República Dominicana en 1845, descrita por Francis Harrison

Francis Harrison era un estadounidense que vivió en Puerto Plata desde 1836, es decir que el país ya tenía 14 años bajo la Dominación Haitiana y el gobierno dictatorial de Jean Pierre Boyer.

Es oportuno resaltar que en 1845 la República Dominicana tenía un año de existencia. En ese año el señor Harrison fue entrevistado por el señor Hogan, quien representaba a una comisión del gobierno de los Estados Unidos que fue enviada para investigar las condiciones de la naciente República Dominicana antes de oficialmente reconocer al país y su gobierno.

A continuación les mostramos algunas partes de su entrevista. Favor de tener en mente que el señor Harrison vivió los últimos 8 años de la Dominación Haitiana 1822 – 1844, por lo tanto habla en base a su experiencia y como testigo de las ocurrencias en esa época.

Datos personales del Sr. Harrison

Sr. Harrison al Sr. Hogan

Puerto Plata; 26 de junio de 1845

P: ¿De cuál estado de Estados Unidos eres nativo?
R: Soy nativo de Pensilvania, condado de Filadelfia.

P: ¿Cuánto tiempo tienes viviendo en la isla de Santo Domingo?
R: Vivo en Puerto Plata desde 1836.

P: ¿A qué negocio te dedicas desde que llegaste a la isla?
R: Soy importador de productos y provisiones americanos; mas compro y exporto caoba, cuero de res y tabaco, todos son productos de este país.

Características demográficas en 1845

P: ¿Cuántos habitantes hay en la isla?
R: Según tengo entendido, la estimación ronda los 800,000 para la isla, de los cuales 200,000 se supone que viven en el este o parte dominicana.

P: ¿Cuántos habitantes blancos hay en la isla?
R: Los blancos viven todos en el este o parte dominicana de la isla, y supongo que son el tercio de la población.

P: ¿Cuántos son negros y cuántos mestizos?
R: Según lo que observo y las informaciones que he recibido, los negros forman el 11% de la población dominicana y los mestizos son el 56%, aunque entre estos últimos hay muchas familias de origen indio. Pero muchos de los mestizos se consideran blancos y en realidad lo son como los españoles de muchas zonas de España.

P: ¿En cuál parte de la isla vive la mayor parte de los habitantes, de los negros y de los mestizos?
R: Los blancos viven todos casi en el este o parte dominicana, los negros viven principalmente en el oeste o parte haitiana, el mestizo español vive en el este o parte dominicana y el mestizo francés vive en el oeste o parte haitiana.

Las causas de la independencia dominicana

P: ¿Cuáles son las causas de la creación de la República Dominicana?
R: La antigua parte española, o el este de la isla, fue tomada posesión y unida a Haití en 1822. Desde ese tiempo hasta la revolución de febrero de 1844, los dominicanos fueron tratados como un pueblo conquistado y todos los puestos políticos fueron ocupados por gente nativa de Haití. El gobierno haitiano es una república militar (dictadura), todos los generales militares que les impusieron a los dominicanos eran haitianos y su idioma, pensamientos y sentimientos eran diferentes al de los dominicanos. Los dominicanos blancos fueron especialmente tratados con todo tipo de indignidades y abusos.

Las formas rudas de los haitianos fueron introducidas en el este de la isla. Por el contacto, muchos dominicanos fueron desmoralizados y adoptaron la forma de vida inmoral -es decir, vivir juntos sin casarse- que es tan generalizada en Haití que se puede decir que es un país de bastardos porque la mayoría de los niños nacen fuera del matrimonio. Para evitar las indignidades de los haitianos y mantener el honor de sus familias, muchas familias respetables se mudaron a Puerto Rico, Cuba y Colombia. Muchos más, quienes no pudieron vender sus propiedades y no querían emigrar para vivir en la miseria, se quedaron con la esperanza que llegará el día que se le pondrá fin al yugo tan ignominioso y el ejemplo inmoral de los haitianos.

La revolución de febrero 1844 existía moralmente desde antes de la revolución de 1843 cuando los haitianos expulsaron al general Boyer y el general Herard se convierte en presidente. Cuando Herard visitó el este de la isla, después de la expulsión del general Boyer, arrestó a muchas de las personas más importantes de esta parte de la isla porque pensó que tenían la intención de hacer una revuelta en contra de su autoridad. Como no pudieron mostrar pruebas de ello, después que los llevaron como prisioneros a Puerto Príncipe, les dieron su libertad y fueron devueltos a sus casas, y ellos volvieron hacer las preparaciones que resultaron en la exitosa independencia dominicana.

Otra razón de la separación dominicana es la antigua animosidad que desde siempre ha existido entre Francia y España, el cual es heredado por parte de la herencia europea en ambos países. El negro dominicano tiene la misma antipatía hacia el negro haitiano como el español en España le tiene a los franceses. Los mestizos dominicanos tienen la misma antipatía hacia los mestizos y los negros haitianos, y el blanco dominicano detesta a los negros haitianos y mulatos haitianos por los continuos insultos a que han sido sometidos durante los últimos 22 años. Todas estas causas influyeron para que surgiera la revolución de febrero de 1844; y yo, como testigo del trato que los haitianos les dieron a los dominicanos, pienso que están muy justificados.

P: ¿Cómo vino la República Dominicana a la existencia?
R: La República Dominicana fue creada por un deseo espontáneo de su gente. El mismo espíritu que la ha creado, el deseo de su gente, es lo que la sostiene.



La educación pública

P: ¿Cuál es el carácter por la educación y la inteligencia de los sectores acomodados?
R: Durante la mala administración de los haitianos, el gobierno abandonó la educación pública. Los sectores acomodados, por la misma mala administración y la opresión de los haitianos, se empobrecieron y perdieron los medios para educarse; pero los sectores acomodados son inteligentes y existe una envidia hacia los extranjeros, lo cual es típico de los españoles y sus descendientes.

Relaciones raciales

P: ¿Cómo se tratan entre ellos?
R: Entre la gente del este o parte dominicana hay menos prejuicio racial que en cualquier otro país. Las distintas razas son cordiales unas con las otras.

P: ¿Existe una especie de unanimidad entre los habitantes y el deseo de mantener su independencia?
R: Absolutamente que sí entre todas las clases de los verdaderos dominicanos, es decir los nativos del este de la isla. Aún quedan algunos mulatos haitianos en el país, porque son hombres con propiedades y sus intereses están en esta parte de la isla, pero no tienen influencia y están bajo vigilancia del gobierno dominicano. Naturalmente ellos no están muy contentos con un gobierno que incluye a los blancos como lo es el gobierno actual dominicano.


La opinión pública hacia los Estados Unidos

P: ¿Cuál es la disposición del gobierno y pueblo dominicanos hacia el gobierno y pueblo de los Estados Unidos?
R: Los dominicanos blancos esperan el apoyo y la simpatía de los Estados Unidos, el reconocimiento se lo dará moralmente. Los españoles mestizos y negros tienen consciencia que sus protectores naturales, desde el punto de vista moral, son los gobierno y pueblo de los Estados Unidos. Yo los he asistido en su independencia supliendo municiones de guerra, con las cuales ganaron la batalla de Santiago. Los estadounidenses son tan populares y queridos en la República Dominicana como lo son impopulares y odiados en Haití, donde el odio hacia nosotros los norteamericanos ha sido cultivado por los agentes ingleses.

La viabilidad de la independencia dominicana

P: ¿Cree usted que los dominicanos podrán defender su independencia de los ataques de los haitianos u otra potencia?
R: Después que expulsaron a los haitianos del este de la isla en febrero y marzo del año pasado, dos milicias grandes fueron inmediatamente constituidas en Puerto Príncipe y Cabo Haitiano.

La milicia de Puerto Príncipe, liderada por el presidente Herard, marchó hacia Santo Domingo. Cuando estaban cerca de Azua fueron atacados por 1,000 hombres dominicanos bajo el mando del presidente Santana, y los dominicanos fueron repelados. Los dominicanos se retractaron y los haitianos entraron a Azua donde fueron atacados por los dominicanos hasta que la milicia haitiana se desintegró y la invasión por el sur fue un fracaso.

La milicia de Cabo Haitiano de 18,000 hombres bajo el mando del actual presidente haitiano Pierrot, marchó hacia Santiago. Cuando llegaron a las cercanías de Santiago habían 12,000 soldados, un tercio de la milicia había desertado o fueron dejados en el camino por cansancio. 4,000 haitianos atacaron a Santiago y fueron repelados por 2,000 dominicanos quienes la defendieron. El pánico entre los militares haitianos repulsados fue comunicado al resto de las tropas haitianas cuando decidieron huir hacia la frontera.

Desde ese entonces, los líderes haitianos no han podido convencer a sus masas, quienes son los que componen a su milicia irregular, para invadir la parte dominicana otra vez. Los dominicanos ahora están en una posición mejor para resistir, porque ahora tienen municiones de guerra y sus fuertes y pueblos están mejor ordenados, y ahora existe un espíritu entre todos los dominicanos de defender su independencia de las invasiones haitianas. No creo que podrán soportar la invasión de otra potencia porque, en mi opinión, unas fuerzas armadas de 5,000 tropas bien disciplinadas, con una buena cantidad de artillería y ayudada por una marina de guerra pequeña, pueden conquistar la isla completa.

Los primeros escudos de América

La isla de Santo Domingo fue el escenario de los primeros asentamientos españoles en América, por lo tanto los primeros escudos otorgados por los Reyes Católicos a lugarrs americanos fueron otorgados a nuestra isla y a las primeras villas exitosas en la misma.

El Real Privilegio de Juana de Castilla (1508)

El 7 de diciembre de 1508, por un Real Privilegio de Juana de Castilla, se concedieron escudos a la isla Española de Santo Domingo y a las quinces villas existentes en la isla.

Se le otorgó un escudo a la isla porque era costumbre que cada reino tuviese su propio escudo.

Los escudos en dibujos


Los escudos descritos

ISLA ESPAÑOLA DE SANTO DOMINGO
La isla fue honrada con un escudo que ostenta, en campo de gules, una banda de plata, engolada de dos dragantes de oro, con bordura componada de gules y oro, cargada de castillos, yugos, leones, flechas y las iniciales F e I alternados.

SANTO DOMINGO
Un blasón que lleva, en campo de gules, una llave de azur, flanqueada de dos leones de oro, surmontado todo en una corona también de oro, con bordura gironada de plata y sable con la cruz de Santo Domingo contracargada de sable y plata.

CONCEPCION DE LA VEGA
En campo de gules, un castillo de plata y surmontado al jefe con un escusón de azur, doce estrellas de oro.

SANTIAGO DE LOS CABALLEROS
En campo de gules, cinco veneras de plata y bordura de plata con siete veneras de gules.

BONAO
En campo de sinople, presenta un monte de oro, con siete espigas de oro y bordura general de plata.

BUENAVENTURA
Un blasón con campo de sinople y en él una nube de plata, cargada de un sol de oro, salpicado de granos de oro.

PUERTO PLATA
Campo de plata en el que figura un monte de sinople, puesto sobre olas de plata y azur y flanqueado por una F y una Y de oro.

SAN JUAN DE LA MAGUANA
Campo de plata y en él un águila de sable, que sostiene entre sus garras un libro abierto, y bordura de oro con cinco estrellas de gules.

COMPOSTELA DE AZUA
Blasón con campo de azur, y en él una estrella de plata puesta bajo ondas de plata y azur.

VILLANUEVA DE YÁQUIMO
En campo de gules, un castillo de oro, puesto sobre ondas de plata y azur.

SANTA MARÍA DE LA VERAPAZ
En campo de azur, presentaaba una paloma de plata con una rama de olivo en el pico, puesta sobre un arco iris, cargado en punta de un óvalo de plata con la cruz de Cristo en plata.

SALVALEÓN DE HIGÜEY
Campo de plata y en él un león de púrpura, linguado de gules, puesto sobre dos cabezas humanas cortadas.

SANTA CRUZ DE ICAYAGUA (El Seibo)
En campo de gules, presenta una cruz de plata, con rayos de plata.

SALVATIERRA DE LA SABANA
Un grifo de oro en campo de gules.

PUERTO REAL O BAYAJA
Una nao de oro, puesta sobre ondas de plata y azur, en campo de azur.

LARES DE GUABA
Campo de sinople y en él una sierpe de oro, con bordura llana de plata.

Los escudos en la actualidad

  • Los escudos originales de La Vega, Santiago, Bonao, Puerto Plata, San Juan, Azua, Higüey y El Seibo están vigente aún.
  • El escudo original de la ciudad de Santo Domingo era el más suntuoso y elaborado otorgado por los Reyes Católicos a cualquier ciudad española en América. Esto se debió a que Santo Domingo es la ciudad primada de América.
  • El escudo original de Santo Domingo ha sido modificado, por ello el escudo en la actualidad es el siguiente. Como se puede observar, incluye todos los elementos originales, solo se les cambió las posiciones de los mismos.

  • Los escudos de La Isla Española, Buenaventura, Yáquimo, Verapaz, Salvatierra, Bayajá y Guaba no se usan en la actualidad. El pueblo de Buenaventura ya no existe.

República Dominicana y Haití en 1871, según Frederick Douglass

Frederick Douglass fue uno de los afroamericanos más celebrados en su época y todavía es recordado en Estados Unidos. En 1871 acompañó la Comisión de Estados Unidos para la Anexión de Santo Domingo por orden del presidente Ulises S. Grant. Visitó por varias semanas ambos países que comparten la isla y conoció de cerca las características de los dos pueblos.

Antecedentes de Frederick Douglass

He aquí un pequeño bosquejo de quién era Frederick Douglass.

  • Nace en 1818 y muere el 20 de febrero de 1895.
  • Nació como esclavo con el nombre Frederick Augustus Washington Bailey.
  • Se destacó como abolicionista, autor y orador.
  • Publicó “Narrative of the Life of Frederick Douglass. An American Slave” (Narrativa de Frederick Douglass: Un esclavo estadounidense).
  • Visitó Inglaterra porque simpatizantes ingleses les compraron su libertad.
  • Le pidió al presidente Lincoln un mejoramiento en el trato a los militares afroamericanos en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.
  • Se le encargó varios puestos importantes en el gobierno de los Estados Unidos.
  • Una de sus frases: “Averigua exactamente a qué un pueblo se somete sin rebelarse y tienes el grado exacto de las injusticias que se les impondrá a ellos“.

Declaraciones de Frederick Douglass

El 30 de marzo de 1871, el periódico neoyorkino The New York Times publicó el siguiente extracto titulado Fred. Douglass on Annexation and Mr Sumner (Frederick Douglass opina sobre la anexión y el señor Sumner).

Hoy el señor Frederick Douglass tuvo una reunión con el Presidente en la cual estuvieron presentes el secretario Robeson y el fiscal Akerman. En respuesta a las preguntas del Presidente, el señor Douglass dio su opinión de los dos países de República Dominicana y Haití. Dijo que, en su opinión, los dominicanos son muy superiores a los haitianos; que no hay un gobierno republicano en Haití y que allí hay una dictadura del carácter más opresivo. El señor Douglass expresó su desilusión con la postura del señor Sumner, pero dijo que tiene la esperanza que el señor Sumner cambiará de postura después que lea el reporte de la comisión. “Si después de eso el señor Sumner”, dijo el señor Douglass, “sigue con la misma postura, voy a considerar díscola su postura y a él como el peor enemigo de la gente de color en este continente”. El señor Douglass está muy a favor de la anexión, y posiblemente pronto dispondrá al público sus convicciones al respecto.

Una isla con dos mundos

La opinión del señor Douglass es la misma expresada por todos los extranjeros que visitaron a la República Dominicana y Haití durante el siglo XIX y comienzos del XX. Lo que más le impactó fue cómo en una misma isla pueden existir dos pueblos tan diferentes en cultura, organización, desarrollo y todas las demás cosas de una civilización.

Es increíble que siglo y medio después las diferencias entre República Dominicana y Haití se han profundizando mucho más y Haití sigue en su condición de atraso e ingobernabilidad. Parece que la dualidad tan fuerte en la isla de Santo Domingo tiene un trasfondo cultural que trasciende el tiempo y los esfuerzos por desarrollar a Haití nunca han sido suficientes.

La olvidada invasión haitiana de Puerto Plata en 1845

En el periódico El Dominicano del 18 de enero de 1846, están plasmadas algunas informaciones muy interesantes con respecto a la invasión por mar que hicieron los haitianos en las cercanías de Puerto Plata, además de las pretensiones que tenían para con este pueblo.

No debe ignorarse que esta invasión formó parte de la guerra de la Independencia de República Dominicana, que al durar 12 años se convirtió en una de las guerras de independencia más largas de América.

Las instrucciones de exterminar a todos los militares dominicanos

Según la nota redactada el 26 de noviembre de 1845, en Cabo Haitiano, para el almirante de la flotilla haitiana C. Antoine, dice lo siguiente.

En conformidad del oficio del Presidente de Haití de fecha de ayer, usted tendrá a bien preparar su buque para hacerse a la vela y salir en convoy con la corbeta en que está la bandera Almirante, y las goletas Dieu Protege y la Mosca, para recorrer desde el Fuerte Libertad (Bayajá) y Marie Barou hasta Puerto de Plata, a fin de combatir los buques de los insurgentes* hasta un exterminio, respetando siempre los pabellones extranjeros, pero sin dejarse sorprender por los buques ya dichos que puedan disfrazarse bajo pabellones extranjeros, observando siempre las señales del Almirante a fin de ejecutar sus órdenes.

Las instrucciones de exterminar a los niños y hombres puertoplateños, violar a las niñas, llevarse como prisioneras a las mujeres y pillar las propiedades

Además de estas instrucciones, los oficiales haitianos a bordo tenían otras instrucciones que recibieron verbalmente (esto se supo por declaraciones de algunos oficiales haitianos descubiertos por los dominicanos). Estas instrucciones eran las siguientes.

Una vez posesionados de cualquier punto que fuera, y como si los dominicanos no tuvieran alma en el cuerpo, las hordas haitianas deberían pasar a cuchillo a todos los dominicanos: los varones sin excepción de persona, y las hembras de cuarenta años arriba, serían conducidas amarradas en dos por las espalda a los buques de guerra y de aquí al Guárico.** Las jóvenes quedarían a discreción de ello y las que no pasaran de cinco años serían despedazadas. La tropa desenfrenada se entregaría al pillaje, lo que se les había ofrecido en premio de sus servicios.

Los sucesos de la invasión

Mostramos una copia del texto que describe estos sucesos como sucedieron en la realidad, alejados de las instrucciones oficiales que ya hemos citado.

Fuerza marítima haitiana en esta invasión

Esta invasión involucró una fuerza marítima haitiana compuesta por los buques siguientes.

Barca Presidente
Montada con cañones, 800 paquetes de cartuchos de fusil, 1,000 libras de pólvora, 600 cartuchos de cañon, 420 balas, 180 jarros de metralla, 100 sacos de cartuchos vacíos, 98 sables y 4 faroles.

Goleta La Unión
Montada con una pieza de a 16 en colisa y seis carronadas de a 16, 240 balas, 105 jarros de metralla, 350 cartuchos de cañon, 50 idem vacíos, 250 libras de pólvora, 200 paquetes de cartuchos de fusil, 6 faroles, 40 sables y 40 fusiles.

Goleta La Mouche
Montada con 2 carronadas de a 8, 45 jarros de metralla, 100 balas, 145 cartuchos de cañon, 10 idem vacíos y 100 libras de pólvora.

Goleta Dieu Protege
154 cartuchos de a 12, 200 idem de a 6, 150 idem vacíos, 400 libras de pólvora, 154 balas, 78 jarros de metralla de a 12, 180 idem de a 6, 200 paquetes de cartuchos de fusil, 4 faroles, 21 fusiles y 50 sables.

Goleta La Signifié
Montada con dos carronadas de a 12 y una pieza de a 2, 4 atacadores, 6 levas, 2 linternas, 3 cucharetas, 3 estuches para cartuchos, 3 valdes para agua, 3 cuñas, 3 agujas, 10 lanzas, 3 faroles, 12 sables, 9 lanza fuegos, 20 fusiles, 149 balas de a 12, 80 idem de a , 20 jarros de metralla de a 12, 10 idem de a 2, 3 chifles de cebar, 100 cartuchos de a 12, 50 idem de a 2, 500 libras de pólvora, 30 sables, 6 mechas, 1 caja para lanzas, 1 idem para mechas y 200 paquetes de cartuchos de fusil.

Goleta La Guerriere
Montada con una pieza de bronce de a 12 larga y cuatro carronadas de a 8 calibre inglés, 12 atacadores, 3 linternas, 5 agujas, 5 cuñas, 14 levas, 5 baldes para agua, 30 lanzas, 20 sables, 32 fusiles, 4 faroles, 1 caja para mechas, 5 cucharetas, 5 chifles de cebar, 200 cartuchos de a 12, 200 idem de a 8, 20 jarros metralla de a 12, 60 idem de a 8 y 2 medidas para pólvora hechas de oja de lata.

* Los insurgentes es como los haitianos se referían a los dominicanos.

** Cabo Haitiano

Faustino Soulouque y su deseo de exterminar a los dominicanos

En 1849 se proclama a Faustino Soulouque como emperador de Haití y se hizo llamar Faustino I. En 1859, un militar subalterno le hizo un exitoso golpe de estado, terminando a destiempo sus pretensiones de gobernar a Haití de por vida y de expandir su imperio al resto de las Antillas.

El emperador Faustino I y los dominicanos

La relación entre el emperador Faustino I y los dominicanos fue de mal a peor. Nos invadió en tres ocasiones (1849, 1853 y 1855/1856), y por poco nos invade una cuarta vez en 1859. El motivo de estas invasiones fue, en un principio, su deseo de reincorporar el territorio dominicano al yugo haitiano por la fuerza.

Sus fracasos bélicos contra los dominicanos sellan su futuro

El hecho que todas sus invasiones contra los dominicanos fracasaron, influye mucho para que sus propios militares les hicieran el golpe de estado que lo saca del poder. Una de las razones era que los militares haitianos estaban cansados de invadir a los dominicanos y siempre perder las batallas. Además, entre el pueblo llano haitiano se rechazaba las continuas invasiones a los dominicanos. La opinión pública que imperaba en Haití era la de dejar a los dominicanos tranquilos porque en cada invasión forzaban a miles de adolescentes y hombres civiles haitianos a formar parte en las campañas bélicas, esencialmente afectando negativamente las actividades económicas en Haití. También muchas madres haitianas temían lo que le podía pasar a sus hijos, hermanos y esposos en esas invasiones.

El deseo fundamental de Faustino I era el exterminio del pueblo dominicano

No obstante el deseo del pueblo haitiano e incluso de los mismos militares haitianos, el mando político haitiano no solo insistía en ponerle fin a la independencia de los dominicanos, sino incluso someter a la población dominicana por completa a un exterminio. Fue Faustino I quien dijo que en su invasión de República Dominicana ni las gallinas iban a quedar vivas, frase que le recordó a los dominicanos la invasión de Dessalines de 1805 cuando, en su intento de limpieza étnica contra los dominicanos, arrasó incluso con las bestias y las gallinas de nuestros indefensos campesinos.

El racismo contra los blancos y los mulatos de color de piel claro sostenía el odio de Faustino I hacia los dominicanos

Si bien el desprecio que Dessalines le tenía a los dominicanos se debió a que nunca aceptaron su autoridad, en el caso de Faustino I fue más por un odio de color. Faustino I odiaba el hecho que los dominicanos son de color de piel más claro que el haitiano común y corriente; inclusive en el mismo Haití hizo varias masacres contra los haitianos mestizos por tener sangre de los blancos mezclada en sus venas.

Evidencia del racismo de Faustino I en los medios de comunicación de la época

La evidencia sale a relucir en los artículos y libros que citaremos a continuación.

En Souloque and His Empire (Soulouque y su imperio), publicado en 1861, dice lo siguiente:

“…[El deseo de Faustino I era de] una guerra racial, la destrucción de todos los mulatos y la expulsión de los extranjeros al expropiar y monopolizar sus negocios en el gobierno, desde donde pudiera transferirlos a algunos de sus allegados. La destrucción completa de los dominicanos fue representada como de una necesidad impetuosa, porque ellos eran un obstáculo para establecer un gobierno de negros bajo un protectorado extranjero. Soulouque, como hemos dicho, menospreciaba esta política y se mantuvo fiel a su sentimiento de justicia, pero al final fue persuadido por la influencia maquiavélica de hombres crueles”.

El 22 de febrero de 1859, el periódico neoyorkino The New York Times publicó el artículo Hayti and the Dominican Republic (Haití y la República Dominicana) donde dice:

“…El odio [que Soulouque le tenía] a los dominicanos parece que era porque ellos hablan español en vez de francés, y porque no son negros como él”.

Existen muchas evidencias adicionales que demuestran las razones por el odio que Faustino I le tenía no solo a los dominicanos, sino también a la minoría haitiana que es mestiza. En más de una ocasión, Faustino I logró cometer masacres e intentos de exterminios contra los mulatos de Haití por el simple hecho que tenían sangre de los blancos mezclada en sus venas.

Los cambios a la frontera en la isla de Santo Domingo

En el primer tercio del siglo XX los límites originales entre la República Dominicana y Haití tuvieron cambios profundos que para muchas personas permanecen desconocidos. Estos cambios crearon la línea fronteriza dominico-haitiana que conocemos hoy. Sin embargo, para muchos dominicanos y extranjeros pasa totalmente desapercibido el hecho que la parte española de Santo Domingo tenía un área de 54,642 km2 (72% de la isla) y que ese fue el territorio que heredó la República Dominicana el 27 de febrero de 1844, día de su independencia. Tuvieron que pasar 92 años después de lograrse la independencia para que el territorio dominicano se redujera a los 48,442 km2 (64% de la isla) de hoy.

El tratado de Ryswick (1697)

El 20 de septiembre de 1697, España y Francia firman el tratado de Ryswick (el tratado se firma en el pueblo holandés del mismo nombre) donde, entre otras cosas, España reconoce oficialmente la presencia francesa en la costa occidental de la isla de Santo Domingo. Con ello se le pone fin al dominio español que se ejercía sobre toda la isla de Santo Domingo desde 1492 (por 205 años toda la isla de Santo Domingo fue española). Sin embargo, en el tratado de Ryswick solo se hace un reconocimiento de la presencia francesa en la franja costera occidental de la isla, mas no se fijan límites fronterizos definitivos entre una parte y la otra.

La inmigración de los españoles canarios como mecanismo para frenar la expansión francesa

Debido a la falta de una definición explícita de los límites fronterizos entre España y Francia en la isla de Santo Domingo, los franceses cada vez penetraban y se asentaban en territorio español, en efecto gradualmente agrandando su dominio de la isla y alejándose de la franja costera occidental que originalmente se le concedió. Con motivos de frenar las ambiciones expansionistas de los franceses, España impulsa la migración de los españoles canarios a la parte española de Santo Domingo. Con esta migración se pretendía aumentar la población española para que se le dificultara a los franceses poder incursionar cada vez en más territorio español.

Los tratados fronterizos de Atalaya (1776) y Aranjuez (1777)

Si bien el establecimiento de miles de españoles canarios en la parte española de Santo Domingo dificultó la expansión francesa, España sintió la necesidad de formalizar los límites fronterizos con la firma de dos tratados.

El primer tratado se firmó el 29 de febrero de 1776 en el entonces pueblo de la parte española de Santo Domingo, San Miguel de la Atalaya (en 1929 se modifica la frontera y este pueblo originalmente dominicano fue cedido a Haití, por eso hoy se llama Saint-Michel De l’Atalaye).

El segundo tratado fronterizo se firmó el 3 de junio de 1777 en el Real Sitio y Villa de Aranjuez (o simplemente Aranjuez) a 45 kilómetros de Madrid, capital de España.

Haití reclama el territorio fronterizo que era legítimamente dominicano

Cuando se logra la independencia de República Dominicana en 1844, el territorio dominicano estaba constituido por la antigua parte española de Santo Domingo y sus límites fronterizos acordados en el tratado de Aranjuez de 1777. Sin embargo, tan pronto se efectúa la independencia dominicana Haití comienza a reclamar varios km2 fronterizos dominicanos. Dentro de sus ambiciones, Haití deseaba apoderarse oficialmente de los pueblos dominicanos de San Rafael de la Angostura, San Miguel de la Atalaya, Lares de Guaba (también conocido como Concepción de Hincha o simplemente Hincha), Las Caobas y otros pueblos fronterizos dominicanos que habían sido fundados en el siglo XVIII por cientos de familias españolas originarias de las Islas Canarias. Debido a estos reclamos, los cuales siempre fueron rechazados por los dominicanos, la región fronteriza fue motivo de fricción entre ambos países.

El tratado fronterizo de 1929

El 21 de enero de 1929, la República Dominicana y Haití firman un tratado fronterizo y de paz para fijar una frontera nueva en detrimento de los dominicanos pero que pretendía ponerle fin a 85 años de fricción fronteriza con Haití. El tratado se firmó mientras Horacio Vázquez era presidente de la República Dominicana y en ello los dominicanos cedimos el 8% de nuestro territorio original a la vecina nación.

EL protocolo de revisión del tratado fronterizo en 1936

El 27 de marzo de 1936, el gobierno de Rafael Leonidas Trujillo firma el protocolo de revisión del tratado dominico-haitiano de 1929. En dicha revisión, se le traspasa a Haití el 3% adicional del territorio dominicano y con ello se establece la frontera dominico-haitiana que conocemos hoy. 160 años después que por primera vez se delimita oficialmente los territorios españoles (dominicanos) y franceses (haitianos) en la isla de Santo Domingo, se logra otra delimitación que si bien fue en detrimento de los dominicanos, hasta nuestra fecha ha permanecido como la frontera legítima entre ambas partes.

Algunos factores que incidieron en la modificación de los límites fronterizos

Es oportuno mencionar algunos de los factores que incidieron para que estos cambios se concretizaran.

  • En 1929, Haití estaba intervenida por las fuerzas militares de los Estados Unidos (1915-1934). Aunque quedó registrado para la posteridad que el tratado fronterizo de 1929 se hizo entre los gobiernos dominicano y haitiano, hay muy buena probabilidad que hubo al menos presión estadounidense para que se concretizara el cambio.
  • Los militares estadounidenses ya habían propuesto finalizar los constantes escollos fronterizos dominico-haitianos a raíz de los terrenos dominicanos reclamados por Haití. Según la lógica de los gringos, la frontera nueva debía de situarse en las zonas donde la presencia poblacional haitiana se reducía y la presencia poblacional dominicana aumentaba.
  • Los valles dominicanos de Guaba, la Miel y otros que eran parte de la zona fronteriza original se perdieron esencialmente por un deseo de la clase política haitiana de apoderarse de esas tierras. La incursión masiva, pacífica e ilegal de cientos de campesinos haitianos que paulatinamente se fueron asentando en los terrenos colindantes dominicanos, a indirecta y sin culpabilizar a esa población haitiana inocente y ajena a los planes de la cúpula política haitiana, complicaban el problema fronterizo para los dominicanos. Con el pasar del tiempo, esos asentamientos de haitianos crecieron y echaron raíces hasta que la clase política haitiana pudo usar la presencia de los mismos para afianzar su reclamo sobre esas tierras legítimamente dominicanas.
  • El valle de Guaba, en la actualidad es conocido como Plateau Central en Haití, era considerado uno de los más fértiles de la isla. Debido a la deforestación masiva que ha sufrido después que fue transferido a Haití, la calidad de esas tierras se ha degradado tanto que ya el valle no figura entre los más fértiles y, de hecho, enfrenta un aumento constante de las características de un desierto.

El territorio español (dominicano) en la isla de Santo Domingo

1492-1697 (205 años)
76,192 km2 (100% de la isla)

1697-1777 (80 años)
55,654 km2 (73%)*

1777-1801, 1802-1822** y 1844-1929 (129 años)
54,642 km2 (72%)

1929-1936 (7 años)
50,070 km2 (66%)

1936-hoy (79 años al 2015)
48,442 km2 (64%)

El territorio francés (haitiano) en la isla de Santo Domingo

1697-1777 (80 años)
20,538 km2* (27%)

1777-1801, 1802-1822** y 1844-1929 (129 años)
21,550 km2 (28%)

1801-1802*** y 1822-1844**** (23 años)
76,192 km2 (100%)

1929-1936 (7 años)
26,122 km2 (34%)

1936-hoy (79 años al 2015)
27,750 km2 (36%)

Los territorios cedidos a Haití en 1929 y 1936

Tratado fronterizo de 1929
4,572 km2 (8% del territorio dominicano)

Protocolo de revisión 1936
1,628 km2 (3%)

Mapa de la segunda mitad del siglo XIX con la frontera original

* Estimación en base a elaboración propia.

** Desde 1802 hasta 1809 la parte española estuvo gobernada por Francia aunque la parte francesa estaba bajo control de los haitianos, quienes se habían rebelado al poder francés. Considerando que el control francés de la parte española nunca se tradujo a control haitiano de la misma y los franceses permitieron que varias zonas de la parte española tuvieran líderes dominicanos, el territorio español durante este tiempo lo contamos como español, valga la redundancia.

*** El año que la isla permaneció bajo dominio de Toussaint Loverture después que invadiera la parte española en 1801 y la uniera a la parte francesa, en contra de los deseos de los habitantes dominicanos.

**** Los 22 años que se impuso el ignominioso yugo haitiano a los dominicanos tras la invasión del dictador haitiano Jean Pierre Boyer en 1822. El gobierno de Boyer fue odiado en toda la isla, entre los haitianos por sus políticas impopulares y entre los dominicanos por tratarlos como un pueblo conquistado, destruyendo todo lo que los dominicanos consideraban sagrado e hiriendo sus sentimientos.

Los atropellos haitianos contra los dominicanos (1801 – hoy)

Haití ha sido la preocupación principal de los dominicanos por más de 200 años. He aquí un bosquejo de los acontecimientos que marcan esta preocupación, y que es el origen de la histórica enemistad dominico-haitiana.

Por motivo de espacio, cada período se describe en un párrafo.

1801
Toussaint Loverture invade con el pretexto de poner en ejecución el Tratado de Basilea, aunque realmente lo que Loverture quería era apoderarse de la isla para, en el momento adecuado, declarar la separación de Francia. El hecho que Napoleón Bonaparte se molestó mucho cuando Loverture invade la parte española sin su consentimiento es una evidencia de que Loverture no actuaba del todo a favor de Francia, no obstante la propaganda que difundió. Además cuando llega la noticia a Loverture que los pueblos españoles/dominicanos se rindieron a las tropas francesas a su llegada, en su ira manda a matar a un grupo de soldados dominicanos que había llevado con sus esposas hacia el oeste de la isla. No se debe perder de vista que por poco extermina la población capitaleña y no lo hizo cuando ya tenía la población congregada en el parque Colón solo porque comenzó una tormenta eléctrica y lo aceptó como una intervención Divina en contra del degüello que pensaba hacer. Esta invasión fue un atropello en contra de nosotros porque se impuso sin el consentimiento de la población y esto se manifiesta con la facilidad que los dominicanos aceptan el mando de los franceses. Tal como dice Arredondo y Pichardo en su relato, los dominicanos se adhirieron al mando francés con miras a que en el futuro la parte española de la isla podría reintegrarse al Reino de España. Los dominicanos sabían que si se quedaban bajo el yugo de los haitianos, su deseo de reintegrarse a España no se iba concretizar.

1805
Jean Jacques Dessalines invade por el sur y Enrique Cristóbal por el norte. En esta invasión se comete el degüello de Santiago por hacer resistencia a las tropas de Cristóbal y luego, mientras les hacía el sitio a Santo Domingo, Dessalines pensó que la embarcación francesa que vio moviéndose en el mar frente a la capital, era militar e iba rumbo hacia Haití; por ello, en su retirada de Santo Domingo, da la orden a sus subalternos para que tomaran venganza por todos los pueblos y campos en el camino. La venganza fue la tortura y asesinatos inhumanos a poblaciones inocentes enteras, talado de los campos, destrucción de los ganados y las aves de los campesinos, violaciones a las niñas y mujeres, quemaron todos los pueblos y se llevaron como prisioneros a cientos de personas, muchas de las cuales murieron en el camino por los abusos y a los sobrevivientes los sometieron a la esclavitud por cuatro años después que les degollaron los niños delante de sus propios padres. La mayoría de los prisioneros fueron asesinados después que sus cuerpos no daban más por el tratamiento feroz de la esclavitud al que fueron sometidos. Contrario a lo que piensa la gente, estos atropellos no se limitaron solo en contra de los blancos, fue un ataque en contra de los blancos por ser blancos y en contra de los mulatos y los negros que mostraban disgustos por estos abusos. Por eso el rechazo hacia los haitianos fue general en la población dominicana, sin importar el color de piel ni la clase social de las personas, con muy pocas excepciones.

1822
Jean Pierre Boyer invade cuando sus espías en la parte española les avisan que se había efectuado la separación de España a finales de 1821 y que la nueva república carecía de recursos y armas necesarios para efectuar una resistencia que valiera la pena. En varios de los pueblos fronterizos habían haitianos infiltrados que por un lado trataban de incitar a los dominicanos a que apoyaran la causa haitiana, mientras por otro lado fingían ser dominicanos para crear la idea que existía un apoyo mayor de la que realmente existía en la población dominicana. A fin de cuentas, la supuesta declaración que Boyer alega que es una invitación por parte de los dominicanos para adherir la parte española a Haití tiene indicios de fraude porque hay muchos errores ortográficos que solo una persona que habla francés y no domina del todo el español comete. Además, algunos de los supuestos firmantes dominicanos escribieron mal sus propios nombres con errores ortográficos que solo lo comete alguien que habla francés como lengua materna. Por último, tan solo fueron unas ciento y pico de firmas, lo que por nada del mundo se puede decir que representaba siquiera a una minoría significante de la población dominicana.

1822 – 1844
Durante la Dominación Haitiana, la población dominicana fue sujeta a todo tipo de privaciones y abusos por parte de la soldadesca haitiana establecida por el territorio. Uno de los abusos más despiadados por la población fue el Código Negro que Boyer impuso para incrementar la producción agrícola y las exportaciones, lo que en realidad era la reimplantación de la esclavitud al estilo francés. Para los haitianos en el oeste, el Código Negro de Boyer les recordaba a los tiempos cuando eran gobernados por sus amos los franceses y eso causó un disgusto general en los civiles de aquel lado; pero, para los dominicanos esto fue un atropello feroz porque ni siquiera la minoría que eran esclavos de los españoles habían sufrido un régimen tan fuerte como éste, dando a entender entre los dominicanos que los haitianos llegaron para esclavizarlos. A esto se le añade los demás abusos que herían los sentimientos más íntimos y sagrados de los dominicanos, como fue la prohibición de que se hablara español (cosa que no funcionó porque el dominicano común nunca aprendió hablar ni francés ni kreyol), la clausura de la UASD que era un orgullo grandísimo por ser la primera universidad de América y la clausura de las escuelas, el atropello a la iglesia Católica, entre muchas cosas adicionales.

1844
Después que se efectúa la separación de Haití en febrero, el naciente gobierno dominicano le manda varias comunicaciones escritas al gobierno de Haití que en síntesis decían que los dominicanos se han separado de la República de Haití por incompatibilidades culturales, de tradiciones, etc; pero que los dominicanos querían mantener la paz y la armonía entre los dos gobiernos y los dos pueblos. El gobierno de Haití nunca mandó una correspondencia, lo que causó mucho desagrado entre la junta gubernativa dominicana. Luego, cuando llegan los mensajeros desde la zona fronteriza para avisar que los haitianos habían comenzado una invasión militar en donde todos los pobladores dominicanos en el camino, incluyendo a las mujeres, niños y sacerdotes, eran atropellados con maltratos a su persona y a sus allegados, pillaje y quema de sus bienes, y hasta los mantenían en cautiverio sin siquiera darle comida suficiente para mantener la vida; indignó mucho a la junta gubernativa dominicana. Por ello en marzo de 1844 le declara la guerra a Haití por mar y tierra. Así comienza la guerra de la independencia, aunque para los dominicanos esta guerra era de supervivencia porque el gobierno haitiano ya estaba decidido en exterminar a la población dominicana por completa para resolver el problema que les impedía gobernar a toda la isla. Esto las autoridades dominicanas lo entendían muy bien, como bien se demuestra en las cartas oficiales del gobierno dominicano pidiendo auxilio a Francia, país que había ofrecido ayudarnos aunque nunca lo hicieron. En esas cartas dicen sin tapujos que los haitianos no se iban a tranquilizar hasta que toda la población dominicana fuese exterminada. La invasión de 1844 la ganamos sin ayuda en dinero, ni fuerzas humanas, ni apoyo político ni de ningún otro tipo por parte del mundo exterior, no obstante los gritos de auxilio que hacíamos.

1845
Se produce otra invasión militar haitiana con las mismas características que la invasión del año anterior y de nuevo ganamos.

1849
Se produce otra invasión militar haitiana con las mismas características a las anteriores y de nuevo ganamos.

1850s
En la década de 1850, cuando gobernaba el emperador Faustino I en Haití, los haitianos mandaron una delegación a una corte en Europa donde presentaron todo tipo de argumentos en contra a que se nos reconociera nuestra independencia. Ellos alegaban todo tipo de disparates incluso que éramos numéricamente inferiores a ellos, que la Constitución de 1805 dice que Haití incluía a toda la isla de Santo Domingo mas las islitas adyacentes, que el Tratado de Basilea de 1795 le había cedido la parte española a Francia y los haitianos heredaron el territorio francés, etc. Sin embargo, no mencionaron nada del hecho que en 1802 los pueblos españoles/dominicanos se unieron a las tropas francesas del general Leclerc (el mando pasa al general Ferrand tras la muerte de Leclerc) y por eso, cuando Dessalines proclama la independencia de Haití y se autodenomina como gobernador general de la isla de Santo Domingo, en la práctica no gobernaba en la parte española porque la población dominicana le rechaza su autoridad. Tampoco dice nada respecto a que el territorio español bajo mando francés fue recuperado por los dominicanos en la guerra de la Reconquista de 1809 y reincorporado al Reino de España en ese mismo año. En la Constitución de Cádiz de 1812 (la primera constitución de España), en el artículo donde describe el territorio de las Españas, ahí claramente menciona a la parte española de la isla de Santo Domingo e inclusive nos dan privilegios para tener un diputado propio en las Cortes de Cádiz a pesar que no teníamos la población suficiente para ello, un privilegio que ni siquiera las provincias españolas en la misma península ibérica tenían. Todo esto se produce a pesar que oficialmente Francia no había reconocido la reconquista dominicana del territorio español hasta que se firma el Tratado de París en 1814, cuando Francia oficialmente le devuelve la parte española de la isla de Santo Domingo a España; a pesar que en la práctica los dominicanos ya teníamos control de nuestro territorio desde 1809. Tampoco dice nada respecto al tratado firmado durante el gobierno de Jean Pierre Boyer (para nosotros la Dominación Haitiana) con Francia, donde el gobierno haitiano se compromete a pagar una indemnización millonaria a Francia y abrir sus puertos al libre intercambio comercial francés a cambio de que Francia le reconociera su independencia. El hecho que en ese tratado dice explícitamente que los habitantes de la parte francesa debían pagar el impuesto para la indemnización y los puertos de la parte francesa debían abrirse al libre comercio con Francia, indica que Francia ni ningún otra potencia en el mundo reconocía la invasión haitiana de la parte española como legítima. No solo que era una invasión totalmente ilegítima, sino que el mismo Haití no tenía reconocimiento de ningún otro gobierno. Además, que en plena época de la Dominación Haitiana, el Rey de España se comunicó con Jean Pierre Boyer pidiendo que le devolviera el territorio usurpado porque esa tierra era aún parte de España. Todo eso y mucho más les tumba el argumento a los haitianos. Desde ese entonces Haití ha estado atacando la imagen de los dominicanos.

1853
Se produce otra invasión militar haitiana con las mismas características a las anteriores y de nuevo ganamos.

1855/1856
Se produce otra invasión militar haitiana con las mismas características a las anteriores y de nuevo ganamos.

1859
Se comienza a preparar otra invasión militar haitiana con las mismas características a las anteriores, pero esta no se materializa porque el emperador Faustino I fue derrocado en un golpe de estado que le hizo un militar subalterno. Una de las razones que motivaron a los militares haitianos hacer el tumbe era que estaban cansados de invadir el territorio dominicano y siempre perder, además que muchos de los haitianos, quienes eran civiles forzados a formar parte de las milicias haitianas, les temían a los machetazos de los monteros dominicanos. Faustino I no solo quería apoderarse de nuestro territorio y exterminarnos con una matanza general, sino que tenía planes de crear un imperio haitiano que iba a expandirse a Puerto Rico, Cuba y Jamaica.

1861-1865
En esta época le pedimos al Reino de España que nos aceptara de nuevo, cosa que España aceptó. A los haitianos no les gustó para nada esta actuación de los dominicanos y de una vez emprendieron a su arma más poderosa, la propaganda. A parte que ahora había una nación poderosa que protegía a los dominicanos y los haitianos temían que la presencia de España en la isla podía poner en peligro su propia soberanía, este miedo se incrementó después que el Gobernador de Santo Domingo reaccionó fuertemente por unos robos que unos haitianos hicieron en varios hatos dominicanos en la línea fronteriza. Ellos cruzaban la frontera y se robaban las vacas para luego matarlas y vender la carne en Haití (curiosamente todavía suceden estas cosas en la frontera). El presidente haitiano Geffrard tuvo que saludar la bandera española delante de su gente en Puerto Príncipe y pagó una indemnización al gobierno español que luego fue repartida entre los hateros dominicanos que habían sufrido pérdidas en la línea fronteriza. Esto sucedió porque España mandó unos barcos de guerra y los puso en la misma bahía de Puerto Príncipe y estaban preparados para bombardear a la capital haitiana si el gobierno haitiano se rehusaba en terminar las negociaciones con el gobierno español a favor de los dominicanos. El otro hecho que asustó mucho a los haitianos fue la intención que el gobierno español había hecho pública de tomar control absoluto del territorio español de la isla según lo que estipulaba el Tratado de Aranjuez de 1777. Desde los tiempos de la Dominación Haitiana, los haitianos se habían apoderado de varios pueblos rayanos que eran nuestros como San Rafael de la Angostura, San Miguel de la Atalaya y Concepción de Hincha entre otros, y ellos se rehusaban en entregar estos y otros pueblos rayanos después que se efectúa la separación del 27 de febrero de 1844. Los españoles tenían la intención de tomar control absoluto del valle de Guaba y expulsar a todos los haitianos que se encontraban allí, cosa que Haití no quería. Inclusive, los haitianos comenzaron a destruir las pirámides que establecían donde estaba la frontera para crear confusión y, ellos pensaban, así cogerse más tierra dominicana para ellos; pero eso era inútil porque la frontera era la cordillera del Norte (para nosotros la cordillera Central, pero en Haití se llama cordillera del Norte), la cordillera de los Negros (montagnes des Noires) y después bajaba hasta cortar el lago Azuey por mitad y luego seguía el pedazo de frontera que existe aún en la sierra de Bahoruco que termina en Pedernales. Por este motivo, los haitianos comenzaron a esparcir en los pueblos rayanos el rumor que los españoles iban a someter a la población a la esclavitud, lo cual era falso, entre otros disparates que inquietaron a los dominicanos. A eso se le añade los abusos inútiles cometidos por algunos jefes españoles contra los civiles dominicanos y comienza la guerra de la Restauración.

1871
Haití vuelve a recurrir a la propaganda, esta vez con miras a disuadir la posible anexión de la República Dominicana a los Estados Unidos. En el mismo Puerto Príncipe publicaban un periódico que se regaba en la población dominicana con todo tipo de argumentos en contra de la anexión; y Haití se encargó incluso de crear la imagen internacional que los dominicanos estaban en contra de la anexión a sabiendas que la mayoría de la población dominicana estaba a favor. Todo esto fue un susto para los haitianos considerando el susto que pasaron cuando invitamos a los españoles en 1861.

1878
El congreso dominicano pone en vigencia un decreto que declara como práctica vergonzosa la costumbre de varios políticos dominicanos de recibir de Haití elementos y facilidades para mantener al país en la guerra intestina. A fin de cuentas, Haití era quien financiaba y apoyaba a muchos de los revoltosos que cada cierto tiempo hacían una revolución que desestabilizaba al país, y esto ocurrió con tanta frecuencia que en el exterior República Dominicana era sinónimo de inestabilidad política. El mismo dictador dominicano Ulises Heureaux recibía dinero de los gobiernos haitianos a cambio de su funesta política fronteriza.

1899-1916
A raíz del asesinato del dictador Ulises Heureaux el país cae en un vacío de poder que inicia otra etapa de inestabilidad política e inclusive de guerra civil. Esta calamidad se sostuvo con el apoyo financiero, político y en entrega de armas haitianos. Inclusive, las armas de fuego más comunes durante estos atropellos a la paz política y social de nuestro país era la carabina europea, un arma que los haitianos habían importado en cantidades cuantiosas a principios del siglo XX y luego aparecieron por todo lo largo y ancho de la República Dominicana e inclusive, entre los campesinos dominicanos el arma se conocía con el nombre de belga-haitiana.

1940 – hoy
Lo que se pudiera considerar como agresión haitiana en este período es más bien de carácter mediático o propagandístico, el cual ha crecido en consonancia con la decadencia militar, económica y política del gobierno haitiano. Ejemplos de esto lo hemos visto recientemente con lo rápido que actuó la cancillería haitiana para movilizar a varios países alrededor del mundo a tomar una postura en contra de la República Dominicana. Este período comienza en los años de 1940 porque es a mediados del siglo XX que Jean Price Mars, el célebre historiador y sociólogo haitiano, tacha a los dominicanos de baboristas y de racistas e ignora los atropellos haitianos a este pueblo, las diferencias culturales y origen histórico de ambos pueblos entre otras cosas que hacen de estos dos conglomerados humanos dos naciones distintas. Para Jean Price Mars, los dominicanos rechazan formar parte de Haití porque los dominicanos son racistas y se creen españoles blancos de raza pura. Como ya dije anteriormente, él ignora las diferencias de cultura, idioma e idiosincracia que han dado origen a la dualidad insular; y, además, ignora que los dominicanos legalmente eran españoles en los tiempos coloniales (y la mayoría de la población tiene ancestros españoles porque este país es en su mayoría mulata de corte hispano). En la época colonial haitiana, la mayoría de los haitianos nunca fueron franceses no solo por el hecho que en la mayoría no hubo mezcla racial con los franceses y por lo tanto no pueden alegar de ancestros franceses, sino también porque la mayoría de los haitianos eran esclavos y se liberan cuando se deshacen de los franceses y culminan con la independencia de Haití. Esa condición difiere de la situación en la parte española donde una minoría de la población blanca y de color libre tenían esclavos y una minoría de la población de color eran esclavos (ni vamos a tomar en cuenta la diferencia en el trato que se les daba a los esclavos en el Santo Domingo español comparado con los esclavos del Santo Domingo francés). Las personas libres de todos los colores eran todos legalmente españoles. Esto incluso se pone de manifiesto en la Constitución de Cádiz de 1812 donde dice que son españoles todas las personas libres nacidas y avecindadas en cualquiera de las Españas y, además, todas las personas que adquieren su libertad en cualquiera de las Españas. Por eso los dominicanos tenemos muchos personajes de nuestra época colonial que eran criollos-mulatos, o sea españoles, como el cura Juan Vásquez que escribió la quintilla famosa que dice ayer español nací, a la tarde fuí francés y por el estilo; como Antonio Sánchez Valverde que incluso pasó una temporada haciendo estudios en Madrid; como Serapio Reynoso del Orbe quien fue elegido por los santiagueros antes de la invasión de 1805 para que representara al pueblo español del departamento del Cibao ante el gobierno francés de Ferrand y defendiera a Santiago de la amenaza haitiana; entre muchos más.