Las implicaciones a los dominicanos de la Ordenanza del Rey de Francia de 1825

La independencia de Haití tuvo una faceta muy peculiar y es que fue la única independencia de América que requirió el pago de una indemnización a su antigua metrópoli. Según algunos historiadores, esta imposición cementó uno de los tropiezos fundamentales en el deterioro continuo de Haití como sociedad y economía.

El pago de esa indemnización fue aceptada por el gobierno de Jean Pierre Boyer en 1825 como requisito para que Francia reconociera la independencia de Haití. La decisión tomada por Jean Pierre Boyer fue muy impopular en Haití y mucho mas entre los dominicanos. Los haitianos se sintieron ofendidos que su propio gobierno aceptara tal humillación, mientras los dominicanos se negaban a pagar ni un céntimo en impuestos para saldar esa deuda aludiendo a que nunca fueron súbitos de Francia y por lo tanto no tenían ninguna obligación para con ello.

Hemos encontrado la Ordenanza del Rey de Francia original. En ella se manifiesta varios detalles que nos llamaron mucho la atención con respecto a las implicaciones que esto tuvo para los dominicanos.

Falta de legitimidad de la invasión haitiana de 1822 a 1844

A pesar que desde 1822 los dominicanos estaban sometidos al yugo haitiano, en la ordenanza se nota que fuera de la isla la invasión haitiana no tenía legitimidad.

Primero, siempre hace mención de la parte francesa de Santo Domingo, aludiendo a la antigua posesión de Francia en la isla. Nótese que el mero hecho que el gobierno haitiano se había apoderado de la parte española de la isla, no le concedió un reconocimiento automático de ese atropello contra los dominicanos. Por ello, la ordenanza menciona mucho la parte francesa de la isla, lo que implícitamente conlleva a que aun existía la parte española, si bien estaba sometida en una crisis de gobernabilidad por la intromisión de los haitianos.

Segundo, en el Art 3 dice que cuando se salde la deuda, Francia le reconocerá la independencia a los habitantes de la parte francesa. Es decir, Francia le concedía la libertad política a los haitianos mas no a los dominicanos.

Es oportuno señalar que la Era de Francia en Santo Domingo culminó en la práctica en 1809 en la guerra de la Reconquista y oficialmente en 1814 cuando en un tratado el gobierno francés le devuelve la parte española a España, aunque España gobernaba la parte española desde 1809 por petición de los dominicanos. Incluso, en la Constitución de Cádiz de 1812 se incluye a la parte española de Santo Domingo como parte integral de los dominios de España e incluye privilegios que se le otorgaron exclusivamente a la parte española de Santo Domingo, no obstante que oficialmente Francia no había rendido su control sobre el territorio reconquistado por los dominicanos. Esta es la razón por la que Francia no consideraba a los dominicanos como súbitos suyos.

En ningún momento compromete a los dominicanos

Contrario a lo que alegaban las autoridades haitianas, quienes les querían imponer a los dominicanos un impuesto para pagar esta nueva deuda; la misma ordenanza en ningún momento menciona ni a los dominicanos ni tampoco a la parte española de la isla. Inclusive, el hecho que siempre menciona a la parte francesa es indicativo de que esta ordenanza no tenía relevancia mas allá de las fronteras española-francesa o domínico-haitiana. Además, en el Art 2 es muy específico al mencionar a los habitantes de la parte francesa, es decir a los haitianos, como los responsables para suministrar los recursos a su gobierno con los cuales se pagaría la deuda.

La apertura comercial le fue impuesta exclusivamente al occidente insular

Una vez mas se refuerza a quienes realmente le correspondía esta ordenanza con la mención explícita de la apertura de los puertos de la parte francesa, es decir los puertos de Cabo Haitiano, Gonaives, San Marcos, Puerto Príncipe, Jeremías, Los Cayos y Yáquimo; no los de Santo Domingo, Puerto Plata, Montecristi, Samaná, etc. La ordenanza no solo estipulaba la apertura de los puertos de la parte francesa de la isla al comercio internacional, sino que eran los únicos puertos de la isla que estaban obligados a reducir a la mitad los aranceles que se les cobrara a las embarcaciones francesas.

Fue un acuerdo entre los amos franceses y sus esclavos

Queda demostrado sin ninguna matiz de confusión que el propósito de esta deuda no era solo para reconocer la independencia de Haití, sino para indemnizar a los colonos franceses que abandonaron la isla en consecuencia de los disturbios y la guerra de exterminio que se llevó acabo en Haití desde 1791 hasta 1804. Todo esto se resume en un solo hecho: los esclavos franceses compraron su libertad pagando a sus amos el valor de las propiedades usurpadas, incluyendo el valor de los esclavos mismos.

Por naturaleza, este acuerdo no tenía relevancia para los dominicanos por el hecho de que los dominicanos nunca fueron esclavos de los franceses, primero porque la inmensa mayoría de la población dominicana no era esclava, incluyendo a la mayoría de la población de color pues eran hombres y mujeres mayormente libres; y, la minoría que si fue esclava lo fue de algunos españoles, no de los franceses.

Traducción de la ordenanza

ORDENANZA DEL REY DE FRANCIA
París, 17 de abril de 1825

CARLOS, por la gracia de Dios, Rey de Francia y de Navarra, a todos ustedes presentes aquí, saludos. Por los artículos 14 a 73 de la Carta Magna, que busca proveer recompensas por los intereses comerciales franceses, los malestares de los antiguos colonos de Santo Domingo, y el estado precario de los habitantes de esa isla; les ordeno lo siguiente:

ART 1. Los puertos de la parte francesa de Santo Domingo serán abiertos al comercio de todas las naciones; el derecho que se impone a la entrada como a la salida de los puertos serán uniformes para todos los pabellones, exceptuando al pabellón francés, en favor del derecho a que sean reducidos a la mitad.

ART 2. Los habitantes actuales de la parte francesa de Santo Domingo pagarán al fondo (general) de depósitos y envío a Francia cinco veces iguales de año en año, comenzando el treinta y uno de diciembre de 1825, la suma de ciento cincuenta millones de francos, destinados a compensar los antiguos colonos que demandaron una indemnización.

ART 3. Concedemos, en las condiciones siguientes, por la presente ordenanza, a los habitantes de la parte francesa de Santo Domingo, la independencia plena y entera de su gobierno.

Esta será la presente ordenanza sellada con el gran sello.

Dado en París, en el palacio de Tuileries, el 17 de abril del año de gracia 1825, en nuestro reino primero.
(Firmado) Carlos

Por el Rey:

La Francia junta, ministro, secretaria de Estado al departamento de la marina en las colonias,
(Firmado) Conde de Chabrac

Vio el sello: -El Gran Sello, ministro, secretaria de Estado del departamento de la Justicia,
(Firmado) Conde de Peyronnet

Visa: – El Presidente del Consejo de los Ministerios,
(Firmado) JH. de Villeile

La ordenanza original

Santo Domingo es un paraíso (1913), según S. R. Ginsberg

Santo Domingo Is Like a Paradise (Santo Domingo es un paraíso) fue publicado el 2 de febrero de 1913 en The New York Times. El estadounidense S. R. Ginsberg, era ingeniero de un ingenio azucarero que se construía para ese entonces. Presumimos que se trata de la Central Romana en La Romana, la cual fue inaugurada en 1917. Otro ingenio que pudo ser el que construyó el señor Ginsberg es el ingenio Boca Chica, el cual fue inaugurado en 1916. En este artículo que les presentamos a continuación se detallan las cosas que le impresionaron de su visita a República Dominicana.

Puntualizaciones a tomar en cuenta

  • En 1913 en nuestro país se podía desarrollar una plantación de caña de azúcar con al menos US$1 millón (equivale a US$24 millones de hoy), pero para crear una plantación muy exitosa requería entre US$3 millones y US$5 millones (en dólares de 2015 equivale a US$72 millones y US$120millones respectivamente).
  • El costo de la tierra oscilaba entre US$8 y US$10 por acre (equivalente en dólares de 2015 a US$193 y US$241 respectivamente). Equivalía a 4-5% del precio del acre en Puerto Rico.
  • Desde mediados de la década de 1870, los estadounidenses estaban desarrollando la industria azucarera dominicana. Por ello dice que los estadounidenses desarrollan la tierra en 1913.
  • Los obreros en los cañaverales solían ser nativos de las islas inglesas, danesas y francesas del Caribe. Por ello se requería el dominio de varios idiomas en adición del español para lidiar con la mano de obra. Una de las razones que se les dificultaba atraer la mano de obra dominicana era las condiciones de trabajo y los sueldos que ofrecían.
  • Las plantaciones de azúcar eran todas propiedad de extranjeros, principalmente estadounidenses, y les pagaban a sus obreros, en su mayoría extranjeros también, entre US$0.50 y US$0.70 por día (equivale a US$12 y US$17 al día de hoy).
  • Si bien uno de los motivos por la ley que dicta que cualquier varón se convierte en hombre a los 18 años o cuando se casa, aún si fuese un adolescente, era para tener la mayor cantidad de hombres en condición de portar armas y por tanto formar parte de las milicias; existe otro trasfondo y es que es un legado español. En 1810, en plena época colonial, Samuel Walton en su libro The Present State of the Spanish Colonies: Including a Particular Report of Hispañola or the Spanish Part of Santo Domigo (El estado presente de las colonias españolas: incluyendo un reporte particular de La Española o la parte española de Santo Domingo) menciona que en toda la América hispana era común los matrimonios en la edad de la adolescencia y que los varones que se casaban en esas edades eran aceptados como hombres. Es oportuno resaltar que todavía esa ley está vigente en República Dominicana.
  • Es interesante que la mayor parte de la isla de Santo Domingo se mantuvo en su estado virgen desde los tiempos precolombinos hasta principios del siglo XX. En 1492, Cristóbal Colón escribió en sus anales del descubrimiento la cantidad inmensa de cotorras que había en la isla de Santo Domingo, a tal grado que cuando volaban al mismo tiempo parecían nubes en movimiento. Es impresionante que 421 años después mencionan la presencia de grandes cantidades de cotorras por todas partes del país.
  • La abundancia y espesor del bosque virgen, el cual cubría más del 80% del territorio dominicano, era un elemento fundamental para que los productos del bosque tuviesen precios muy bajos en el país. De ahí que se usaba caoba en abundancia, lo que en otros países sería un lujo solo para los más ricos.
  • La constante que trasciende los siglos es la belleza extraordinaria de los paisajes de la isla de Santo Domingo. El autor del artículo cita la expresión que han salido de la mayoría de los labios pertenecientes a extranjeros que tuvieron la suerte de ver en persona una de las islas más hermosas.

Traducción del artículo

SANTO DOMINGO ES UN PARAISO

Santo Domingo es un paraíso terrenal –si tienes capital– de acuerdo a S. R. Ginsberg. Graduado de Yale, es el ingeniero principal de la construcción de una plantación de caña de azúcar que él mismo está desarrollando en 80,000 acres de tierra. El Sr. Ginsberg ha retornado a esta ciudad [de Nueva York] desde Santo Domingo con escala en Puerto Rico.

Dice “con un millón de dólares puedes tener un buen comienzo, pero se toma entre tres y cinco millones para comenzar una plantación grande de azúcar porque la cultivación de azúcar no produce dinero a pequeña escala mas produce grandes retornos de capital en operaciones de gran escala. Nosotros estamos limpiando un pedazo de bosque virgen de una longitud de cuarenta millas y estamos construyendo veinticinco millas de ferrocarril estándar; con ello puedes tener una idea de la magnitud de las operaciones allí”.

“Los americanos están desarrollando la tierra mientras los alemanes están fuertemente involucrados en la banca y el comercio. No existe ni un americano en ninguna de estas dos líneas [de negocios]”.

“Se puede comprar tierra desde US$8 a US$10 por acre mientras en Puerto Rico lo mismo cuesta US$200, pero el gasto principal es el costo de limpiar el bosque virgen y preparar la tierra. El costo del primer año por preparar la tierra para el cultivo de la caña de azúcar es de US$50 por acre, pero después de ello no hay costos que valgan la pena por los próximos veinticinco años, porque la tierra virgen tan solo requiere arar una vez en un cuarto de siglo, comparado con Puerto Rico donde la tierra ha sido cultivada por tanto tiempo que necesitan arar la tierra a máquina por un costo desde US$20,000 hasta US$33,000”.

“Nosotros solo usamos picos. Un hombre hace un hoyo en la tierra y mete un pedazo de caña de azúcar de la misma forma que se siembra un ojo de papa. Eso es todo lo que hay que hacer”.

“El problema de los obreros es muy interesante. Para hablar con ellos en cualquier plantación tienes que dominar cuatro idiomas por lo menos – inglés, español, francés y holandés. Los obreros generalmente son importados desde las Indias Occidentales Británicas, las Indias Occidentales Francesas, como Guadalupe y Martinica; desde Curazao y la Guyana Holandesa. En el sur de la isla, donde existe una gran demanda de obreros, ellos reciben, como mucho, desde 50 centavos de dólar hasta 70 centavos de dólar por día”.

“Según las leyes de Santo Domingo, un hombre es adulto a los 18 años o cuando se casa. Aún si tan solo tiene 12 años cuando contrae nupcias, automáticamente se convierte en un hombre. La razón por esta ley curiosa es para tener la mayor cantidad posible de hombres listos para pelear en las revoluciones, las cuales ocurren con mucha frecuencia”.

“En los bosques que parecen junglas, el peligro principal son los jabalís, un cerdo salvaje en los bosques. En múltiples ocasiones he tenido que encaramarme en un árbol por culpa de estos animales. No puede encaramarse detrás de ti y este es el único recurso de seguridad que se puede tomar cuando no tienes una pistola a tu disposición”.

“Hay muchísimas culebras también, relacionadas a la familia de las boas, pero son inofensivas. He matado especies de diez o doce pies de largo en los bosques”.

“Hay cotorras, por doquier hay cotorras, y además la satisfacción estética que se deriva de su plumaje tan hermoso, son muy comestibles y saben buenísimas en una torta, deleitado no solo por los dominicanos sino por los extranjeros también. Además hay manadas de pájaros con plumajes hermosísimos, los cuales suministran cantidades ilimitadas de materia prima para los gorros del este”.

“Es un país curioso. Hasta las traviesas de los ferrocarriles son hechas de caoba y lo mismo con los tablones en los puertos. Caoba pura, ¡imagínate eso! Es el país más hermoso en el mundo y su clima es perfecto”.

El artículo original



Siete ciudades dominicanas en 1920

En los archivos digitalizados de New York Public Library (Biblioteca Pública de Nueva York) hemos descubierto varios artículos publicados en 1920 de siete ciudades dominicanas. Debido a que están en inglés y en español, nos limitaremos a tan solo publicar los artículos tal cual como aparecen sin citarlos, ya que no requieren traducción. Con estos artículos podemos remontarnos a lo que fueron estas ciudades cuando nuestros padres, abuelos o bisabuelos eran niños o jóvenes.

San Pedro de Macorís



Puerto Plata


La Romana

Azua

Santiago de los Caballeros


La Vega


San Juan de la Maguana

Ataques prefabricados por organizaciones no gubernamentales (ONG) contra República Dominicana

Desde hace un par de décadas, República Dominicana viene siendo azotada por una campaña de descrédito internacional. El mejor ejemplo de ello se manifestó el 1 de julio de 2015 en una rueda de prensa de la organización no gubernamental internacional Human Rights Watch (HRW) en Santo Domingo.

Mentira I: Alega que se deporta haitianos ilegales

HRW alega que el gobierno dominicano había deportado a miles de inmigrantes ilegales haitianos. Esta declaración quedó evidenciada que era una fabricación tan pronto fue emitida por el representante de la ONG el 1 de julio de 2015.

El presidente dominicano Danilo Medina, el 17 de enero de 2014 promulgó un decreto que prohibía las deportaciones de cualquier inmigrante ilegal mientras transcurre el Plan Nacional de Naturalización y Regularización de Extranjeros en Condición Irregular. A partir de ese momento, ningún extranjero ilegal fue deportado.

El plazo para la inscripción al Plan Nacional de Naturalización y Regularización de Extranjeros en Condición Irregular concluyó el 17 de junio de 2015, tras 18 meses de estar en vigencia.

El presidente dominicano Danilo Medina, el 15 de agosto de 2015 inicia las deportaciones de los extranjeros en condición irregular que no se inscribieron en el Plan Nacional de Naturalización y Regularización de Extranjeros en Condición Irregular. Además estipula que las deportaciones se deben hacer caso por caso y no masivas ni arbitrariamente.

Como queda evidenciado, no se explica que Human Rights Watch alegue que se está deportando haitianos ilegales cuando la misma Presidencia dominicana las tenía prohibidas desde hacía más de año y medio. Como si no fuera poco, Human Rights Watch le pide al gobierno dominicano que cese las deportaciones ficticias.

Mentira II: Alega que se deporta a dominicanos de ascendencia haitiana

En adición a lo que hemos aclarado respecto a las deportaciones ficticias que declara Human Rights Watch, se le agrega el hecho que dicen que además de deportar haitianos ilegales, también se deporta a dominicanos de ascendencia haitiana. Aparte de que en el tiempo que Human Rights Watch hizo la declaración no habían deportaciones de ningún tipo, es ridículo añadir que se deportaba a dominicanos también.

Mentira III: Dice que iba presentar las pruebas

El representante de Human Rights Watch prometió mostrar algunas pruebas en la rueda de prensa tras algunos periodistas preguntarles por las mismas. Al final, no mostró ninguna pruebas.

Mentira IV: Dice que las pruebas estaban en la página web

Al pedírsele que mostrara las pruebas de los alegatos fantasiosos que el representante de Human Rights Watch decía, el mismo dijo que las pruebas se encontraban en la página web de la organización. En lo que continuaba la rueda de prensa, varios periodistas dominicanos en sus celulares inteligentes y en sus computadoras portátiles revisaron la página web de la organización en busca de las pruebas. Ninguno de los periodistas que buscaron las pruebas las encontraron en ninguna parte de la página web de la organización.

Mentira V: Tergiversa las cifras y los hechos

El representante de Human Rights Watch cita las cifras contenidas en el reporte, las cuales alega fueron sacadas de las mismas cifras publicadas por el gobierno dominicano. Los periodistas, a sabiendas de las verdaderas cifras publicadas por el gobierno dominicano porque tenían el reporte oficial del gobierno en sus manos, se mostraron molestos con las cifras ficticias que citaba el representante de la organización.

Los periodistas dominicanos se indignan

Por estas mentiras tan descaradas, los periodistas dominicanos que asistieron la rueda de prensa se indignan. Muchos se retiran de la rueda de prensa antes que concluyera. Otros se le acercan al representante para que aclarara las incongruencias. En fin, como profesionales dominicanos que valorizan presentar la verdad según se pueda comprobar con pruebas, los periodistas se incomodan tanto que algunos no pudieron aguantar y comenzaron a decir las verdades.

Las partes más importantes de la rueda de prensa

La reacción del Estado dominicano

The Washington Herald (1915): Santo Domingo, la cuna de América

El 28 de agosto de 1915, el antiguo periódico de Washington DC, The Washington Herald, publicó un extenso artículo de la República Dominicana titulado Santo Domingo, The Cradle of America (Santo Domingo, la cuna de América).

Debemos destacar que en ese mismo año Estados Unidos invade militarmente a Haití y en el año siguiente invade la República Dominicana. Quizás la invasión de Haití produjo un interés por conocer la isla de Santo Domingo, y sobretodo el vecino más cercano de Haití.

Debido a la longitud del artículo, tan solo citaremos algunas partes con las cuales podemos hacernos una idea de lo que era la República Dominicana un año antes de la primera invasión estadounidense de nuestro país.

La mayoría de los estadounidenses pensaban que Haití y República Dominicana eran la misma cosa

No se debe confundir a Santo Domingo con la República de Haití, en la porción occidental de la isla, porque ambas son completamente diferentes en costumbres y gente. La presunción de muchos de que Haití y Santo Domingo son la misma cosa, naciones amigas o siquiera similar en rasgos nacionales o tipo de habitantes es totalmente errónea.

Características demográficas y las provincias

La población del país es oficialmente estimada en 700,000. Sus doce provincias son Monte Cristi, Santiago, Puerto Plata, Espaillat, Pacificador, La Vega, Samaná, Azua, Barahona, Santo Domingo, Seibo y Macorís.

Las diferencias entre ambos países insulares

En las palabras de Enrique Deschamps, un reconocido intelectual dominicano y autor de los trabajos más autoritarios y comprensibles de Santo Domingo: “Los límites naturales no diferencian la tierra de ambas naciones, y las dos repúblicas (Santo Domingo y Haití) dividen dominio de varios ríos, montañas, lagos y valles que hacen de los dos territorios una sola fisicalidad; pero las diferencias radicales de origen, idioma y costumbres de los dos pueblos, en adición de las antiguas disensiones, han creado una frontera moral completamente definida entre las dos naciones”.

Los extranjeros no pueden adquirir bienes raíces en Haití mientras en Santo Domingo se les da ciertos estímulos hacia este fin, y el inicio de empresas agrícolas es estimulado por leyes agrícolas liberales y franquicias, y la importación de maquinaría agrícola libre de impuestos, implementación, etc. Se le puede añadir que no hay ningún impuesto a la tierra o las bienes raíces, y todos los impuestos son indirectos salvo las licencias municipales para algunas actividades económicas.

El idioma del país es el español, aunque se habla mucho el inglés en los puertos marítimos, especial en el norte y este del país.

Características raciales y el trato entre las distintas razas

Se ha producido algunas mezclas de los españoles pioneros con la sangre africana e india; y, aunque un gran porcentaje son de origen español sin mezcla, una proporción notable son mestizos.

En Santo Domingo no existen los prejuicios de razas y con razón. Los dominicanos mestizos son ciudadanos de un país soberano y han sido criados para que sean corteses sin servilismo, e independientes sin insolencia.

El verdadero carácter del pueblo dominicano

Todos los extranjeros que han visitado y estudiado al pueblo dominicano, reconocen la naturaleza amable, hospitalaria y respetuosa de los dominicanos; y todos juran que para los dominicanos un extranjero y su propiedad han de ser considerados como sagrados en su país. Nunca se ha producido un acto violento de robo de dinero o materiales valiosos en este país, y las precauciones para evitar ese tipo de crímenes no son necesarias, un hecho que por sí solo dice mucho de la moral dominicana.

La mano de obra dominicana, cocola y haitiana

En Santo Domingo no hay problemas con la mano de obra, no hay organizaciones laborales o sindicatos, y por consiguiente no hay huelgas. Para las temporadas especiales cuando la mano de obra disponible en el sur y este del país es inadecuada, negros de las islas inglesas, principalmente de Jamaica y Saint Thomas, son temporalmente importados por los ingenios azucareros. Cerca de la frontera con Haití de la provincia de Monte Cristi siempre hay haitianos en busca de empleo; pero los extranjeros han aprendido que los nativos dominicanos, si son tratados bien y dirigidos con inteligencia, son la mejor mano de obra y la más confiable.

El país tenía varios periódicos excelentes mas los mejores intelectuales y periodistas de América Latina

No podemos olvidar la prensa de Santo Domingo. En los periódicos puertoplateños de Ecos del Norte y Boletín de Noticias; El Diario, de Santiago; Listín Diario y El Tiempo, de la ciudad de Santo Domingo; el cuarto poder está ampliamente representado con periódicos modernos que reciben los servicios de algunos de los más brillantes intelectuales y periodistas de América Latina. En este aspecto, Santo Domingo es líder entre las hermanas naciones latinoamericanas.

Un ejemplo apto del periodismo dominicano es el periódico semanal Las Novedades que se publica en Nueva York, es de propietarios dominicanos y tiene un personal dominicano también. Este semanal es el más importante de los periódicos en español que se publican en los Estados Unidos, y es famoso en toda América Latina por su trato imparcial de las noticias y los acontecimientos en los países americanos. El Dr. Francisco J Peynado, el jurista más eminente de Santo Domingo y es autor de varios libros de temas dominicanos y de numerosos tratados en la jurisprudencia dominicana, es quien dirige Las Novedades y fija su enfoque.

El país tenía la mejor revista de los países de habla hispana

La Cuna de América, se publica en la ciudad de Santo Domingo, es una revista literaria y artística que es notable incluso cuando se compara con las publicaciones de España de su misma clase.

Vista holística del artículo

Los atropellos haitianos contra los dominicanos (1801 – hoy)

Haití ha sido la preocupación principal de los dominicanos por más de 200 años. He aquí un bosquejo de los acontecimientos que marcan esta preocupación, y que es el origen de la histórica enemistad dominico-haitiana.

Por motivo de espacio, cada período se describe en un párrafo.

1801
Toussaint Loverture invade con el pretexto de poner en ejecución el Tratado de Basilea, aunque realmente lo que Loverture quería era apoderarse de la isla para, en el momento adecuado, declarar la separación de Francia. El hecho que Napoleón Bonaparte se molestó mucho cuando Loverture invade la parte española sin su consentimiento es una evidencia de que Loverture no actuaba del todo a favor de Francia, no obstante la propaganda que difundió. Además cuando llega la noticia a Loverture que los pueblos españoles/dominicanos se rindieron a las tropas francesas a su llegada, en su ira manda a matar a un grupo de soldados dominicanos que había llevado con sus esposas hacia el oeste de la isla. No se debe perder de vista que por poco extermina la población capitaleña y no lo hizo cuando ya tenía la población congregada en el parque Colón solo porque comenzó una tormenta eléctrica y lo aceptó como una intervención Divina en contra del degüello que pensaba hacer. Esta invasión fue un atropello en contra de nosotros porque se impuso sin el consentimiento de la población y esto se manifiesta con la facilidad que los dominicanos aceptan el mando de los franceses. Tal como dice Arredondo y Pichardo en su relato, los dominicanos se adhirieron al mando francés con miras a que en el futuro la parte española de la isla podría reintegrarse al Reino de España. Los dominicanos sabían que si se quedaban bajo el yugo de los haitianos, su deseo de reintegrarse a España no se iba concretizar.

1805
Jean Jacques Dessalines invade por el sur y Enrique Cristóbal por el norte. En esta invasión se comete el degüello de Santiago por hacer resistencia a las tropas de Cristóbal y luego, mientras les hacía el sitio a Santo Domingo, Dessalines pensó que la embarcación francesa que vio moviéndose en el mar frente a la capital, era militar e iba rumbo hacia Haití; por ello, en su retirada de Santo Domingo, da la orden a sus subalternos para que tomaran venganza por todos los pueblos y campos en el camino. La venganza fue la tortura y asesinatos inhumanos a poblaciones inocentes enteras, talado de los campos, destrucción de los ganados y las aves de los campesinos, violaciones a las niñas y mujeres, quemaron todos los pueblos y se llevaron como prisioneros a cientos de personas, muchas de las cuales murieron en el camino por los abusos y a los sobrevivientes los sometieron a la esclavitud por cuatro años después que les degollaron los niños delante de sus propios padres. La mayoría de los prisioneros fueron asesinados después que sus cuerpos no daban más por el tratamiento feroz de la esclavitud al que fueron sometidos. Contrario a lo que piensa la gente, estos atropellos no se limitaron solo en contra de los blancos, fue un ataque en contra de los blancos por ser blancos y en contra de los mulatos y los negros que mostraban disgustos por estos abusos. Por eso el rechazo hacia los haitianos fue general en la población dominicana, sin importar el color de piel ni la clase social de las personas, con muy pocas excepciones.

1822
Jean Pierre Boyer invade cuando sus espías en la parte española les avisan que se había efectuado la separación de España a finales de 1821 y que la nueva república carecía de recursos y armas necesarios para efectuar una resistencia que valiera la pena. En varios de los pueblos fronterizos habían haitianos infiltrados que por un lado trataban de incitar a los dominicanos a que apoyaran la causa haitiana, mientras por otro lado fingían ser dominicanos para crear la idea que existía un apoyo mayor de la que realmente existía en la población dominicana. A fin de cuentas, la supuesta declaración que Boyer alega que es una invitación por parte de los dominicanos para adherir la parte española a Haití tiene indicios de fraude porque hay muchos errores ortográficos que solo una persona que habla francés y no domina del todo el español comete. Además, algunos de los supuestos firmantes dominicanos escribieron mal sus propios nombres con errores ortográficos que solo lo comete alguien que habla francés como lengua materna. Por último, tan solo fueron unas ciento y pico de firmas, lo que por nada del mundo se puede decir que representaba siquiera a una minoría significante de la población dominicana.

1822 – 1844
Durante la Dominación Haitiana, la población dominicana fue sujeta a todo tipo de privaciones y abusos por parte de la soldadesca haitiana establecida por el territorio. Uno de los abusos más despiadados por la población fue el Código Negro que Boyer impuso para incrementar la producción agrícola y las exportaciones, lo que en realidad era la reimplantación de la esclavitud al estilo francés. Para los haitianos en el oeste, el Código Negro de Boyer les recordaba a los tiempos cuando eran gobernados por sus amos los franceses y eso causó un disgusto general en los civiles de aquel lado; pero, para los dominicanos esto fue un atropello feroz porque ni siquiera la minoría que eran esclavos de los españoles habían sufrido un régimen tan fuerte como éste, dando a entender entre los dominicanos que los haitianos llegaron para esclavizarlos. A esto se le añade los demás abusos que herían los sentimientos más íntimos y sagrados de los dominicanos, como fue la prohibición de que se hablara español (cosa que no funcionó porque el dominicano común nunca aprendió hablar ni francés ni kreyol), la clausura de la UASD que era un orgullo grandísimo por ser la primera universidad de América y la clausura de las escuelas, el atropello a la iglesia Católica, entre muchas cosas adicionales.

1844
Después que se efectúa la separación de Haití en febrero, el naciente gobierno dominicano le manda varias comunicaciones escritas al gobierno de Haití que en síntesis decían que los dominicanos se han separado de la República de Haití por incompatibilidades culturales, de tradiciones, etc; pero que los dominicanos querían mantener la paz y la armonía entre los dos gobiernos y los dos pueblos. El gobierno de Haití nunca mandó una correspondencia, lo que causó mucho desagrado entre la junta gubernativa dominicana. Luego, cuando llegan los mensajeros desde la zona fronteriza para avisar que los haitianos habían comenzado una invasión militar en donde todos los pobladores dominicanos en el camino, incluyendo a las mujeres, niños y sacerdotes, eran atropellados con maltratos a su persona y a sus allegados, pillaje y quema de sus bienes, y hasta los mantenían en cautiverio sin siquiera darle comida suficiente para mantener la vida; indignó mucho a la junta gubernativa dominicana. Por ello en marzo de 1844 le declara la guerra a Haití por mar y tierra. Así comienza la guerra de la independencia, aunque para los dominicanos esta guerra era de supervivencia porque el gobierno haitiano ya estaba decidido en exterminar a la población dominicana por completa para resolver el problema que les impedía gobernar a toda la isla. Esto las autoridades dominicanas lo entendían muy bien, como bien se demuestra en las cartas oficiales del gobierno dominicano pidiendo auxilio a Francia, país que había ofrecido ayudarnos aunque nunca lo hicieron. En esas cartas dicen sin tapujos que los haitianos no se iban a tranquilizar hasta que toda la población dominicana fuese exterminada. La invasión de 1844 la ganamos sin ayuda en dinero, ni fuerzas humanas, ni apoyo político ni de ningún otro tipo por parte del mundo exterior, no obstante los gritos de auxilio que hacíamos.

1845
Se produce otra invasión militar haitiana con las mismas características que la invasión del año anterior y de nuevo ganamos.

1849
Se produce otra invasión militar haitiana con las mismas características a las anteriores y de nuevo ganamos.

1850s
En la década de 1850, cuando gobernaba el emperador Faustino I en Haití, los haitianos mandaron una delegación a una corte en Europa donde presentaron todo tipo de argumentos en contra a que se nos reconociera nuestra independencia. Ellos alegaban todo tipo de disparates incluso que éramos numéricamente inferiores a ellos, que la Constitución de 1805 dice que Haití incluía a toda la isla de Santo Domingo mas las islitas adyacentes, que el Tratado de Basilea de 1795 le había cedido la parte española a Francia y los haitianos heredaron el territorio francés, etc. Sin embargo, no mencionaron nada del hecho que en 1802 los pueblos españoles/dominicanos se unieron a las tropas francesas del general Leclerc (el mando pasa al general Ferrand tras la muerte de Leclerc) y por eso, cuando Dessalines proclama la independencia de Haití y se autodenomina como gobernador general de la isla de Santo Domingo, en la práctica no gobernaba en la parte española porque la población dominicana le rechaza su autoridad. Tampoco dice nada respecto a que el territorio español bajo mando francés fue recuperado por los dominicanos en la guerra de la Reconquista de 1809 y reincorporado al Reino de España en ese mismo año. En la Constitución de Cádiz de 1812 (la primera constitución de España), en el artículo donde describe el territorio de las Españas, ahí claramente menciona a la parte española de la isla de Santo Domingo e inclusive nos dan privilegios para tener un diputado propio en las Cortes de Cádiz a pesar que no teníamos la población suficiente para ello, un privilegio que ni siquiera las provincias españolas en la misma península ibérica tenían. Todo esto se produce a pesar que oficialmente Francia no había reconocido la reconquista dominicana del territorio español hasta que se firma el Tratado de París en 1814, cuando Francia oficialmente le devuelve la parte española de la isla de Santo Domingo a España; a pesar que en la práctica los dominicanos ya teníamos control de nuestro territorio desde 1809. Tampoco dice nada respecto al tratado firmado durante el gobierno de Jean Pierre Boyer (para nosotros la Dominación Haitiana) con Francia, donde el gobierno haitiano se compromete a pagar una indemnización millonaria a Francia y abrir sus puertos al libre intercambio comercial francés a cambio de que Francia le reconociera su independencia. El hecho que en ese tratado dice explícitamente que los habitantes de la parte francesa debían pagar el impuesto para la indemnización y los puertos de la parte francesa debían abrirse al libre comercio con Francia, indica que Francia ni ningún otra potencia en el mundo reconocía la invasión haitiana de la parte española como legítima. No solo que era una invasión totalmente ilegítima, sino que el mismo Haití no tenía reconocimiento de ningún otro gobierno. Además, que en plena época de la Dominación Haitiana, el Rey de España se comunicó con Jean Pierre Boyer pidiendo que le devolviera el territorio usurpado porque esa tierra era aún parte de España. Todo eso y mucho más les tumba el argumento a los haitianos. Desde ese entonces Haití ha estado atacando la imagen de los dominicanos.

1853
Se produce otra invasión militar haitiana con las mismas características a las anteriores y de nuevo ganamos.

1855/1856
Se produce otra invasión militar haitiana con las mismas características a las anteriores y de nuevo ganamos.

1859
Se comienza a preparar otra invasión militar haitiana con las mismas características a las anteriores, pero esta no se materializa porque el emperador Faustino I fue derrocado en un golpe de estado que le hizo un militar subalterno. Una de las razones que motivaron a los militares haitianos hacer el tumbe era que estaban cansados de invadir el territorio dominicano y siempre perder, además que muchos de los haitianos, quienes eran civiles forzados a formar parte de las milicias haitianas, les temían a los machetazos de los monteros dominicanos. Faustino I no solo quería apoderarse de nuestro territorio y exterminarnos con una matanza general, sino que tenía planes de crear un imperio haitiano que iba a expandirse a Puerto Rico, Cuba y Jamaica.

1861-1865
En esta época le pedimos al Reino de España que nos aceptara de nuevo, cosa que España aceptó. A los haitianos no les gustó para nada esta actuación de los dominicanos y de una vez emprendieron a su arma más poderosa, la propaganda. A parte que ahora había una nación poderosa que protegía a los dominicanos y los haitianos temían que la presencia de España en la isla podía poner en peligro su propia soberanía, este miedo se incrementó después que el Gobernador de Santo Domingo reaccionó fuertemente por unos robos que unos haitianos hicieron en varios hatos dominicanos en la línea fronteriza. Ellos cruzaban la frontera y se robaban las vacas para luego matarlas y vender la carne en Haití (curiosamente todavía suceden estas cosas en la frontera). El presidente haitiano Geffrard tuvo que saludar la bandera española delante de su gente en Puerto Príncipe y pagó una indemnización al gobierno español que luego fue repartida entre los hateros dominicanos que habían sufrido pérdidas en la línea fronteriza. Esto sucedió porque España mandó unos barcos de guerra y los puso en la misma bahía de Puerto Príncipe y estaban preparados para bombardear a la capital haitiana si el gobierno haitiano se rehusaba en terminar las negociaciones con el gobierno español a favor de los dominicanos. El otro hecho que asustó mucho a los haitianos fue la intención que el gobierno español había hecho pública de tomar control absoluto del territorio español de la isla según lo que estipulaba el Tratado de Aranjuez de 1777. Desde los tiempos de la Dominación Haitiana, los haitianos se habían apoderado de varios pueblos rayanos que eran nuestros como San Rafael de la Angostura, San Miguel de la Atalaya y Concepción de Hincha entre otros, y ellos se rehusaban en entregar estos y otros pueblos rayanos después que se efectúa la separación del 27 de febrero de 1844. Los españoles tenían la intención de tomar control absoluto del valle de Guaba y expulsar a todos los haitianos que se encontraban allí, cosa que Haití no quería. Inclusive, los haitianos comenzaron a destruir las pirámides que establecían donde estaba la frontera para crear confusión y, ellos pensaban, así cogerse más tierra dominicana para ellos; pero eso era inútil porque la frontera era la cordillera del Norte (para nosotros la cordillera Central, pero en Haití se llama cordillera del Norte), la cordillera de los Negros (montagnes des Noires) y después bajaba hasta cortar el lago Azuey por mitad y luego seguía el pedazo de frontera que existe aún en la sierra de Bahoruco que termina en Pedernales. Por este motivo, los haitianos comenzaron a esparcir en los pueblos rayanos el rumor que los españoles iban a someter a la población a la esclavitud, lo cual era falso, entre otros disparates que inquietaron a los dominicanos. A eso se le añade los abusos inútiles cometidos por algunos jefes españoles contra los civiles dominicanos y comienza la guerra de la Restauración.

1871
Haití vuelve a recurrir a la propaganda, esta vez con miras a disuadir la posible anexión de la República Dominicana a los Estados Unidos. En el mismo Puerto Príncipe publicaban un periódico que se regaba en la población dominicana con todo tipo de argumentos en contra de la anexión; y Haití se encargó incluso de crear la imagen internacional que los dominicanos estaban en contra de la anexión a sabiendas que la mayoría de la población dominicana estaba a favor. Todo esto fue un susto para los haitianos considerando el susto que pasaron cuando invitamos a los españoles en 1861.

1878
El congreso dominicano pone en vigencia un decreto que declara como práctica vergonzosa la costumbre de varios políticos dominicanos de recibir de Haití elementos y facilidades para mantener al país en la guerra intestina. A fin de cuentas, Haití era quien financiaba y apoyaba a muchos de los revoltosos que cada cierto tiempo hacían una revolución que desestabilizaba al país, y esto ocurrió con tanta frecuencia que en el exterior República Dominicana era sinónimo de inestabilidad política. El mismo dictador dominicano Ulises Heureaux recibía dinero de los gobiernos haitianos a cambio de su funesta política fronteriza.

1899-1916
A raíz del asesinato del dictador Ulises Heureaux el país cae en un vacío de poder que inicia otra etapa de inestabilidad política e inclusive de guerra civil. Esta calamidad se sostuvo con el apoyo financiero, político y en entrega de armas haitianos. Inclusive, las armas de fuego más comunes durante estos atropellos a la paz política y social de nuestro país era la carabina europea, un arma que los haitianos habían importado en cantidades cuantiosas a principios del siglo XX y luego aparecieron por todo lo largo y ancho de la República Dominicana e inclusive, entre los campesinos dominicanos el arma se conocía con el nombre de belga-haitiana.

1940 – hoy
Lo que se pudiera considerar como agresión haitiana en este período es más bien de carácter mediático o propagandístico, el cual ha crecido en consonancia con la decadencia militar, económica y política del gobierno haitiano. Ejemplos de esto lo hemos visto recientemente con lo rápido que actuó la cancillería haitiana para movilizar a varios países alrededor del mundo a tomar una postura en contra de la República Dominicana. Este período comienza en los años de 1940 porque es a mediados del siglo XX que Jean Price Mars, el célebre historiador y sociólogo haitiano, tacha a los dominicanos de baboristas y de racistas e ignora los atropellos haitianos a este pueblo, las diferencias culturales y origen histórico de ambos pueblos entre otras cosas que hacen de estos dos conglomerados humanos dos naciones distintas. Para Jean Price Mars, los dominicanos rechazan formar parte de Haití porque los dominicanos son racistas y se creen españoles blancos de raza pura. Como ya dije anteriormente, él ignora las diferencias de cultura, idioma e idiosincracia que han dado origen a la dualidad insular; y, además, ignora que los dominicanos legalmente eran españoles en los tiempos coloniales (y la mayoría de la población tiene ancestros españoles porque este país es en su mayoría mulata de corte hispano). En la época colonial haitiana, la mayoría de los haitianos nunca fueron franceses no solo por el hecho que en la mayoría no hubo mezcla racial con los franceses y por lo tanto no pueden alegar de ancestros franceses, sino también porque la mayoría de los haitianos eran esclavos y se liberan cuando se deshacen de los franceses y culminan con la independencia de Haití. Esa condición difiere de la situación en la parte española donde una minoría de la población blanca y de color libre tenían esclavos y una minoría de la población de color eran esclavos (ni vamos a tomar en cuenta la diferencia en el trato que se les daba a los esclavos en el Santo Domingo español comparado con los esclavos del Santo Domingo francés). Las personas libres de todos los colores eran todos legalmente españoles. Esto incluso se pone de manifiesto en la Constitución de Cádiz de 1812 donde dice que son españoles todas las personas libres nacidas y avecindadas en cualquiera de las Españas y, además, todas las personas que adquieren su libertad en cualquiera de las Españas. Por eso los dominicanos tenemos muchos personajes de nuestra época colonial que eran criollos-mulatos, o sea españoles, como el cura Juan Vásquez que escribió la quintilla famosa que dice ayer español nací, a la tarde fuí francés y por el estilo; como Antonio Sánchez Valverde que incluso pasó una temporada haciendo estudios en Madrid; como Serapio Reynoso del Orbe quien fue elegido por los santiagueros antes de la invasión de 1805 para que representara al pueblo español del departamento del Cibao ante el gobierno francés de Ferrand y defendiera a Santiago de la amenaza haitiana; entre muchos más.