El primer mapa parcial de la isla de Santo Domingo que hizo Cristóbal Colón

El primer mapa parcial que se hizo de la isla de Santo Domingo fue en diciembre de 1492 por el mismo Cristóbal Colón. Tan solo dibujó la costa norte de la isla, la cual fue el primer escenario de nuestro terruño que el Almirante visualizó y donde desembarcó.

El primer cartógrafo de América

Sin darse cuenta, Cristóbal Colón se convirtió en el primer cartógrafo de la isla de Santo Domingo y, por consiguiente, de América.

La inteligencia extraordinaria de Cristóbal Colón

Una de las cosas extraordinarias de este mapa es lo tan bien que delimita la costa norte de la isla, no obstante al hecho que en 1492 no existía la tecnología que en nuestros días nos permite conocer a ciencia cierta las formas de nuestras costas y la morfología del territorio insular. Además que lo dibujó a mano mientras estaba en una de sus carabelas. La implicación de ello es que Cristóbal Colón era hábil no solo en la navegación marítima sino en otras áreas también, un indicio del nivel de inteligencia inusual que lo caracterizó.

Los nombres bautizados por Cristóbal Colón

Otra joya que se puede visualizar en el mapa son los nombres con que Cristóbal Colón bautizó varios lugares de la isla. Todos los nombres aplicados por el Almirante tienen un trasfondo religioso-católico o vinculante con España, dando a demostrar su religiosidad y su agradecimiento a España y a los Reyes Católicos por creer en su propuesta y financiar su viaje. Todo ello estuvo basado en meras suposiciones y en la fe, sin la más mínima garantía de que estaban correctos o de siquiera que iban sobrevivir la odisea para contársela a sus familiares y amigos en el viejo continente.

  • La Española: le nombró así a la isla porque el primer paisaje que vio de la misma, en los alrededores de Cabo San Nicolás, le recordó al típico paisaje en España.
  • Cabo San Nicolás: bautizó al cabo más noroeste de la isla en honor a San Nicolás porque cuando lo vio por primera vez fue el 5 de diciembre de 1492, víspera del día de San Nicolás de Bari. En siglos posteriores Cabo San Nicolás fue conocido también como el Gibraltar de América.
  • Tortuga: al ver una gran cantidad de tortugas en las playas de la isla más grande adyacente a la costa norte, le bautiza con este nombre. En siglos posteriores Tortuga se convierte en un nido para los piratas y bucaneros que aterrorizaban las embarcaciones españolas en las Antillas, y en el siglo XVII es el escenario del primer asentamiento francés que luego le da inicio a la colonia francesa de Saint-Domingue y posteriormente a Haití.
  • Natividad: el primer fuerte español en América fue La Navidad o Natividad, construido con los escombros del galeón Santa María tras accidentarse contra un coral. Hoy día no quedan rastros de este fuerte ni tampoco se preserva el nombre con que Cristóbal Colón le bautizó. Sin embargo, se sabe que la Natividad fue construida a unos kilómetros hacia el este de la actual ciudad de Cabo Haitiano.
  • Montecristi: cuando Cristóbal Colón visualizó por vez primera lo que ahora se conoce por El Morro, le nombró Montecristi en honor a Cristo de Nazareth. Hasta el día de hoy esa zona se conoce por Montecristi, al igual que el pueblo fundado en las cercanías del morro e inclusive la provincia a que pertenece esa zona.
  • Cibao: contrario a los demás nombres, Cibao no es invención de Cristóbal Colón sino de los indígenas taínos y es el único nombre indígena que incorporó en su mapa. La palabra significa tierra rocosa y los taínos la usaban para referirse a lo que hoy se conoce por cordillera Central en República Dominicana. Inclusive, hasta finales del siglo XIX aparecían mapas que denominaban a la cordillera con el nombre de Cibao. Los españoles también le aplicaron el nombre Cibao a toda la zona norte de la isla, por consiguiente los lugareños de esta región se denominan cibaeños. En adición, por siglos las minas de oro del Cibao eran muy conocidas en Europa y América, a tal nivel que el nombre mismo tomó un aire de grandeza y misterio.

El mapa que hizo Cristóbal Colón

Imágenes desde el espacio de la isla


La migración española en República Dominicana

Inicios de la migración española

La migración española es la más tradicional en República Dominicana. Tuvo sus inicios en 1492 con la llegada de las tres carabelas de Cristóbal Colón. Desde ese entonces la migración española se ha mantenido constante, si bien con sus alzas y sus bajas.

Siete repuntes migratorios en cinco siglos

Se pueden identificar siete repuntes migratorios procedente de España, en los cuales llegó el grueso de los españoles que forman parte de los ancestros de la mayoría de los dominicanos.

Siglo XVI

El primer siglo de la época colonial se caracterizó por dar inicio a lo que sería cinco siglos de migración española.

Al principio todos eran exclusivamente castellanos y se asentaron en todas las regiones de la isla. Con el pasar del siglo, la migración abarcó orígenes de todas las regiones de España, incluyendo las islas Canarias.

También llegaron muchos portugueses que se hacían pasar por españoles y se asentaron mayormente en el valle del Cibao. Todavía se evidencia su influencia en el dialecto cibaeño con muchas palabras que son pronunciadas más cercanas a sus versiones en portugués.

Siglo XVIII

Tras el asentamiento de los franceses en la franja costera occidental de la isla, España se vio en la necesidad de incentivar una nueva ola migratoria a la parte española de Santo Domingo. Esta migración estuvo constituida esencialmente por españoles canarios, especialmente de las islas de Tenerife, La Palma y La Gomera.

La migración de los españoles canarios toma auge en 1684 cuando por Real Cédula el rey de España permitió el traslado de cientos de familias originarias de la isla de Tenerife. En ese mismo año fundaron el pueblo de San Carlos de Tenerife en lo que en aquel entonces era las afueras de la ciudad de Santo Domingo. Hoy San Carlos es un sector de la ciudad capital. Aún viven descendientes de las familias fundadoras en este sector.

Las migraciones de los españoles canarios continuó durante el transcurso del siglo XVIII a tal nivel que se convirtieron en el elemento principal del aumento de la población en la parte española de la isla. La misma pasó de 6,000 habitantes en 1735 a más de 125,000 habitantes en 1785, producto tanto de las migraciones y la rápida multiplicación.

Los españoles canarios aumentaron las poblaciones de los pueblos que ya existían a su llegada.

  • Santo Domingo
  • Santiago de los Caballeros
  • Higüey
  • Bonao
  • La Vega
  • Azua

También refundaron los pueblos que por órdenes del gobernador Osorio fueron destruidos a principio del siglo XVII (el año de la refundación aparece en paréntesis).

  • Puerto Plata (1737)
  • Montecristi (1751)
  • San Juan de la Maguana (1757)
  • Neiba (1765)

Además fueron los fundadores de pueblos nuevos por todo el territorio dominicano.

  • San Carlos de Tenerife (1684)
  • Hincha (1704)
  • Sabana de la Mar (1756)
  • Santa Bárbara de Samaná (1756)
  • San Rafael de la Angostura (1761)
  • Bani (1764)
  • Las Caobas (1768)
  • San Miguel de la Atalaya (1768)
  • Dajabón (1776)
  • San Francisco de Macorís (1778)
  • Las Matas de Farfán (1780)

También fundaron muchos parajes y demás comunidades rurales. Muchos de estos lugares contienen pistas de su origen español canario en sus nombres. Tal es el caso del paraje Cerro Gordo de los Isleños cerca de Higüey. Isleños es el gentilicio con que se conocía a los españoles canarios y Cerro Gordo es el nombre del pueblo en Tenerife de donde eran originarios los fundadores. Así hay muchos ejemplos por toda la geografía dominicana.


El mestizaje le ha añadido colores y rasgos diversos a muchas familias dominicanas de ascendencia española canaria, como a esta de San José de Ocoa.


Típica familia dominicana de origen español canario en una zona rural de Higüey.


Por todo lo largo y ancho del valle del Cibao se observan familias dominicanas que tienen evidente su origen español canario, como esta humilde familia de Santiago.

Anexión a España (1861-1865)

En 1861, la República Dominicana fue anexada a España por petición del gobierno dominicano. En ese intervalo se produjo un aumento, aunque de corta duración, de migración española. Muchos militares españoles, tras concluir la anexión, optaron por quedarse en el país.

Guerras cubanas (1868-1878) y (1895-1898)

En la segunda mitad del siglo XIX, la vecina isla de Cuba se vio involucrada en una larga lucha en su intento por independizarse de España.

La primera de sus guerras independentistas fue la llamada guerra de los Diez Años o guerra de Cuba (1868-1878). En ese período, República Dominicana recibió algunos exiliados desde esa isla, entre los cuales habían españoles que antes de la guerra habían migrado a Cuba.

La segunda guerra fue la guerra de Independencia de Cuba o guerra de 1895 o guerra Hispano-estadounidense (1895-1898). Similar al caso anterior, en esta ocasión llegaron muchos cubanos y especialmente españoles que antes de la guerra migraron a Cuba.


Andrés Brugal Montaner

Un buen ejemplo es Andrés Brugal Montaner, quien luego de migrar desde España a Cuba, abandona aquella isla para asentarse en Puerto Plata. Allí fundó Brugal & Co, actualmente es uno de los cinco rones que más se vende en el mundo y líder entre los rones importados en España.

Principios del siglo XX

A principio del siglo XX España había perdido sus dos últimas provincias en América, Cuba y Puerto Rico, usurpadas por los Estados Unidos. En ese tiempo EEUU promulga una ley de migración que en efecto paraliza el flujo directo de migrantes españoles hacia Cuba y especialmente hacia Puerto Rico. En consecuencia, muchos de los españoles que deseaban migrar al Caribe optaron por migrar a República Dominicana, produciendo para el país la quinta ola migratoria española.


Manuel Corripio

En esta ola llegaron algunas familias que con el tiempo lograron cierto renombre en la sociedad dominicana, como fue el caso con las familias Baquero, Corripio, Bosch y Cuesta, por mencionar algunas.

Décadas de 1940 y 1950

En la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo se fomentó la migración española como política de Estado para fomentar el desarrollo agrícola.


José Rosselló Campins

La agricultura dominicana logró grandes éxitos y diversificación con la ayuda de los españoles. El mejor ejemplo es el caso del valle de Constanza. Tras la aplicación de los conocimientos del agrónomo José Rosselló Campins, considerado el padre de la agricultura en ese valle, Constanza florece y se destaca como una de las zonas agrícolas más productivas.

Debido a la situación que se vivía en España, República Dominicana recibió una migración esencialmente de refugiados popularmente conocidos como españoles republicanos, muchos de los cuales eran intelectuales en vez de agricultores. Este grupo tuvo un impacto cultural profundo en el país por su alto nivel de preparación. Las bellas artes se vieron positivamente impactadas por la incursión de los españoles. Además llegaron muchos arquitectos, médicos, ingenieros, abogados, catedráticos universitarios, autores y otros profesionales que les dieron un salto galáctico a República Dominicana en asuntos culturales.


José Vela Zanetti

Uno de los más grandes, de muchos, fue el destacado pintor José Vela Zanetti, quien pintó más de cien murales por todo el país, muchos considerados los mejores que se hayan hecho en la isla de Santo Domingo. Todavía se exhiben sus murales en una gran cantidad de edificios gubernamentales, iglesias, universidades, monumentos, centros culturales y demás lugares por toda la geografía dominicana.

1960-hoy

Luego de la caída del régimen trujillista en 1961, comienza una migración espontánea pero estable de españoles a la República Dominicana. Esta migración también ha sido muy provechosa para el país con la llegada de personas visionarias y emprendedoras.


Román Ramos Uría

Un buen ejemplo es Román Ramos Uría, fundador de Grupo Ramos, actualmente la mayor empresa de ventas al por mayor y el principal empleador privado del país.


Rafa Monestina

Otra familia honrada, y en este caso muy comprometida con su creencia en Dios y en el cristianismo, es la familia Monestina. Valeriano Rafael Monestina es fundador de la exitosa cadena de supermercados Bravo.

La presencia española en la actualidad

Según una estimación conservadora que en 2012 hizo el gobierno dominicano, para ese año habían 6,720 españoles viviendo en República Dominicana.

Sin embargo, el gobierno español estima que en 2013 la cantidad de españoles viviendo legalmente en el país superaba los 17,382 mas una cantidad indeterminada que se encuentran en condición irregular, en muchos casos que llegan como turistas y luego optan por quedarse.

En efecto, República Dominicana se encuentra entre los top 23 países con más españoles, y es el 9no en Hispanoamérica y 2do en Centroamérica y el Caribe. República Dominicana también se sitúa en la 6ta posición a nivel mundial en crecimiento de la población española.

Suponiendo que el ritmo de crecimiento se ha mantenido estable, a principios de 2015 la población española en República Dominicana podría estimarse en alrededor de 20,619.

República Dominicana en 1914, según Alpheus Hyatt Verrill

Alpheus Hyatt Verrill era un estadounidense originario de New Haven, Connecticut. Viajó extensamente por todo el continente americano y publicó varios libros de sus viajes y otros temas. Uno de sus libros es Puerto Rico Past and Present, and San Domingo of Today (Puerto Rico en el pasado y presente, y el Santo Domingo de hoy). En ese libro Hyatt Verrill narra con lujos de detalle a Puerto Rico, República Dominicana y Haití en base a sus hallazgos e impresiones durante el viaje que hizo por estos lugares. Leer esas páginas es transportarnos a la República Dominicana de hace cuatro generaciones, la de nuestros padres, abuelos o bisabuelos.

A continuación citamos algunas informaciones que nos dan una idea de lo que fue la República Dominicana en la primera mitad del siglo XX, antes que surgieran acontecimientos que marcaron al país como la primera invasión estadounidense en 1916, la dictadura de Trujillo a partir de 1930 o la guerra Civil de 1965.

La dualidad en la isla de Santo Domingo

La isla está dividida en dos países conocidos por Haití y la República Dominicana. La primera ocupa más o menos el tercio occidental y la segunda el resto de la isla.

A pesar que estos dos países  ocupan la misma isla y están separados por una línea fronteriza imaginaria; en hábitos, manerismos, gente e idiomas son tan distintos como si estuvieran en dos continentes diferentes. Mientras los haitianos hablan un patua francés y predominan las costumbres y leyes francesas; los dominicanos hablan español y son españoles en manerismos, en el aspecto y en temperamento. Mientras los haitianos rechazan a los extranjeros y al capital extranjero, las empresas extranjeras y las profesiones extranjeras; los dominicanos les dan la bienvenida a los extranjeros y ofrecen todas las facilidades a los inversionistas extranjeros, hombres de negocios extranjeros e industrias extranjeras. Mientras el 90% de la población de Haití es negra y el país es atrasado y retrogresivo; la gente de la República Dominicana es progresista y muy consciente de la importancia de la buena higiene, mejoras materiales y desarrollo, y menos de un tercio de su población es negra.

En los pueblos haitianos las calles son malas, sucias y sin drenaje; hay pocos edificios grandes, el abandono y el deterioro está a la vista de todos, y las comodidades modernas casi no existen. En las ciudades dominicanas las calles son rectas, limpias, suaves y bien mantenidas; los edificios grandes son numerosos y abundan los vehículos, los teléfonos, la electricidad y las comodidades modernas. Ambas naciones se parecen en un aspecto, sufren de revoluciones constantes y aún no han aprendido que la paz produce prosperidad. De todas formas, entre los dos países hay una diferencia tan vasta que viajar desde Haití a la República Dominicana hay un cambio tan positivo como lo expresó un visitante: “es como pasar por un túnel y ver la luz del día”.

Características demográficas

La gente de la República Dominicana en su mayoría son de ascendencia española. Algunos son blancos puros, otros están mezclados con sangre negra, otros están mezclados con indios y otros tienen una combinación de blanco, indio y negro.

Mientras los negros puros o casi negros tienen una presencia mucho menor que en Haití, sin embargo la República Dominicana tiene muchos negros. A lo largo del litoral y en las plantaciones hay cantidades inmensas de negros originarios de las islas Turcas y Caicos, las Bahamas, Jamaica y de otras islas caribeñas; mientras en Montecristi y en otros lugares hay una buena cantidad de negros nativos de Santo Domingo y de Haití. En otras áreas los negros están esparcidos por las poblaciones de tal manera que apenas son visibles; y mientras de ninguna manera se puede decir que República Dominicana es un país de negros, sí es un país de gente mestiza.

Regados por el país hay pueblos de blancos donde los blancos puros de ascendencia española son más numerosos que los mestizos, y esta gente es muy orgullosa de su linaje español ininterrumpido. Sin embargo, en la mayoría de los sitios los mestizos son más numerosos que los blancos, pero su color de piel es mucho más claro que en la mayoría de las islas caribeñas y para un observador superficial una porción muy grande de los mestizos serían aceptados como blancos.

Parece que el país carece de una barrera de color porque se ven hablando y libremente compartiendo hombres y mujeres blancos, mestizos y negros. Los blancos y los negros se casan unos con otros, los negros ocupan posiciones políticas en igualdad de condiciones con los mestizos y los blancos, y hay evidencias que los dominicanos consideran a todos los hombres como iguales sin importar su color de la piel. Existe, más o menos, una distinción de color entre la clase alta, pero debido al mestizaje, el cual ha ocurrido desde hace siglos, es imposible que tengan prejuicios de color y raza como lo tenemos nosotros los norteamericanos.

Montecristi

La falda de esta loma, que es conocida como El Morro, al igual que las colinas y llanos aledaños, están cubiertos de vegetación baja y espinosa, y de una grama escasa y seca sin la más mínima evidencia de cultivación. El puerto de Montecristi está situado en una angosta lengua de arena entre un manglar y una llanura de lodo, y es muy caliente y con frecuencia hay pestilencias. Los únicos edificios de consecuencia son las naves, la aduana y algunas tiendas porque el pueblo propiamente dicho se encuentra en una colina a una o dos millas de distancia del puerto. Entre ambos se conecta con tranvías halados por burros mientras los habitantes más acomodados se mueven en vehículos halados por tres caballos.

Montecristi es de mucha importancia como puerto de exportación para el gran y fértil valle del Yaque del Norte, el cual desemboca en la bahía de Manzanillo cerca del puerto. Desgraciadamente, el puerto está infestado por los mosquitos más feroces que hacen que una estadía muy corta sea insoportable para los extranjeros. Una proporción grande de los habitantes de Montecristi son negros originarios de las islas Turcas y Caicos y del Caribe inglés, y casi todos los portuarios y trabajadores hablan inglés. Este lugar, en su conjunto, es poco interesante y decepcionante, mas da una impresión incorrecta de lo que es este país.

Puerto Plata

Treinta millas hacia el este de La Isabela llegamos a la bellísima bahía y al pintoresco pueblo de Puerto Plata. No creo que existe un pueblo más bonito o atractivo -desde el mar- en todas las islas del Caribe, con sus casas con techos rojos embellecidos por cientos de majestuosas palmas reales, y elevándose desde el mar hacia la dominante y cubierta en bosque pico La Torre con su cima cubierto en nubes a 3,000 pies sobre el nivel del mar. Protegiendo la entrada a la bahía está la antigua fortaleza española. Puerto Plata es un pueblo limpio y bien mantenido con calles suaves y rectas, un excelente muelle de hierro y muchas mejoras modernas adicionales, y es de mucha importancia comercial al ser la terminal del ferrocarril que penetra el rico y fértil valle del Cibao.

La Vega

El pueblo de La Vega tiene una gran cantidad de edificios públicos elegantes, una plazoleta hermosa y muchas casas grandes y bonitas. Las calles son anchas y rectas, pero un poco ásperas y polvorientas. El pueblo tiene aproximadamente cinco mil habitantes. Detrás del pueblo, a una distancia de dos a cinco millas, hay unas montañas cubiertas de pie a cabeza de un espeso bosque de pinos. La Vega tiene varios aserraderos, pero estos están en el pueblo y la madera hay que llevarla desde las montañas hasta las colinas con mucho esfuerzo y gastos, en vez de cortarlas en el mismo lugar y transportarlas como tablones y tableros. A consecuencia de ello, la madera importada del pino amarillo es más barato que la del pino criollo.

Santiago de los Caballeros

Santiago fue fundado en 1504 por treinta caballeros españoles de origen noble quienes tenían el permiso del rey de España para añadir su título al nombre del pueblo.

Junta con la capital, Santiago es la ciudad más grande del país con aproximadamente cuarenta mil habitantes. Aunque los habitantes actuales de este pueblo aristocrático no son caballeros, los blancos son mayoritarios en esta ciudad y varias de las familias pueden rastrear sus linajes a los hidalgos españoles que originalmente fundaron el pueblo. Muchos de estos descendientes conservan las armaduras, las espadas y otros engranajes militares de sus ancestros, mientras varios de los edificios de Santiago son de origen colonial.

Santiago ha tenido una historia turbulenta, pero es una ciudad importante y próspera. Ha sido saqueada por varios piratas, casi destruida por revolucionarios y ha sufrido por fuego y espada durante tres siglos; pero impávidamente sus habitantes han reparado los daños, han recuperado sus fortunas y, como el Fénix, cada vez Santiago surge mejor, más brillante y más atractiva.

La ciudad fue construida en un farallón que mira sobre el río Yaque del Norte, tiene un clima magnífico y es uno de los pueblos más saludables en la isla. Tiene tres iglesias bien hechas y una catedral, una plaza hermosa llena de palmas, flores y arbustos; un palacio municipal y del Gobernador, un instituto, una torre fortificada y muchas casas bonitas.

Moca y el Santo Cerro

Aproximadamente por mitad de camino entre Santiago y La Vega se encuentra el pueblo de Moca, una ciudad de unos treinta mil habitantes. Moca es uno de los pueblos de mayoría blanca y pocas personas son mestizas, la mayoría siendo de ascendencia española pura y orgullosos de su linaje. Moca está en un distrito agrícola próspero y famoso por su café, y está conectada con Santiago por ferrocarril. Fue en este pueblo que el general Ulises Heureaux, el dictador del país, fue asesinado en 1899.

Cerca de La Vega está el Santo Cerro, uno de los lugares más famosos y atractivos del país. La loma sube a quinientos pies sobre la hermosa Vega Real, y desde su cima se obtienen vistas hermosas de las sabanas, de las llanuras repletas de palmas, de las colinas bajo cultivo, de los ríos espumosos y de las montañas cubiertas en pinares.

San Francisco de Macorís

Otro pueblo del interior, conectado con La Vega y la costa por una rama del ferrocarril Samaná – La Vega, es San Francisco de Macorís. Es una ciudad pequeña con unos treinta mil habitantes situada en la sombra de las montañas del norte. Como Moca y Santiago, es de los pueblos de mayoría blanca, reconocida por su cantidad de personas de ascendencia española pura y por la belleza de sus mujeres. Macorís está en un distrito muy fértil y rico en productos agrícolas, especialmente el cacao que cubre todas las montañas cerca del pueblo.

El Seibo, Higüey y La Romana

[En el] distrito conocido como Seibo se encuentra la ciudad de Santa Cruz. Este pueblo está a sesenta kilómetros de la capital y tiene una población de 15,000 y es una de las ciudades más antigua de la isla, fundada por Juan de Esquivel en 1502.

El más oriental de los pueblos importantes es Higüey, o propiamente Salvaleón de Higüey, un lugar fundado por Juan Ponce de León. Desde aquí se puede ver hacia el mar en dirección de Puerto Rico en el horizonte. Sin lugar a dudas que desde este lugar Juan Ponce de León miró el mar y contempló la tierra que iba conquistar y gobernar.

Aproximadamente a veinte millas del Seibo y sesenta y cinco de la capital está La Romana, un asentamiento nuevo en un puerto hermoso y en medio de un distrito rico en azúcar.

Baní y San Cristóbal

Hacia el este de Azua, en dirección a la capital, encontramos el pueblo de Baní, fundado en 1764 y situado en un valle hermoso en la orilla del mar. Baní tiene un clima excelente y saludable, y es famoso por los hombres notables que nacieron allí. El pueblo es el lugar de nacimiento de Máximo Gómez, el libertador de Cuba; Don Francisco Billini, expresidente de la República; y Rev. F. X. Billini, un famoso eclesiástico y filantrópico.

Más hacia el este se encuentra el pueblo de San Cristóbal, con más o menos treinta mil habitantes, y el lugar de muchos acontecimientos históricos. San Cristóbal está bellísimamente situado en un lugar próspero y está conectado a la capital por ferrocarril.

Algunas de las fotos tomadas durante su visita


Plaza Colón y estatua de Colón, Santo Domingo.


Interior de una casa dominicana.


Muelle en [San Pedro de] Macorís.


Catedral [Santiago Apóstol] y plaza [Duarte], Santiago de los Caballeros.


Calle en Santiago de los Caballeros.