Red Nacional de Bibliotecas Públicas de la República Dominicana

Logotipo de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas de la República Dominicana

La Red Nacional de Bibliotecas Públicas engloba a muchas de las bibliotecas públicas de la República Dominicana, con la Biblioteca Pública Metropolitana Salomé Ureña, en Santo Domingo, funcionando como el centro de las que todas las demás bibliotecas públicas están vinculadas. Hoy, la Red Nacional de Bibliotecas Públicas consiste de unas 30 bibliotecas públicas por toda República Dominicana.

Historia

Cadetes dominicanos justo en la entrada a la Biblioteca Ateneo Amantes de la Luz en Santiago de los Caballeros.

El origen de las bibliotecas públicas en República Dominicana se remonta al 1867, señalado por el historiador dominicano Vetilio Alfau Durán como el año que se funda la primera biblioteca pública de República Dominicana. Toma lugar en la Casa Sacramento en calle Isabel La Católica, Santo Domingo. La biblioteca personal del venezolano Rafael María Baralt es dónde se adquiere el acervo entre libros y documentos. En 1904 deja de funcionar por falta de fondos suficientes.

Sin embargo, en 1874 se funda la Biblioteca Pública Sociedad Cultural Alianza Cibaeña en Santiago de los Caballeros. Si bien fue la segunda biblioteca pública del país, tiene otro dato por destacarse y es que es la primera biblioteca pública fundada netamente por dominicanos sin aporte de extranjeros. Hasta el día de hoy es la biblioteca pública mas antigua de la República Dominicana.

No fue hasta 1910 que surgen las bibliotecas públicas municipales con la aprobación de «Reglamento para la biblioteca municipal» por el Congreso Nacional. Estipulaba la organización y los bibliotecarios que trabajarían en este tipo de bibliotecas. El 7 de marzo de 1924 se puso en vigencia un reglamento nuevo que derogó al de 1910. El 5 de febrero de 1951 se creó la Dirección General de Bibliotecas y entre sus funciones estaba el mantenimiento de las bibliotecas escolares, fomentar el hábito de la lectura, capacitar y formar a bibliotecarios, etc. Luego se promulga la resolución 76/63 de 1963.

Andando en el tiempo, en 2008 se fusionan varias leyes para crear la Ley del libro y bibliotecas, que entre las múltiples cosas que establece está la Red Nacional de Bibliotecas Públicas (RNBP), a la cual son afiliadas todas las bibliotecas públicas que hay en el país y las que serán creadas en el futuro.

Características de las bibliotecas públicas

Bibliotecarios en la Biblioteca Municipal José Audilio Santana en Salvaleón de Higüey.

Con la excepción de algunas bibliotecas públicas de República Dominicana, la mayoría tienden a ser pequeñas con una cantidad de títulos que oscila entre 400 y 10,000, con una predominancia de las bibliotecas públicas cin 400 y 2,000 títulos. Mas de 4.2 millones todos los años visitan las bibliotecas en República Dominicana. Mas de 1,500 personas son empleadas en las bibliotecas con un poco menos del 8% tienen licenciaturas o maestrías en la bibliotecología y otro 32% tienen experiencia en bibliotecología.

Servicios

Biblioteca Pública Sociedad Cultural Alianza Cibaeña en Santiago de los Caballeros. Es la biblioteca pública mas antigua de la República Dominicana.

Referencia

Un servicio disponoble a usuarios e investigadores que hacen una búsqueda complicada. Incluye anuarios, diccionarios, enciclopedias, directorios, bibliografías, etc. A esto se le añade la oferta gratuita de asesoramiento por parte del personsl bibliotecario. Se puede pedir en presencia, por teléfono, por correo electrónico o por el portal web,.

Circulación y préstamos

Los usuarios tienen la opción de solicitar un préstamo interno el material bibliográfico. Consiste de documentos tipo libros y folletos, y monografías impresas. Un 90% de los usuarios han mostrado satisfacción en la cortesía y fiabilidad.

Biblioteca Municipal José Audilio Santana en Salvaleón de Higüey.

Hemeroteca

Recibe, cataloga, conserva y expone todo lo impreso en forma periódica en la República Dominicana, incluso los que no son referentes a nuestro país. Es decir periódicos, revistas, folletos, publicaciones de leyes, memorias, reglamentos, tratados internacionales y acuerdos e informes de organismos internacionales.

Catálogo bibliográfico

Se pone a disposición de los usuarios y público en general el catálogo bibliográfico para la consulta de los recursos de información existentes en las bibliotecas públicas.

Computadoras e internet

Un servicio que no está disponible en todas las bibliotecas públicas, sin embargo en muchas hay disponibilidad de usar las computadoras y el internet.

Bibliotecas Públicas en la RNBP

La entrada principal por fuera de la Biblioteca Pública Metropolitana Salomé Ureña. Es la cabecera de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas de la República Dominicana.

Biblioteca Pública Metropolitana Salomé Ureña (Santo Domingo)

En el ala este de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña se encuentra la Biblioteca Pública Metropolitana Salomé Ureña. Es muy utilizada por estudiantes, profesores y el público con fines generales y consultas amplias. Con ello se cumple la garantía de los servicios básicos necesarios a la ciudadanía dominicana.

Biblioteca Pública Sociedad Cultural Alianza Cibaeña (Santiago de los Caballeros)

Biblioteca Ateneo Amantes de la Luz (Santiago de los Caballeros)

Biblioteca Comunitaria de Yamasá (Yamasá)

Biblioteca Gabriel A. Morillo (Moca)

Biblioteca Municipal Guido Despradel Batista (La Vega)

Biblioteca de la Asociación La Nacional de Ahorros y Préstamos (Mao)

Reunión en la Biblioteca Pública Hilma Contreras en San Francisco de Macorís.

Biblioteca Casilda García (Dajabón)

Biblioteca María Teresa Brito (Salcedo)

Biblioteca Pública Municipal Profesor Juan Bosch (Bonao)

Biblioteca Pública Hilma Contreras (San Francisco de Macorís)

Biblioteca de la Alcaldía de Cotuí (Cotuí)

Biblioteca de la Alcaldía de Nagua (Nagua)

Biblioteca Pública de la Sociedad Cultural Renovación en Puerto Plata.

Biblioteca Rafael María Baralt (Maimón)

Biblioteca Pública de la Sociedad Cultural Renovación (Puerto Plata)

Biblioteca Pública Juan Sánchez Lamouth (Santo Domingo Este)

Biblioteca Ateneo de Macorís (San Pedro de Macorís)

Biblioteca Cultural Dominicana (Hato Mayor)

Biblioteca de la Alcaldía de La Romana (La Romana)

Biblioteca Municipal José Audilio Santana (Higüey)

Biblioteca Ludoteka Ruperto V. Medrano (Pedernales)

Biblioteca Municipal José Audilio Santana en Salvaleón de Higüey.

Biblioteca de la Alcaldía de Galván (Galván, Bahoruco)

Biblioteca Lucila Mojica (Nizao)

Biblioteca José Francisco Peña Gómez (San José de Ocoa)

Biblioteca Central Padre Billini (Baní)

Biblioteca General Antonio Duvergé (San Cristóbal)

Biblioteca Jimena Fernández Viuda Guzmán (Azua)

Entrada a la Biblioteca Municipal Guido Despradel Batista en La Vega.

Biblioteca Apolinar Perdomo (Barahona)

Biblioteca de la Alcaldía de San Juan de la Maguana (San Juan de la Maguana)

Biblioteca del Centro Cultural Juan Pablo Duarte (Comendador)

Los dominicanos negros y mulatos fueron víctimas en la invasión de Dessalines (1805)

Los dominicanos negros y mulatos de hoy cuentan con antepasados que vivieron lo que ellos nunca pueden siquiera imaginarse.

Una de las invasiones haitianas mas dramáticas y sangrienta de los dominicanos fue liderada por Jean Jacques Dessalines en 1805. Se conoce lo desastroso que fue ese evento para los dominicanos. He aquí un enfoque en las víctimas dominicanas negras y mulatas, los llamados «afrodominicanos» por algunos y «afrodescendientes» por otros. Tener sangre africana, ser descendiente en parte o por completo de africanos negros no le sirvió para nada. Jean Jacques Dessalines, quien también había nacido en África, y sus demás generales los mató, los torturó, les llevó el sufrimiento y los castigo de la peor manera. Por razón de consecuencia, es obvio que todas estas personas, de no ocurrir este hecho tan lamentable, hubieran tenido descendencia que al día de hoy fueran miles y miles de compatriotas dominicanos.

Mapa de la invasión haitiana de 1805 liderada por Jean Jacques Dessalines

Mapa de la invasión haitiana de 1805. Se puede ver que nuestro país fue invadido por dos columnas de la milicia de Haití y se reunieron en las afueras de Santo Domingo para hacerle un sitio a la ciudad capital, la cual se salvó de un degüello por su muralla del siglo XVI que circundaba a la ciudad (y todavía existe grandes porciones de la misma). También se observa las retiradas de las tropas haitianas de regreso a Haití y varios de los pueblos que primero sometieron a una masacre, luego lo pillaron y por último lo incendiaron hasta que quedara cenizas y huesos. Así le hicieron a todos los campesinos a lo largo de los trayectos en su retirada. No incluye a todos los pueblos que sufrieron esa suerte como Baní, Azua, Bánica, Las Caobas, etc por la banda del sur y Sabaneta, Dajabón y otros lugares por la banda del norte. Dessalines = Jean Jacques Dessalines, Cristóbal = Henri Christophe, Petión = Alexandre Petión.
Puerta del Conde, Santo Domingo. La capital fue el único pueblo dominicano atacado por los haitianos en la invasión haitiana de 1805 que nunca pudieron penetrar y someter a los habitantes dominicanos a un degüello general, el pueblo al pillaje y luego a su destrucción. Esto se debió a la muralla que fue construida en el siglo XVI y todavía se conserva grandes pedazos de ella. La puerta del Conde, vista en la imagen, es la puerta mas grande de la muralla, entrada principal de Santo Domingo.

Jean-Price Mars describe la horrible invasión de 1805

El historiador haitiano, el mas admirado y respetado de los historiadores haitianos en el siglo XX, es Jean-Price Mars. En su libro de dos volúmenes «La República Haitiana y la República Dominicana» describe la nefasta y sangrienta invasión haitiana de 1805 del territorio dominicano (o como la llaman los historiadores haitianos y de esta forma fue llamada por Dessalines y sus tropas, «la campaña del Este»). Lo describe de la forma siguiente.

Dessalines asesina también a dominicanos negros y mulatos

Dominicanos jugando dominó en República Dominicana.

En la penosa invasión haitiana de 1805, la masacre no se limitó a los dominicanos blancos. Jean-Price Mars asevera que las víctimas incluyeron a negros y mulatos por sus sentimientos hacia los blancos. ¿Qué culpa tenían nuestros negros y mulatos que se les daba un trato menos severo que los franceses les daban a los negros en su parte de la isla o los ingleses en Jamaica? ¿Qué culpa tenían los «afrodominicanos» que la esclavitud fuera minoritaria en nuestra sociedad y, por tanto, la mayoría de nuestros blancos, mulatos y negros vivían en libertad? ¿Qué culpa tenían al no sufrir resentimientos raciales hacia nuestros blancos por éstos no darle una razón para odiarlos? A Dessalines no le importó nada de eso. Muerte para todos aunque fueran «afrodominicanos» y negros igual que los haitianos. Muerte y sufrimiento para todos.

Dessalines se enorgullece de matar y llevar el sufrimiento a los dominicanos

Atletas dominicanos para el equipo de beísbol estadounidense Washington National.

Una de las partes mas dolorosas para nosotros los dominicanos es lo que se vislumbra en las próximas palabras. Se puede pensar que alguien no puede ser tan cruel, tan inhumano, tan malvado. No contentarse con matar a los dominicanos por todo lo largo y ancho en el Cibao y la Línea Noroeste y destruirles todos sus pueblos, degollar incluso a nuestros campesinos. Pero con este «señor», no conocía límites de maldad y mas a un pueblo que nunca le hizo daño alguno. Peor que los hechos diabólicos cometidos en contra de nuestra gente, al llegar a Haití se enorgullece de llevar el dolor, el sufrimiento y la muerte a nuestro pueblo. Sintió regocijo en hacer sufrir a los dominicanos de todas las razas, colores, edades, sexo y clase social.


Gaspar Arredondo Pichardo: En su testimonio también menciona que negros y mulatos fueron asesinados

Una joven dominicana hermosa.

Gaspar Arredondo Pichardo presenció el evento en Santiago de los Caballeros. Después de vivir esa odisea sangrienta y malvada, decide abandonar el suelo que lo vio nacer y se muda a la vecina isla de Cuba, a Camagüey (se llamaba Puerto Príncipe en aquella época). Salió de La Española el 28 de abril de 1805 por Puerto Plata. Fue la última vez que vio a suelo dominicano.

En la cita que sigue dice sin tapujos lo que vio, que ni la gente de color eran excentas de la crueldad de las tropas haitianas.

Los haitianos no permitían que dominicanos negros y mulatos abandonaran la isla

Una mujer dominicana con sus dos hijos apunto de entrar a una tienda en Santiago, República Dominicana.

Las tropas haitianas tampoco permitían que los dominicanos negros y/o mulatos salieran de la isla. Cualquiera puede pensar que al menos a los negros, afros como los haitianos, les dieran el nivel de respeto y admiración tan sólo por ser negros como los haitianos. De nada valió esa sangre africana en sus venas y ese color oscuro en su piel.

La furia de las tropas haitianas al invadir un pueblo para masacrarlo

Lo siguiente lo describe según pudo ver la soldadesca haitiana al entrar a Santiago con la intención de matar a los dominicanos.

El caso del mulato Fernando Pimentel

Uno de los casos particulares que menciona con nombre y apellido es Fernando Pimentel. Fue asesinado por las tropas haitianas en la misma puerta del templo Mayor (hoy catedral Santiago Apóstol de Santiago).

Lo que hicieron los haitianos en el templo Mayor de Santiago (en el mismo lugar de la catedral Santiago Apóstol)

En el mismo lugar que estuvo el templo Mayor de Santiago está la catedral Santiago Apóstol en Santiago de los Caballeros, República Dominicana.

En la parte que sigue relata lo que hicieron las tropas haitianas en el templo Mayor de Santiago. En ese tiempo todos los templos eran católicos. Entre la muchedumbre buscando el asilo en la casa de Dios habían muchos negros y mulatos, todos asesinados por las tropas haitianas.

El templo de ahora data de finales del siglo XIX y reemplazó uno que estaba en ese mismo lugar y fue destruido por un terremoto en ese mismo siglo. El templo de principios del siglo XIX, que estaba en ese mismo lugar y del que se describe en el relato, fue destruido por las tropas haitianas durante la invasión de 1805. Después de asesinar a todos los que se encontraban adentro, las tropas haitianas incendiaron el templo y los restos de las víctimas, incluyendo los del sacerdote, sirvieron de combustible para ese siniestro. Tener sangre africana por sus venas no le salvó la vida, pues sus asesinos eran de origen africano, tal como en parte lo era muchas víctimas dominicana.

La gente de color eran de los que iban a ser asesinados por los haitianos en Santiago

Una pareja joven de dominicanos llegando de compras en la República Dominicana.

Como es de esperarse, Santiago era de los pueblos mas blancos del país. No obstante, eso no significa que no habían negros y mulatos viviendo las alegrias y las penurias con el resto de los santiagueros. Como pueden observar, en ningún momento de este pedazo del relato se hace mención del color de la gente. Pero todo cambia con la llegada del mulato Campos Tavárez que era un general de las tropas haitianas en ese momento. Los haitianos tenían a los dominicanos reunidos cerca del río y a punto de matarlos cuando aparece este señor muy oportunamente. Es ahí que nos damos cuenta que el grupo de dominicanos a punto de ser inmolados de la peor manera por las tropas haitianas, incluía a muchos dominicanos que eran gente de color. De nuevo, tener sangre africana y descender en parte de africanos no era motivo suficiente para no incluirlos en el degüello que iba ocurrir en ese momento por los haitianos.

El triste paradero del moreno Julián de Medina y su familia (aunque se conoció el degüello de Moca por dos de sus nietas)

Fueron muchos los dominicanos negros y mulatos que sufrieron, fueron torturados y vilmente asesinados por las tropas haitianas. He aquí el caso del moreno Julián de Medina y su esposa. Fueron de los santiagueros hechos prisioneros por las tropas haitianas y luego forzados a marchar a Cabo Haitiano (los que hablaban español la llamaban El Guárico) sin zapatos y con un sol caribe y sin gorra que les diera sombra, calor en demasía, polvo por doquier, hambre generalizada, picadera de mosquitos, atormentos de las tropas haitianas tanto a los hombres y a todas las mujeres y niñas, las cuales fueron violadas sexualmente en la orilla del río Esperanza, cerca del Mao actual.

Sin embargo, el degüello de Moca se sabe hasta el día de hoy con lujos de detalles por dos de sus nietas, María y Nicolasa, que fueron las dos sobrevivientes del degüello de las mujeres mocanas en la iglesia de ese pueblo y los 40 niños degollados en una habitación del mismo (los hombres fueron degollados en la plaza principal del pueblo). Se salvaron estas dos porque sus cuerpos se cubrieron de sangre del cadaver de su pariente que estaba arriba de ellas. Una escena escalofriante. Al final, todos fueron asesinados por los haitianos. Ser un afrodescendiente le importó poco a las tropas invasoras.

Conclusión

Una mujer criolla en un bikini patriótico, orgullosa de ser dominicana.

Esto es una pequeña parte de las desgracias que le han cometido los haitianos a los dominicanos por años. Aquí nos enfocamos en algunos dominicanos negros y mulatos durante la invasión haitiana de 1805. Sin embargo, estos son los que perduraron en tinta y papel hasta nuestros días. Así como sufrieron ellos, así también han sufrido dominicanos blancos, mulatos y negros por todo lo largo y ancho de la actual República Dominicana. Estos son nuestros antepasados, los que sufrieron la peor de las calamidades. Que los sufrimientos y las injusticias que vivieron estas personas, antepasados de nosotros, no se olvide nunca y se les rinde el respeto que se merecen con honrar la existencia de nuestro país, porque por ella seguimos hablando el mismo idioma que hablaron nuestros antepasados, perduran sus creencias y sus valores que hace mucho se hubieran perdido de no crearse nuestro país. Respeto a nuestra identidad y defendiendo a nuestra República Dominicana todas las veces que sea necesario y por todos los medios que hay y por haber. Ese es la mejor forma de honrar a nuestros antepasados, que dieron su vida de la peor manera por el simple hecho de vigir en nuestra tierra en aquellos momentos tan infortunados.

Terminamos con una parte incluida al pié del relato de Gaspar Arredondo Pichardo y que fue escrito por D. Eugenio Deschamps.

La migración española a República Dominicana

Españoles de las Islas Canarias. La migración española a la República Dominicana ha existido por mas de cinco siglos, por mucho mas tiempo que cualquier otra migración. España es el país que mas ha influenciado a la República Dominicana, un aspecto evidente en todo de la sociedad y cultura incluyendo el idioma. La República Dominicana es dónde se han asentado por mas tiempo en América los españoles y el sitio dónde por mas tiempo se ha hablado español en el hemisferio occidental.

Juan de Pareja (n. 1620 – m. 1670). A pesar que la mayoría de los españoles que han migrado a la República Dominicana durante los mas de 500 años han sido blancos, una minoría grande consistía de españoles mulatos y en menor medida de negros, de Tenerife en las Islas Canarias en particular. En la mayoría a de los casos eran personas libres y comúnmente pertenecían a familias que por generaciones eran libre. Juan de Pareja fue un pintor español de origen étnico mezclado. En los viajes de Cristóbal Colón entre España y la República Dominicana se enterraron a muchos tripulantes y demás pasajeros en el cementerio de La Isabela, primer cementerio cristiano del Nuevo Mundo. Arqueólogos y antropólogos han analizado varios de estos restos y han encontrado signos que evidencia entre algunos un origen africano en vez de europeo. Debían ser españoles negros africanos o mulatos. Lo que queda claro es que no todos los españoles eran blancos. Con investigaciones adicionales han descubierto que entre aquellos que acompañaron a Cristóbal Colón y tenían un origen ancestral africano por completo o parcial, algunos eran esclavos mientras la mayoría eran parte de la tripulación como hombres libres.
El conquistador español Juan Garrido (n. 1480 – m. 1550). Nacido en Guinea en África, fue llevado a España siendo muy joven y pudo convertirse en un español, a pesar que era de orígen africano por completo. También fue parte dd las conquistas de América. Arribó a Santo Domingo en 1510 siendo un hombre libre y por muchos años vivió en ella. Fue parte de expediciones conquistadoras en Cuba, Puerto Rico, la Florida y otros lugares en el Caribe. Su siento definitivo fue en México tras acompañar a Hernán Cortés en su conquista. Allí se enamoró de una indígena y con ella hizo familia y se concentró en ser un buen padre y un buen agricultor. Igual que él habían muchos mas, españoles en todos los sentidos excepto el orígen. Esta gente viajaron desde España a la República Dominicana. No se puede negar que fueron una minoría, pero existieron y caminaron por las calles de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, muchos creando familias y dejando descendencia, hoy día presente en dominicanos de todos los colores, posiciones sociales, desde personas comunes hasta los muy conocidos.

Inicios de la migración española

La migración española es la más tradicional en República Dominicana. Tuvo sus inicios en 1492 con la llegada de las tres carabelas de Cristóbal Colón. Desde ese entonces la migración española se ha mantenido constante, si bien con sus alzas y sus bajas.

Siete repuntes migratorios en cinco siglos

Se pueden identificar siete repuntes migratorios procedente de España, en los cuales llegó el grueso de los españoles que forman parte de los ancestros de la mayoría de los dominicanos.

Siglo XVI

El primer siglo de la época colonial se caracterizó por dar inicio a lo que sería cinco siglos de migración española.

Al principio todos eran exclusivamente castellanos y se asentaron en todas las regiones de la isla. Con el pasar del siglo, la migración abarcó orígenes de todas las regiones de España, incluyendo las islas Canarias.

También llegaron muchos portugueses que se hacían pasar por españoles y se asentaron mayormente en el valle del Cibao. Todavía se evidencia su influencia en el dialecto cibaeño con muchas palabras que son pronunciadas más cercanas a sus versiones en portugués.

Siglo XVIII

Tras el asentamiento de los franceses en la franja costera occidental de la isla, España se vio en la necesidad de incentivar una nueva ola migratoria a la parte española de Santo Domingo. Esta migración estuvo constituida esencialmente por españoles canarios, especialmente de las islas de Tenerife, La Palma y La Gomera.

La migración de los españoles canarios toma auge en 1684 cuando por Real Cédula el rey de España permitió el traslado de cientos de familias originarias de la isla de Tenerife. En ese mismo año fundaron el pueblo de San Carlos de Tenerife en lo que en aquel entonces era las afueras de la ciudad de Santo Domingo. Hoy San Carlos es un sector de la ciudad capital. Aún viven descendientes de las familias fundadoras en este sector.

Las migraciones de los españoles canarios continuó durante el transcurso del siglo XVIII a tal nivel que se convirtieron en el elemento principal del aumento de la población en la parte española de la isla. La misma pasó de 6,000 habitantes en 1735 a más de 125,000 habitantes en 1785, producto tanto de las migraciones y la rápida multiplicación.

Los españoles canarios aumentaron las poblaciones de los pueblos que ya existían a su llegada.

  • Santo Domingo
  • Santiago de los Caballeros
  • Higüey
  • Bonao
  • La Vega
  • Azua

También refundaron los pueblos que por órdenes del gobernador Osorio fueron destruidos a principio del siglo XVII (el año de la refundación aparece en paréntesis).

  • Puerto Plata (1737)
  • Montecristi (1751)
  • San Juan de la Maguana (1757)
  • Neiba (1765)

Además fueron los fundadores de pueblos nuevos por todo el territorio dominicano.

  • San Carlos de Tenerife (1684)
  • Hincha (1704)
  • Sabana de la Mar (1756)
  • Santa Bárbara de Samaná (1756)
  • San Rafael de la Angostura (1761)
  • Bani (1764)
  • Las Caobas (1768)
  • San Miguel de la Atalaya (1768)
  • Dajabón (1776)
  • San Francisco de Macorís (1778)
  • Las Matas de Farfán (1780)

También fundaron muchos parajes y demás comunidades rurales. Muchos de estos lugares contienen pistas de su origen español canario en sus nombres. Tal es el caso del paraje Cerro Gordo de los Isleños cerca de Higüey. Isleños es el gentilicio con que se conocía a los españoles canarios y Cerro Gordo es el nombre del pueblo en Tenerife de donde eran originarios los fundadores. Así hay muchos ejemplos por toda la geografía dominicana.

El mestizaje le ha añadido colores y rasgos diversos a muchas familias dominicanas con ascendencia española canaria y la democracia racial ha hecho que casi todos tengan entre sus amigos, vecinos y allegados personas con una diversidad de rostros y colores. un buen ejemplo es ésta de San José de Ocoa.

Típica familia dominicana con origen español canario en una zona rural de Higüey.

Por todo lo largo y ancho del valle del Cibao se observan familias dominicanas que tienen evidente su origen español canario, como esta humilde familia de Santiago.

Anexión a España (1861-1865)

En 1861, la República Dominicana fue anexada a España por petición del gobierno dominicano. En ese intervalo se produjo un aumento, aunque de corta duración, de migración española. Muchos militares españoles, tras concluir la anexión, optaron por quedarse en el país.

Guerras cubanas (1868-1878) y (1895-1898)

En la segunda mitad del siglo XIX, la vecina isla de Cuba se vio involucrada en una larga lucha en su intento por independizarse de España.

La primera de sus guerras independentistas fue la llamada guerra de los Diez Años o guerra de Cuba (1868-1878). En ese período, República Dominicana recibió algunos exiliados desde esa isla, entre los cuales habían españoles que antes de la guerra habían migrado a Cuba.

La segunda guerra fue la guerra de Independencia de Cuba o guerra de 1895 o guerra Hispano-estadounidense (1895-1898). Similar al caso anterior, en esta ocasión llegaron muchos cubanos y especialmente españoles que antes de la guerra migraron a Cuba.

6CFB920B-2252-4B36-A12E-2DE2D869EE3BAndrés Brugal Montaner. Un español que durante la guerra Hispanoamericana tuvo que migrar otra vez al ver sus intereses afectados y lo hizo desde Santiago de Cuba a Puerto Plata, República Dominicana.

Un buen ejemplo es Andrés Brugal Montaner, quien luego de migrar desde España a Cuba, abandona aquella isla para asentarse en Puerto Plata. Allí fundó Brugal & Co, actualmente es uno de los cinco rones que más se vende en el mundo y líder entre los rones importados en España.

Principios del siglo XX

A principio del siglo XX España había perdido sus dos últimas provincias en América, Cuba y Puerto Rico, usurpadas por los Estados Unidos. En ese tiempo EEUU promulga una ley de migración que en efecto paraliza el flujo directo de migrantes españoles hacia Cuba y especialmente hacia Puerto Rico. En consecuencia, muchos de los españoles que deseaban migrar al Caribe optaron por migrar a República Dominicana, produciendo para el país la quinta ola migratoria española.

Manuel Corripio. Uno de los españoles que decidió migrar a República Dominicana cuando Estados Unidos se la puso difícil para españoles migrar a Cuba y Puerto Rico, islas que se las había rebatado a España como botín de guerra. Se asentó en Santo Domingo y desde entonces ha estado allí su familia y descendencia. 

En esta ola llegaron algunas familias que con el tiempo lograron cierto renombre en la sociedad dominicana, como fue el caso con las familias Baquero, Corripio, Bosch y Cuesta, por mencionar algunas.

Décadas de 1940 y 1950

En la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo se fomentó la migración española como política de Estado para fomentar el desarrollo agrícola.

4F27E410-0BE4-4107-8128-944AC56250B2José Rosselló Campins. Español nativo de soca, cerca de Valencia, se aprovechó de las políticas migratorias favorables del régimen de Trujillo para migrar a la República Dominicana. Se asentó en Constanza y fue pionero en la producción agrícola de hortalizas, vegetales y verduras que hasta entonces no se producían en la República Dominicana.  

La agricultura dominicana logró grandes éxitos y diversificación con la ayuda de los españoles. El mejor ejemplo es el caso del valle de Constanza. Tras la aplicación de los conocimientos del agrónomo José Rosselló Campins, considerado el padre de la agricultura en ese valle, Constanza florece y se destaca como una de las zonas agrícolas más productivas.

Debido a la situación que se vivía en España, República Dominicana recibió una migración esencialmente de refugiados popularmente conocidos como españoles republicanos, muchos de los cuales eran intelectuales en vez de agricultores. Este grupo tuvo un impacto cultural profundo en el país por su alto nivel de preparación. Las bellas artes se vieron positivamente impactadas por la incursión de los españoles. Además llegaron muchos arquitectos, médicos, ingenieros, abogados, catedráticos universitarios, autores y otros profesionales que les dieron un salto galáctico a República Dominicana en asuntos culturales.


José Vela Zanetti. Un pintor español que vivió por muchos años en la República Dominicana. Muchos de sus mejores obras son murales que todavía embellecen paredes en varios edificios y palacios públicos de Santo Domingo y otras áreas de la república dominicana.. 

Uno de los más grandes, de muchos, fue el destacado pintor José Vela Zanetti, quien pintó más de cien murales por todo el país, muchos considerados los mejores que se hayan hecho en la isla de Santo Domingo. Todavía se exhiben sus murales en una gran cantidad de edificios gubernamentales, iglesias, universidades, monumentos, centros culturales y demás lugares por toda la geografía dominicana.

1960-hoy

Luego de la caída del régimen trujillista en 1961, comienza una migración espontánea pero estable de españoles a la República Dominicana. Esta migración también ha sido muy provechosa para el país con la llegada de personas visionarias y emprendedoras.

Román Ramos Uría. Uno de los españoles que migró a la República Dominicana en esta época. Es oriundo de Pola, un pueblo pequeño en Asturias, España y tuvo la intención de establecerse en Santo Domingo. Su deseo de vivir en la República Dominicana fue tan grande, que además era un país que no conocía aunque había escuchado mucho de él en su pueblo natal, el barco que lo transportó a último minuto decidió hacer escala en Puerto Rico y no seguir a Santo Domingo. Pasó algunos días en la isla vecina y, contrario a otros españoles que decidieron quedarse en definitivo en Puerto Rico, se la ingenió para llegar a Santo Domingo. 

Un buen ejemplo es Román Ramos Uría, fundador de Grupo Ramos, actualmente la mayor empresa de ventas al por mayor y el principal empleador privado del país.

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VALERIANO RAFAEL MONESTINA. ORIGINAL DE ASTURIAS EN EL NORTE DE ESPAÑA, DECIDE MIGRAR A LA REPÚBLICA DOMINICANA Y ES UNO DE LOS FUNDADORES DE LA MUY EXITOSA CADENA DE SUPERMERCADOS BRAVO, basada en principios cristianos. 

Otra familia honrada, y en este caso muy comprometida con su creencia en Dios y en el cristianismo, es la familia Monestina. Valeriano Rafael Monestina es fundador de la exitosa cadena de supermercados Bravo.

La presencia española en la actualidad

Según una estimación conservadora que en 2012 hizo el gobierno dominicano, para ese año habían 6,720 españoles viviendo en República Dominicana.

Sin embargo, el gobierno español estima que en 2013 la cantidad de españoles viviendo legalmente en el país superaba los 17,382 mas una cantidad indeterminada que se encuentran en condición irregular, en muchos casos que llegan como turistas y luego optan por quedarse.

En efecto, República Dominicana se encuentra entre los top 23 países con más españoles, y es el 9no en Hispanoamérica y 2do en Centroamérica y el Caribe. República Dominicana también se sitúa en la 6ta posición a nivel mundial en crecimiento de la población española.

Suponiendo que el ritmo de crecimiento se ha mantenido estable, a principios de 2015 la población española en República Dominicana podría estimarse en alrededor de 20,619.

Todavía es evidente el orígen español en muchas familias dominicanas. Esta familia prominente con orígenes humildes es originaria de Gurabo, cerca de Santiago de los Caballeros, los Mejía. El patriarca migró de España a nuestra isla en los 1600s.
Las evidencias de España son obvias en muchos dominicanos de colores claros. En la mayoría de los casos es un orígen español que llegó a la República Dominicana durante los primeros 300 años después de la conquista. En otras palabras, estaba presente cuando se independiza la República Dominicana. Aceptación del mestizaje le ha añadido rasgos adicionales al aporte español.
Dominicanos de la alta sociedad con una ascendencia española muy alta. Contrario a lo que piensa mucha gente que no es dominicana y ya es una especie de mito, la matoría de los dominicanos con una ascendencia española muy alta no pertenecen a la clase alta. Muchos se ven en casas humildes y una vida de carencias económicas en muchas ciudades, pueblos y campos, en el Cibao especialmente. Otras pertenecen a la clase media dominicana.
Ruth Ocumarez es una típica dominicana de tez oscura. Contrario a lo que se puede pensar, los resultados de ADN ancestral muestran que con mucha frecuencia el aporte español entre los dominicanos de tez oscura asciende a 30%, 40% y hasta mas de 50%. Una evidencia mas de lo importante que es España en el orígen de los dominicanos y, además, que los rasgos no siempre son fidedignos a la realidad del ADN ancestral. Una sociedad como la dominicana, con una aceptación general del mestizaje y de hace siglos, explican por qué estas cosas son mas frecuentes que en una sociedad donde la mezcla no era aceptada y/o era prohibido legalmente.
Un ejemplo de los resultados en 23andme de una dominicana de tez oscura.
El aporte genético español es evidente en los dominicanos, uno de los pocos países donde la mayoría de la población es mulata.

República Dominicana en 1914, según Alpheus Hyatt Verrill

Alpheus Hyatt Verrill era un estadounidense originario de New Haven, Connecticut. Viajó extensamente por todo el continente americano y publicó varios libros de sus viajes y otros temas. Uno de sus libros es Puerto Rico Past and Present, and San Domingo of Today (Puerto Rico en el pasado y presente, y el Santo Domingo de hoy). En ese libro Hyatt Verrill narra con lujos de detalle a Puerto Rico, República Dominicana y Haití en base a sus hallazgos e impresiones durante el viaje que hizo por estos lugares. Leer esas páginas es transportarnos a la República Dominicana de hace cuatro generaciones, la de nuestros padres, abuelos o bisabuelos.

A continuación citamos algunas informaciones que nos dan una idea de lo que fue la República Dominicana en la primera mitad del siglo XX, antes que surgieran acontecimientos que marcaron al país como la primera invasión estadounidense en 1916, la dictadura de Trujillo a partir de 1930 o la guerra Civil de 1965.

La dualidad en la isla de Santo Domingo

La isla está dividida en dos países conocidos por Haití y la República Dominicana. La primera ocupa más o menos el tercio occidental y la segunda el resto de la isla.

A pesar que estos dos países  ocupan la misma isla y están separados por una línea fronteriza imaginaria; en hábitos, manerismos, gente e idiomas son tan distintos como si estuvieran en dos continentes diferentes. Mientras los haitianos hablan un patua francés y predominan las costumbres y leyes francesas; los dominicanos hablan español y son españoles en manerismos, en el aspecto y en temperamento. Mientras los haitianos rechazan a los extranjeros y al capital extranjero, las empresas extranjeras y las profesiones extranjeras; los dominicanos les dan la bienvenida a los extranjeros y ofrecen todas las facilidades a los inversionistas extranjeros, hombres de negocios extranjeros e industrias extranjeras. Mientras el 90% de la población de Haití es negra y el país es atrasado y retrogresivo; la gente de la República Dominicana es progresista y muy consciente de la importancia de la buena higiene, mejoras materiales y desarrollo, y menos de un tercio de su población es negra.

En los pueblos haitianos las calles son malas, sucias y sin drenaje; hay pocos edificios grandes, el abandono y el deterioro está a la vista de todos, y las comodidades modernas casi no existen. En las ciudades dominicanas las calles son rectas, limpias, suaves y bien mantenidas; los edificios grandes son numerosos y abundan los vehículos, los teléfonos, la electricidad y las comodidades modernas. Ambas naciones se parecen en un aspecto, sufren de revoluciones constantes y aún no han aprendido que la paz produce prosperidad. De todas formas, entre los dos países hay una diferencia tan vasta que viajar desde Haití a la República Dominicana hay un cambio tan positivo como lo expresó un visitante: «es como pasar por un túnel y ver la luz del día».

Características demográficas

La gente de la República Dominicana en su mayoría son de ascendencia española. Algunos son blancos puros, otros están mezclados con sangre negra, otros están mezclados con indios y otros tienen una combinación de blanco, indio y negro.

Mientras los negros puros o casi negros tienen una presencia mucho menor que en Haití, sin embargo la República Dominicana tiene muchos negros. A lo largo del litoral y en las plantaciones hay cantidades inmensas de negros originarios de las islas Turcas y Caicos, las Bahamas, Jamaica y de otras islas caribeñas; mientras en Montecristi y en otros lugares hay una buena cantidad de negros nativos de Santo Domingo y de Haití. En otras áreas los negros están esparcidos por las poblaciones de tal manera que apenas son visibles; y mientras de ninguna manera se puede decir que República Dominicana es un país de negros, sí es un país de gente mestiza.

Regados por el país hay pueblos de blancos donde los blancos puros de ascendencia española son más numerosos que los mestizos, y esta gente es muy orgullosa de su linaje español ininterrumpido. Sin embargo, en la mayoría de los sitios los mestizos son más numerosos que los blancos, pero su color de piel es mucho más claro que en la mayoría de las islas caribeñas y para un observador superficial una porción muy grande de los mestizos serían aceptados como blancos.

Parece que el país carece de una barrera de color porque se ven hablando y libremente compartiendo hombres y mujeres blancos, mestizos y negros. Los blancos y los negros se casan unos con otros, los negros ocupan posiciones políticas en igualdad de condiciones con los mestizos y los blancos, y hay evidencias que los dominicanos consideran a todos los hombres como iguales sin importar su color de la piel. Existe, más o menos, una distinción de color entre la clase alta, pero debido al mestizaje, el cual ha ocurrido desde hace siglos, es imposible que tengan prejuicios de color y raza como lo tenemos nosotros los norteamericanos.

Montecristi

La falda de esta loma, que es conocida como El Morro, al igual que las colinas y llanos aledaños, están cubiertos de vegetación baja y espinosa, y de una grama escasa y seca sin la más mínima evidencia de cultivación. El puerto de Montecristi está situado en una angosta lengua de arena entre un manglar y una llanura de lodo, y es muy caliente y con frecuencia hay pestilencias. Los únicos edificios de consecuencia son las naves, la aduana y algunas tiendas porque el pueblo propiamente dicho se encuentra en una colina a una o dos millas de distancia del puerto. Entre ambos se conecta con tranvías halados por burros mientras los habitantes más acomodados se mueven en vehículos halados por tres caballos.

Montecristi es de mucha importancia como puerto de exportación para el gran y fértil valle del Yaque del Norte, el cual desemboca en la bahía de Manzanillo cerca del puerto. Desgraciadamente, el puerto está infestado por los mosquitos más feroces que hacen que una estadía muy corta sea insoportable para los extranjeros. Una proporción grande de los habitantes de Montecristi son negros originarios de las islas Turcas y Caicos y del Caribe inglés, y casi todos los portuarios y trabajadores hablan inglés. Este lugar, en su conjunto, es poco interesante y decepcionante, mas da una impresión incorrecta de lo que es este país.

Puerto Plata

Treinta millas hacia el este de La Isabela llegamos a la bellísima bahía y al pintoresco pueblo de Puerto Plata. No creo que existe un pueblo más bonito o atractivo -desde el mar- en todas las islas del Caribe, con sus casas con techos rojos embellecidos por cientos de majestuosas palmas reales, y elevándose desde el mar hacia la dominante y cubierta en bosque pico La Torre con su cima cubierto en nubes a 3,000 pies sobre el nivel del mar. Protegiendo la entrada a la bahía está la antigua fortaleza española. Puerto Plata es un pueblo limpio y bien mantenido con calles suaves y rectas, un excelente muelle de hierro y muchas mejoras modernas adicionales, y es de mucha importancia comercial al ser la terminal del ferrocarril que penetra el rico y fértil valle del Cibao.

La Vega

El pueblo de La Vega tiene una gran cantidad de edificios públicos elegantes, una plazoleta hermosa y muchas casas grandes y bonitas. Las calles son anchas y rectas, pero un poco ásperas y polvorientas. El pueblo tiene aproximadamente cinco mil habitantes. Detrás del pueblo, a una distancia de dos a cinco millas, hay unas montañas cubiertas de pie a cabeza de un espeso bosque de pinos. La Vega tiene varios aserraderos, pero estos están en el pueblo y la madera hay que llevarla desde las montañas hasta las colinas con mucho esfuerzo y gastos, en vez de cortarlas en el mismo lugar y transportarlas como tablones y tableros. A consecuencia de ello, la madera importada del pino amarillo es más barato que la del pino criollo.

Santiago de los Caballeros

Santiago fue fundado en 1504 por treinta caballeros españoles de origen noble quienes tenían el permiso del rey de España para añadir su título al nombre del pueblo.

Junta con la capital, Santiago es la ciudad más grande del país con aproximadamente cuarenta mil habitantes. Aunque los habitantes actuales de este pueblo aristocrático no son caballeros, los blancos son mayoritarios en esta ciudad y varias de las familias pueden rastrear sus linajes a los hidalgos españoles que originalmente fundaron el pueblo. Muchos de estos descendientes conservan las armaduras, las espadas y otros engranajes militares de sus ancestros, mientras varios de los edificios de Santiago son de origen colonial.

Santiago ha tenido una historia turbulenta, pero es una ciudad importante y próspera. Ha sido saqueada por varios piratas, casi destruida por revolucionarios y ha sufrido por fuego y espada durante tres siglos; pero impávidamente sus habitantes han reparado los daños, han recuperado sus fortunas y, como el Fénix, cada vez Santiago surge mejor, más brillante y más atractiva.

La ciudad fue construida en un farallón que mira sobre el río Yaque del Norte, tiene un clima magnífico y es uno de los pueblos más saludables en la isla. Tiene tres iglesias bien hechas y una catedral, una plaza hermosa llena de palmas, flores y arbustos; un palacio municipal y del Gobernador, un instituto, una torre fortificada y muchas casas bonitas.

Moca y el Santo Cerro

Aproximadamente por mitad de camino entre Santiago y La Vega se encuentra el pueblo de Moca, una ciudad de unos treinta mil habitantes. Moca es uno de los pueblos de mayoría blanca y pocas personas son mestizas, la mayoría siendo de ascendencia española pura y orgullosos de su linaje. Moca está en un distrito agrícola próspero y famoso por su café, y está conectada con Santiago por ferrocarril. Fue en este pueblo que el general Ulises Heureaux, el dictador del país, fue asesinado en 1899.

Cerca de La Vega está el Santo Cerro, uno de los lugares más famosos y atractivos del país. La loma sube a quinientos pies sobre la hermosa Vega Real, y desde su cima se obtienen vistas hermosas de las sabanas, de las llanuras repletas de palmas, de las colinas bajo cultivo, de los ríos espumosos y de las montañas cubiertas en pinares.

San Francisco de Macorís

Otro pueblo del interior, conectado con La Vega y la costa por una rama del ferrocarril Samaná – La Vega, es San Francisco de Macorís. Es una ciudad pequeña con unos treinta mil habitantes situada en la sombra de las montañas del norte. Como Moca y Santiago, es de los pueblos de mayoría blanca, reconocida por su cantidad de personas de ascendencia española pura y por la belleza de sus mujeres. Macorís está en un distrito muy fértil y rico en productos agrícolas, especialmente el cacao que cubre todas las montañas cerca del pueblo.

El Seibo, Higüey y La Romana

[En el] distrito conocido como Seibo se encuentra la ciudad de Santa Cruz. Este pueblo está a sesenta kilómetros de la capital y tiene una población de 15,000 y es una de las ciudades más antigua de la isla, fundada por Juan de Esquivel en 1502.

El más oriental de los pueblos importantes es Higüey, o propiamente Salvaleón de Higüey, un lugar fundado por Juan Ponce de León. Desde aquí se puede ver hacia el mar en dirección de Puerto Rico en el horizonte. Sin lugar a dudas que desde este lugar Juan Ponce de León miró el mar y contempló la tierra que iba conquistar y gobernar.

Aproximadamente a veinte millas del Seibo y sesenta y cinco de la capital está La Romana, un asentamiento nuevo en un puerto hermoso y en medio de un distrito rico en azúcar.

Baní y San Cristóbal

Hacia el este de Azua, en dirección a la capital, encontramos el pueblo de Baní, fundado en 1764 y situado en un valle hermoso en la orilla del mar. Baní tiene un clima excelente y saludable, y es famoso por los hombres notables que nacieron allí. El pueblo es el lugar de nacimiento de Máximo Gómez, el libertador de Cuba; Don Francisco Billini, expresidente de la República; y Rev. F. X. Billini, un famoso eclesiástico y filantrópico.

Más hacia el este se encuentra el pueblo de San Cristóbal, con más o menos treinta mil habitantes, y el lugar de muchos acontecimientos históricos. San Cristóbal está bellísimamente situado en un lugar próspero y está conectado a la capital por ferrocarril.

Algunas de las fotos tomadas durante su visita


Plaza Colón y estatua de Colón, Santo Domingo.


Interior de una casa dominicana.


Muelle en [San Pedro de] Macorís.


Catedral [Santiago Apóstol] y plaza [Duarte], Santiago de los Caballeros.


Calle en Santiago de los Caballeros.