La situación en Santo Domingo meses antes de la invasión de Dessalines

El 4 de agosto de 1804 en el periódico estadounidense The National Intelligencer: Washington Advertiser aparece la copia de una nota con actualizaciones de lo que ocurría en la parte española de la isla de Santo Domingo a tan solo meses antes que se produjera la invasión de Jean Jacques Dessalines en 1805. La nota en sí fue publicada originalmente el 23 de julio de 1804 en el Lazaretta de Filadelfia. La noticia fue dada por el capitán Clark de la embarcación Louisa tras llegar a Filadelfia procedente de Santo Domingo.

Puntualizaciones generales

  • A principios de 1804 los negros habían declarado su independencia y al nuevo país le denominaron Haití. En marzo de ese mismo año se puso en marcha el degüello de todos los franceses blancos por órdenes de Jean Jacques Dessalines, libertador de los haitianos. Desde el principio los haitianos sostenían que la isla completa mas las adyacentes les pertenecían.
  • Desde 1802 la parte española de la isla estuvo en manos de los franceses, primero con el general Leclerc al mando y, tras su muerte, el general Ferrand. Los dominicanos aceptaron el liderazgo francés porque entendían que sus intereses estaban más seguros que bajo mando haitiano y, además, se mantenía la esperanza que en un futuro se pudiera regresar al seno del Reino de España, con el cual se identificaban por razones de origen, idioma, costumbres e ideales.

Puntualizaciones del artículo

  • El bloqueo marítimo que Inglaterra le hizo a Saint-Domingue (la parte francesa de la isla) durante la revolución de los haitianos, con motivos de impedir el éxodo de los franceses por mar y cualquier ayuda que pudieran recibir desde el exterior, no se extendía a la parte española de la isla.
  • Las diferencias entre los líderes haitianos Enrique Cristóbal (Henri Christophe) y Jean Jacques Dessalines se percibía como potencialmente devastadoras para el triunfo de los haitianos, quienes habían declarado la independencia de Haití el 1ero de enero de 1804.
  • A mediados de 1804, el general Ferrand no se sentía amenazado por los negros debido al hecho que prácticamente no habían negros dentro de 190 kilómetros de distancia desde la capital dominicana. Lamentablemente, a principios de 1805 la furia de los haitianos llegó hasta las mismas murallas de Santo Domingo bajo el mando del mismo Jean Jacques Dessalines en lo que él denominó La Campaña del Este. Este ha sido el episodio más sangriento, triste y devastador que ha sufrido el pueblo dominicano.

Traducción del artículo

Durante mi estadía en Santo Domingo llegaron tres fragatas inglesas con banderas de tregua. Las embarcaciones fueron la Blanche del capitán Mudge, la Pique del capitán Ross y la Franchise del capitán Murray. Todos los oficiales estaban en tierra firme, algunos desde hacía tres días. Dijeron que no tenían intenciones de hacer un bloqueo marítimo a Santo Domingo.

Existe una división entre los dos generales negros, Cristóbal y Dessalines, la cual puede ser fatal para los intereses de los negros.

El general Ferrand no sentía la presión porque no había ni un negro a 190 kilómetros desde la ciudad de Santo Domingo. La guarnición tenía provisiones para nueve meses y las tropas estaban saludables.

En el canal de la Mona hablé con la fragata inglesa Mermaid y me informaron que estaban buscando a las tropas francesas que se esperaban desde La Habana para reforzar a Santo Domingo.

El artículo

Las implicaciones a los dominicanos de la Ordenanza del Rey de Francia de 1825

La independencia de Haití tuvo una faceta muy peculiar y es que fue la única independencia de América que requirió el pago de una indemnización a su antigua metrópoli. Según algunos historiadores, esta imposición cementó uno de los tropiezos fundamentales en el deterioro continuo de Haití como sociedad y economía.

El pago de esa indemnización fue aceptada por el gobierno de Jean Pierre Boyer en 1825 como requisito para que Francia reconociera la independencia de Haití. La decisión tomada por Jean Pierre Boyer fue muy impopular en Haití y mucho mas entre los dominicanos. Los haitianos se sintieron ofendidos que su propio gobierno aceptara tal humillación, mientras los dominicanos se negaban a pagar ni un céntimo en impuestos para saldar esa deuda aludiendo a que nunca fueron súbitos de Francia y por lo tanto no tenían ninguna obligación para con ello.

Hemos encontrado la Ordenanza del Rey de Francia original. En ella se manifiesta varios detalles que nos llamaron mucho la atención con respecto a las implicaciones que esto tuvo para los dominicanos.

Falta de legitimidad de la invasión haitiana de 1822 a 1844

A pesar que desde 1822 los dominicanos estaban sometidos al yugo haitiano, en la ordenanza se nota que fuera de la isla la invasión haitiana no tenía legitimidad.

Primero, siempre hace mención de la parte francesa de Santo Domingo, aludiendo a la antigua posesión de Francia en la isla. Nótese que el mero hecho que el gobierno haitiano se había apoderado de la parte española de la isla, no le concedió un reconocimiento automático de ese atropello contra los dominicanos. Por ello, la ordenanza menciona mucho la parte francesa de la isla, lo que implícitamente conlleva a que aun existía la parte española, si bien estaba sometida en una crisis de gobernabilidad por la intromisión de los haitianos.

Segundo, en el Art 3 dice que cuando se salde la deuda, Francia le reconocerá la independencia a los habitantes de la parte francesa. Es decir, Francia le concedía la libertad política a los haitianos mas no a los dominicanos.

Es oportuno señalar que la Era de Francia en Santo Domingo culminó en la práctica en 1809 en la guerra de la Reconquista y oficialmente en 1814 cuando en un tratado el gobierno francés le devuelve la parte española a España, aunque España gobernaba la parte española desde 1809 por petición de los dominicanos. Incluso, en la Constitución de Cádiz de 1812 se incluye a la parte española de Santo Domingo como parte integral de los dominios de España e incluye privilegios que se le otorgaron exclusivamente a la parte española de Santo Domingo, no obstante que oficialmente Francia no había rendido su control sobre el territorio reconquistado por los dominicanos. Esta es la razón por la que Francia no consideraba a los dominicanos como súbitos suyos.

En ningún momento compromete a los dominicanos

Contrario a lo que alegaban las autoridades haitianas, quienes les querían imponer a los dominicanos un impuesto para pagar esta nueva deuda; la misma ordenanza en ningún momento menciona ni a los dominicanos ni tampoco a la parte española de la isla. Inclusive, el hecho que siempre menciona a la parte francesa es indicativo de que esta ordenanza no tenía relevancia mas allá de las fronteras española-francesa o domínico-haitiana. Además, en el Art 2 es muy específico al mencionar a los habitantes de la parte francesa, es decir a los haitianos, como los responsables para suministrar los recursos a su gobierno con los cuales se pagaría la deuda.

La apertura comercial le fue impuesta exclusivamente al occidente insular

Una vez mas se refuerza a quienes realmente le correspondía esta ordenanza con la mención explícita de la apertura de los puertos de la parte francesa, es decir los puertos de Cabo Haitiano, Gonaives, San Marcos, Puerto Príncipe, Jeremías, Los Cayos y Yáquimo; no los de Santo Domingo, Puerto Plata, Montecristi, Samaná, etc. La ordenanza no solo estipulaba la apertura de los puertos de la parte francesa de la isla al comercio internacional, sino que eran los únicos puertos de la isla que estaban obligados a reducir a la mitad los aranceles que se les cobrara a las embarcaciones francesas.

Fue un acuerdo entre los amos franceses y sus esclavos

Queda demostrado sin ninguna matiz de confusión que el propósito de esta deuda no era solo para reconocer la independencia de Haití, sino para indemnizar a los colonos franceses que abandonaron la isla en consecuencia de los disturbios y la guerra de exterminio que se llevó acabo en Haití desde 1791 hasta 1804. Todo esto se resume en un solo hecho: los esclavos franceses compraron su libertad pagando a sus amos el valor de las propiedades usurpadas, incluyendo el valor de los esclavos mismos.

Por naturaleza, este acuerdo no tenía relevancia para los dominicanos por el hecho de que los dominicanos nunca fueron esclavos de los franceses, primero porque la inmensa mayoría de la población dominicana no era esclava, incluyendo a la mayoría de la población de color pues eran hombres y mujeres mayormente libres; y, la minoría que si fue esclava lo fue de algunos españoles, no de los franceses.

Traducción de la ordenanza

ORDENANZA DEL REY DE FRANCIA
París, 17 de abril de 1825

CARLOS, por la gracia de Dios, Rey de Francia y de Navarra, a todos ustedes presentes aquí, saludos. Por los artículos 14 a 73 de la Carta Magna, que busca proveer recompensas por los intereses comerciales franceses, los malestares de los antiguos colonos de Santo Domingo, y el estado precario de los habitantes de esa isla; les ordeno lo siguiente:

ART 1. Los puertos de la parte francesa de Santo Domingo serán abiertos al comercio de todas las naciones; el derecho que se impone a la entrada como a la salida de los puertos serán uniformes para todos los pabellones, exceptuando al pabellón francés, en favor del derecho a que sean reducidos a la mitad.

ART 2. Los habitantes actuales de la parte francesa de Santo Domingo pagarán al fondo (general) de depósitos y envío a Francia cinco veces iguales de año en año, comenzando el treinta y uno de diciembre de 1825, la suma de ciento cincuenta millones de francos, destinados a compensar los antiguos colonos que demandaron una indemnización.

ART 3. Concedemos, en las condiciones siguientes, por la presente ordenanza, a los habitantes de la parte francesa de Santo Domingo, la independencia plena y entera de su gobierno.

Esta será la presente ordenanza sellada con el gran sello.

Dado en París, en el palacio de Tuileries, el 17 de abril del año de gracia 1825, en nuestro reino primero.
(Firmado) Carlos

Por el Rey:

La Francia junta, ministro, secretaria de Estado al departamento de la marina en las colonias,
(Firmado) Conde de Chabrac

Vio el sello: -El Gran Sello, ministro, secretaria de Estado del departamento de la Justicia,
(Firmado) Conde de Peyronnet

Visa: – El Presidente del Consejo de los Ministerios,
(Firmado) JH. de Villeile

La ordenanza original