostenta, según podemos ver en su genoma, un aporte indígena que no lo ostentan todos los pueblos de América y en otros pueblos de nuestro continente lo ostentan unos y no otros miembros del mismo pueblo. Esto quiere decir que el dominicano puede considerar a los taínos como sus ancestros en la realidad. Lo mismo con todos los otros grupos humanos que se han adherido a nuestro pueblo. Ese pueblo de indios que se describe en los documentos históricos del siglo XV, esa población dominicana que «luce mas blanca que negra» o que «su color predominante es el blanco» que se describe en los documentos del siglo XVIII, etc sigue vivo entre nosotros porque es quienes somos, se refleja en cada espejo que miramos y se manifiesta en cada herida sangrienta que tenemos. Somos la continuación de todo eso.

No importa el estudio de la herencia genética de los dominicanos que se vea, en todos sin excelción se ve lo mismo de ser un pueblo mezclado y no reemplazado.

La identificación del dominicano con su pasado

Jovencitas dominicanas marchando en un desfile patriótico, tal como lo han hecho sus antepasados en esta tierra de Duarte, Sánchez y Mella; incluso antes de nacer ellos.

La realidad de los dominicanos es que al ser un pueblo mezclado, tiene la obligación moral de sentirse identificado por todos sus ancestros y, por tanto, por toda su historia. No importa si es en tiempos precolombinos, en la conquista, durante las Devastaciones, el auge econónico que se tuvo en el siglo XVIII, las invasiones haitianas del siglo XIX, las guerras por la Independencia, la guerra por la Restauración, los disturbios fronterizos, durante la invasión estafounidense de 1916, el pueblo en la Era de Trujillo, el pueblo que se sacrificó en nombre de la libertad y la democracia, ese pueblo que en busca de un mejor porvenir se ha esparcido por el mundo o ese pueblo dominicano que existe ahora. Todos, absolutamente todos es el mismo, es uno solo, es un pueblo mezclado y no reemplazado, es el pueblo dominicano.

Dominicanos observando un evento deportivo o social. Lo único que cambia es las proporciones y muchas veces ni eso, sino lo que se manifiesta a simple vista puede no representar lo que es a nivel genético. Lo cierto es que la inmensa mayoría de los dominicanos sin importar si luzce blanco, indio, mulato o negro; tienen todos los mismos orígenes de sus antepasados e incluso, muchos están emparentados con otros que pueden lucir diferentes a simple vista. Así lo evidencia el estudio de la genoma del dominicano común.

El pueblo estadounidense como ejemplo de uno reemplazado

Uno de los pueblos que podemos tomar como ejemplo de un pueblo que ha sufrido un cisma entre la gente del pasado y la de hoy son los estadounidenses. Si bien es cierto que existe todavía aportes indígenas en los Estados Unidos y son aportes de los indígenas que estaban en el territorio gringo a la llegada de los ingleses, también es cierto que esto se manifiesta en una pequeñísima parte de los estadounidenses actules. El gringo promedio, sea blanco o negro o lo que sea, no muestra en los análisis genéticos aportes indígenas de ningún tipo.

Contrario a otros pueblos donde hay una cisma entre lo que fue el pueblo en el pasado y lo que es ahora, el dominicano se puede identificar con todo su pasado porque es descendiente de todas estas gentes a la vez. Quizás esta particularidad es que le hace difícil a otros pueblos ver al pueblo dominicano como una continuación de su pasado, sino lo ven como son estos pueblos foráneos de un reemplazo con un cisma entre la gente que habitaba el territorio en el pasado y quien lo habita ahora. El dominicano puede irse hasta el mismo comienzo de nuestra sociedad, otros pueblos no pueden hacer eso sin caer en la mentira.

La implicación de este hallazgo es que cuando se analiza lo que fueron las sociedades indígenas de América del Norte, no hay vínculo sanguíneo alguno entre los gringos de ahora que estudian esa época del territorio que hoy es los Estados Unidos. Al no existir un vínculo sanguíneo, quiere decir que los de ahora no son descendientes de aquellos indios.

Dominicanos por todas partes.

Se da otro caso particular de los Estados Unidos y es que existe un cisma incluso entre los estadounidenses de ahora. Si bien todos casi carecen de aporte indígena, la mayoría que tiene aporte europeo mayoritario tampoco tiene aporte africano minoritario, no obstante que los afroamericanos han sido parte de los Estados Unidos desde antes que se independizara de Inglaterra. Los negros de los Estados Unidos de antes tampoco son los antepasados de la mayoría de los estadounidenses actuales.

Militares dominicanos incluyendo a hombres y a mujeres.

Quizás por esta razón lo primero que le llega a la mente a un gringo cuando ve una población actual que somáticamente parece diferente a la población de hace siglos, es que la población actual es un reemplazo de la anterior. Si bien esto es cierto para los estadounidenses, no lo es para los dominicanos. Mientras ellos son un pueblo reemplazado (y por demás dividido, como bien lo demuestra las evidencias genéticas), el pueblo dominicano es mezclado. Ellos no pueden decir que son la continuación de toda la población que habitó el territorio del actual Estados Unidos. No se evidencia así en la genoma. Por el contrario, el dominicano promedio sí es descendiente de los grupos principales que han habitado a La Española. Se puede identificar con el pasado completo de la República Dominicana.

El mapa de 1583 donde aparece el nombre Quisqueya

A los dominicanos se nos ha enseñado que desde siempre los indígenas taínos les tenían varios nombres a la isla de Santo Domingo, entre los cuales figura Quisqueya. Hasta la segunda mitad del siglo XX, esto se tomaba como un hecho innegable, que es cuando algunos grupos minoritarios comienzan una campaña que lo cuestiona.

El significado de Quisqueya

Quisqueya en el idioma de los taínos significa Madre Tierra. Es oportuno señalar que a la llegada de Cristóbal Colón, de todas las Antillas era precisamente la isla de Santo Domingo la que estaba más poblada por los taínos.

La campaña en contra del nombre Quisqueya

En décadas recientes, algunos grupos han sostenido la hipótesis que el nombre Quisqueya no es de origen taíno, sino un invento de algunos intelectuales dominicanos.

Ellos sostienen que para diferenciarse de Haití, los intelectuales dominicanos se inventaron ese nombre y se lo atribuyeron a los taínos. Según su hipótesis, Quisqueya es un nombre que aparece por primera vez varias décadas después que se independiza la República Dominicana.

En esencia alegaban que el sentimiento patrio de los dominicanos estaba basado en una falsedad, si consideramos que los dominicanos también se autodenominan quisqueyanos. Inclusive, el himno nacional dominicano se llama «Quisqueyanos Valientes».

La preferencia por el nombre Haití

A la misma vez, estos grupos que criticaban el uso de Quisqueya apoyaban la adopción de Haití como el único y legítimo nombre indígena taíno de la isla, a pesar que la isla era conocida entre los taínos por varios nombres.

El mapa que destrona la campaña en contra de Quisqueya

Es por ello que consideramos interesante el mapa que aparece en el libro Columbus: The Four Voyages (Colón: Los cuatro viajes) de Laurence Bergreen.

El mapa fue hecho en 1583 mostrando todas las tierras descubiertas por Cristóbal Colón e identificándolas con sus nombres indígenas.

Nótese que para la época, la isla completa de Santo Domingo mas las islas adyacentes ya estaban bajo dominio español. Además faltaba 3 años para la invasión del pirata inglés Francisco Drake, 261 años para que surgiera República Dominicana y 114 años antes que se firmara el tratado de Ryswick donde por primera vez España reconoce la presencia francesa en la costa occidental de la isla.

Es decir, este mapa evidencia que es imposible que Quisqueya haya sido un invento de los dominicanos y mucho menos que la primera vez que aparece en documentos es en la segunda mitad del siglo XIX.

El mapa de 1784 y el origen del nombre La Romana

Un tema de importancia para los romanenses, y para los dominicanos en general, es el debate que existe respecto al origen del nombre de La Romana.

La historia establecida

Según la historia establecida, la ciudad de La Romana recibe su nombre de una balanza romana que se usaba en el ingenio para pesar la caña de azúcar. Debido a que la balanza romana se encontraba donde hoy existe el pueblo, la gente llevaba la caña para pesarla antes de vendérsela al ingenio y solía decir que iban para la romana. Con el pasar del tiempo ese nombre se le pegó a la zona y por eso hasta el día de hoy se conoce como La Romana.

Evidencia que desmiente la historia establecida

Si bien la historia establecida tiene sentido, ya que allí hubo una balanza romana y la gente solía llevar la caña a ese lugar; ello no implica que es muy convincente. La duda surge a raíz de un mapa oficial de la isla de Santo Domingo, hecho en 1784 para los reyes de España, donde queda en evidencia que para ese entonces esa zona ya se conocía con el nombre de La Romana.

Mapa oficial de la isla de Santo Domingo 1784

Acercamiento del lugar donde existe La Romana


Este acercamiento a los alrededores donde en la actualidad se encuentra la ciudad de La Romana, pone en evidencia que para 1784 el río se conocía por ese nombre.

Detalles históricos adicionales

Hay cuatro detalles históricos adicionales que intensifican la duda para con la historia establecida del origen del nombre La Romana.

  • Las inmediaciones de La Romana permanecieron escasamente pobladas desde que llegó Cristóbal Colón en 1492 hasta la segunda mitad del siglo XIX. En otras palabras, La Romana carecía de una población siquiera pequeña y estable por más de tres siglos, y probablemente por muchos siglos más si consideramos que no existe evidencia que esa zona fue muy poblada por los indios taínos antes de la llegada de los españoles.
  • La ciudad de La Romana se funda en 1897, es decir 113 años después que se publica el mapa.
  • La South Porto Rico Company, con su asiento en Puerto Rico, en 1912 compra decenas de miles de acres cerca de La Romana y por primera vez en la historia romanense se comienza a producir y exportar caña de azúcar en sus inmediaciones. Nótese que esto toma lugar 128 años después que se publica el mapa.
  • La Central Romana, el principal y único ingenio azucarero que existe y ha existido en La Romana, comienza sus operaciones en 1917, 133 años después que se publica el mapa.

Es por ello que nos queda claro, y sin la menor duda, que es imposible que La Romana le debe su nombre a la balanza romana que se usaba para pesar la caña de azúcar.

El lío de la balanza romana

  • La fundación de La Romana como pueblo tuvo lugar 15 años antes que la zona produciría y exportaría su primera caña de azúcar, por lo tanto es imposible que existiera una balanza romana para pesar la caña antes que se produciera la primera caña de azúcar.
  • La zona de La Romana nunca tuvo vocación azucarera en la época colonial, ni siquiera fue poblada en todo ese tiempo; sin embargo, en el mapa de 1784 el río aparece con su nombre actual.

El verdadero origen del nombre La Romana

Todo indica, tal como es el caso con todos los ríos en la región Este, que el río fue bautizado con el nombre Romana por los indígenas taínos y posteriormente se le aplica el nombre al pueblo que fundan en sus inmediaciones.