Las consecuencias de la herencia epigenética en los dominicanos

En los ultimos años, los científicos han tenido que retractarse con respecto a un hallazgo nuevo que se ha detectado en la genoma del ser humano que anteriormente se pensaba no podía ser cierto. Nos referimos a la herencia epigenética de los traumas sufridos por nuestros ancestros.

Al final presentamos un documental reciente donde detallan con lujos de detalles la herencia epigenética y cómo los eventos traumáticos sufridos por generaciones anteriores son heredados como una memoria genética en las generaciones posteriores e impacta la conducta de los mismos.

El mito que cada generación nace como una página en blanco

Este hallazgo rompe uno de los mitos que ciertos grupos han difundido en la sociedad, la creencia que cada ser humano nace como una página en blanco y que los eventos históricos de sus ancestros no tienen ningún impacto en la conducta, excepto cuando se les enseña de los mismos. Es decir, que el dominicano no tiene gravado en su ADN, no nace con conductas que hayan sido producto de la vida de sus antepasados, sino que la conducta del dominicano es producto de lo que se le enseña en su vida.

La herencia epigenética

El hallazgo científico que rompe con ese mito es la herencia epigenética. Ahora los científicos se han dado cuenta que los eventos traumáticos que han vivido generaciones pasadas marcan la genoma de esas generaciones de una forma tal, que en efecto se produce una memoria genética de ese evento. Es decir, a partir de la generación que vive un evento traumático, toda su descendencia hereda por sus genes ciertos cambios que modifican su conducta ante estímulos sensoriales que se asemejen al estímulo inicial que produjo el trauma. No solo que se hereda esa memoria por los genes, sino que los descendientes reaccionan de igual manera como reaccionaron sus ancestros ante esos estímulos sensoriales, como si las generaciones descendientes hubiesen vivido el trauma a pesar que no lo vivieron.

El mito que los comportamientos son frutos solo de la enseñanza

Estos hallazgos recientes suponen una crisis para la teoría que algunos grupos sostienen respecto a cómo se instaura el miedo en una generación. No es con la educación, sino en la genética por eventos traumáticos que literalmente marcan el alma de un pueblo para siempre.

Las implicaciones de la herencia epigenética en el pueblo dominicano

El pueblo dominicano tiene una historia extremadamente trágica. Los períodos más trágicos fueron los del siglo XIX con las luchas dominico-haitianas, esencialmente las múltiples y sangrientas invasiones haitianas, la ignominiosa Dominación Haitiana de 22 años, los 12 años de la guerra de Independencia con Haití dentro de la cual se incluyen las tres invasiones del emperador haitiano Faustin I, quien odiaba tanto a los dominicanos que su motivo por invadirnos fue tratar de exterminar a toda la población dominicana.

Todos estos eventos, y otros atropellos posteriores que cada cierto tiempo abren las heridas en los dominicanos, no fue más que un gran trauma colectivo del pueblo dominicano. Es un trauma sufrido en carne y huesos por más de dos generaciones seguidas y posteriormente heredado epigenéticamente por las generaciones futuras. Los estímulos visuales y de otras índoles que los antepasados de los dominicanos asociaron con el trauma impuesto por los haitianos, hoy en día producen en la población los mismos miedos y las mismas reacciones que tuvieron los ancestros.

Borrar la historia, especialmente una tan traumática como la de los dominicanos, no logrará que esos miedos y reacciones se eliminen. Al contrario, creará las condiciones para que se produzcan eventos que luego vamos a lamentar. La historia permite entender por qué los pueblos reaccionan como lo hacen, pero el no enseñar la historia tal y como fue no elimina esas reacciones, solo elimina la posibilidad de entenderlas.

Lo que está en la sangre no es algo que se puede borrar con simples palabras, simples acciones, simples pretensiones y mucho menos con maniobras sociales promovidas por el Estado. Las cosas hay que hacerlas ancladas en la verdad y no en simples ideas o mitos, porque con falsedades no se borra la realidad que se manifiesta en los hechos.

(Documental) El fantasma en tus genes: Epigenética y la herencia genética

A continuación les presentamos el documental El fantasma en tus genes: Epigenética y la herencia genética. Mientras absorbes la información expuesta por científicos que han estudiado este fenómeno genético, piensa en lo que esto implica para el pueblo dominicano, uno de los pueblos con uno de los pasados más traumáticos de toda la humanidad.

Si quieren entrar inmediatamente al meollo del asunto, como suele decirse popularmente, pulsen en el minuto 30:34 y comiencen a ver el documental a partir de ese momento. Ahí es cuando comienza a tocar el tema que tratamos en este artículo.

El historiador haitiano Jean Price-Mars y la invasión de Dessalines en 1805

Jean Price-Mars fue el historiador haitiano de mayor prestigio en el siglo XX. Aunque sus juicios de la sociedad dominicana no son del todo correctos, la influencia de Price-Mars en la forma que los haitianos ven a la República Dominicana no tiene comparación.

Price-Mars menciona la temible invasión cometida por Jean Jacques Dessalines en 1805, lo que se conoce en la historiografía haitiana como La campaña del Este. La describe con lujos de detalles.

Detalles importantes de la descripción que hace Price-Mars de la invasión de 1805

  • Price-Mars reconoce que Haití fue fundado en base a crueldades y excesos cuando dice “la embriaguez de la sangre resultó como una psicosis colectiva que afectó a toda la comunidad [haitiana]”.
  • A pesar que Price-Mars intenta justificar el desastrozo crimen que hizo Dessalines contra la población dominicana, en ocasiones se refiere a este barbárico episodio con los términos inhumano, pobres víctimas, episodios dramáticos y sangrientos, etc.
  • Price-Mars reconoce que Dessalines se enorgulleció de ordenar a sus subalternos a cometer tan injusta atrocidad contra la inocente e indefensa población dominicana.
  • Price-Mars acepta que el intento de genocidio contra los dominicanos no fue perpetrado solo contra los dominicanos blancos, sino también contra los dominicanos mulatos y negros. Dice que Dessalines mandó a torturar hasta morir a todos los “blancos y los que consideraba como tales, no por el color sino por sus sentimientos, aunque fueren negros o mulatos”.

A diferencia de Dessalines y sus tropas haitianas, los dominicanos de color no odiaban a los blancos

Para entender el sentimiento de los dominicanos negros y mulatos para con los blancos, hay que fijarse en las relaciones raciales que existía entre los tres segmentos de la población dominicana. Esto se pone en evidencia en la descripición que hace el francés Moreau de Saint-Mery, en su libro Descripción topográfica y política de la parte española de la isla de Santo Domingo, publicado en 1796. Saint-Mery toma como base su extensa visita y recorrido unos años antes por la parte española de Santo Domingo.

“La población de la parte española [de la isla de Santo Domingo] está compuesta por tres clases; los blancos, de los cuales ya he hablado, la gente de color libre y los esclavos.

La gente de color libre son pocos si los comparamos con la cantidad de los blancos, pero son considerables si los comparamos con la cantidad de los esclavos”.

“El prejuicio con respecto al color, tan poderoso en otras naciones en las cuales ha fijado una barrera entre los blancos y la gente de color y sus descendientes, es casi desconocido en la parte española de Santo Domingo”.

“[Los esclavos] son normalmente alimentados tan bien como se alimentan sus amos, y son tratados con una delicadeza desconocida en las colonias de otras naciones”.

“…[La relación entre los esclavos y los amos en la práctica] seguirá siendo más como acompañantes que como esclavos”.

“Como ya he dicho, estas leyes [respecto a los castigos que se le debe dar a los esclavos] son ignoradas en Santo Domingo; sin embargo, cuando se trata de algún asunto ante la Corte Real respecto hacerle alguna justicia a los esclavos que piden su libertad o a los que se quejan de algún maltrato, estos son obedecidos puntualmente”.

Como bien se evidencia en las citas anteriores, desde los tiempos coloniales en la parte española de Santo Domingo existe una relación armoniosa entre los blancos, lo mestizos o gente de color libre y los que eran esclavos. Esa armonía era producto del buen trato que en sentido general se les daba a los esclavos, quienes en la práctica se les trataba más como acompañantes o amigos que como esclavos. Este trato que prevalecía en la parte española no se replicaba en la parte francesa de la isla.

Algunas indulgencias que gozaban los esclavos españoles

  • Eran bautizados, lo que indica que aún siendo esclavos se les veía como personas ante todo, se les reconocía que tienen un alma que merecía la salvación eterna y se les debía tratar siempre con humanidad.
  • Las labores que se esperaban de los esclavos eran oficios caseros, o atender y ordeñar vacas en los hatos, labores que por sus esencias no eran muy exigentes y ni maltrataban el cuerpo.
  • La mayoría de las leyes redactadas en Madrid que dictaban los castigos que se les debía dar a los esclavos rebeldes fueron ignoradas por las autoridades y la población en la parte española de Santo Domingo.
  • Los esclavos gozaban de un exceso de días festivos cuando les prohibía trabajar. Estos días eran tan numerosos, que algunas personas de otras colonias no hispánicas culpaban esa tradición por el atraso económico de Hispanoamérica.

La ausencia de resentimientos raciales en la parte española de Santo Domingo

Esa relación armoniosa entre las tres razas hizo que los dominicanos de color no sintieran resentimientos raciales hacia los blancos. Además que facilitó la asimilación de los españoles mulatos y negros en la cultura dominicana sin inconvenientes mayores, a pesar que la cultura dominicana tiene como espina dorsal el aporte español. Por ello incluso habían sacerdotes de color oficiando las misas en muchas iglesias dominicanas, el cual era un oficio que en las colonias de otras naciones, salvo la de los portugueses, era reservado solo para los blancos.

Los dominicanos eran todos españoles en cultura, tradiciones, religión e identidad

En esencia, el dominicano era y se sentía español en lo cultural, en sus tradiciones, en su religión, en su identidad, en su estilo de vida y legalmente sin importar el color de la piel. Todo ello creó un sentimiento identitario común entre todos los habitantes de la parte española de Santo Domingo. Esa identidad española los diferenciaba de los que vivían en la parte francesa de la isla.

La cohesión social impulsa el rechazo a la autoridad de Jean Jacques Dessalines

La cohesión social que existía entre todos los dominicanos es lo que impulsa a la mayor parte de la población a rechazar la autoridad de Jean Jacques Dessalines, instando en él un desprecio por los dominicanos al mismo tenor al que le tenía a los franceses, a quienes Dessalines juró exterminar. El genocidio que hizo Dessalines fue contra todos los dominicanos, bien si eran blancos, mulatos o negros.

“La campaña del Este” en las palabras textuales de Jean Price-Mars

A continuación les presentamos las palabras textuales, traducidas al español, de Jean Price-Mars respecto a las atrocidades cometidas por Jean Jacques Dessalines en la invasión de la parte española de Santo Domingo en 1805.

“Eran el enemigo y Dessalines la venganza y el resentimiento”.
-Jean Price-Mars

Detalles de cómo sucedió el exterminio en cada pueblo

D. Gaspar Arredondo Pichardo, dominicano natural de Santiago de los Caballeros, fue un testigo afortunado de cuando los haitianos llegaron a ese pueblo e iniciaron la matanza general. Después de sobrevivir esa atrocidad, se mudó a Camagüey (Cuba), donde escribió sus memorias de esos tristes días para las futuras generaciones de su familia.

A continuación presentamos su descripción de lo ocurrido cuando los haitianos llegaron a Santiago de los Caballeros. Con ello tenemos una idea de cómo fue la cosa en la mayoría de los pueblos y campos dominicanos destruidos por las hordas haitianas.

Jean Jacques Dessalines en el siglo XIX

Finalizamos con un bosquejo de Jean Jacques Dessalines, el hombre que intentó borrar a los dominicanos de la faz de la tierra. El bosquejo fue publicado en el siglo XIX, por ello tiene la ortografía de esa época.

La olvidada invasión haitiana de Puerto Plata en 1845

En el periódico El Dominicano del 18 de enero de 1846, están plasmadas algunas informaciones muy interesantes con respecto a la invasión por mar que hicieron los haitianos en las cercanías de Puerto Plata, además de las pretensiones que tenían para con este pueblo.

No debe ignorarse que esta invasión formó parte de la guerra de la Independencia de República Dominicana, que al durar 12 años se convirtió en una de las guerras de independencia más largas de América.

Las instrucciones de exterminar a todos los militares dominicanos

Según la nota redactada el 26 de noviembre de 1845, en Cabo Haitiano, para el almirante de la flotilla haitiana C. Antoine, dice lo siguiente.

En conformidad del oficio del Presidente de Haití de fecha de ayer, usted tendrá a bien preparar su buque para hacerse a la vela y salir en convoy con la corbeta en que está la bandera Almirante, y las goletas Dieu Protege y la Mosca, para recorrer desde el Fuerte Libertad (Bayajá) y Marie Barou hasta Puerto de Plata, a fin de combatir los buques de los insurgentes* hasta un exterminio, respetando siempre los pabellones extranjeros, pero sin dejarse sorprender por los buques ya dichos que puedan disfrazarse bajo pabellones extranjeros, observando siempre las señales del Almirante a fin de ejecutar sus órdenes.

Las instrucciones de exterminar a los niños y hombres puertoplateños, violar a las niñas, llevarse como prisioneras a las mujeres y pillar las propiedades

Además de estas instrucciones, los oficiales haitianos a bordo tenían otras instrucciones que recibieron verbalmente (esto se supo por declaraciones de algunos oficiales haitianos descubiertos por los dominicanos). Estas instrucciones eran las siguientes.

Una vez posesionados de cualquier punto que fuera, y como si los dominicanos no tuvieran alma en el cuerpo, las hordas haitianas deberían pasar a cuchillo a todos los dominicanos: los varones sin excepción de persona, y las hembras de cuarenta años arriba, serían conducidas amarradas en dos por las espalda a los buques de guerra y de aquí al Guárico.** Las jóvenes quedarían a discreción de ello y las que no pasaran de cinco años serían despedazadas. La tropa desenfrenada se entregaría al pillaje, lo que se les había ofrecido en premio de sus servicios.

Los sucesos de la invasión

Mostramos una copia del texto que describe estos sucesos como sucedieron en la realidad, alejados de las instrucciones oficiales que ya hemos citado.

Fuerza marítima haitiana en esta invasión

Esta invasión involucró una fuerza marítima haitiana compuesta por los buques siguientes.

Barca Presidente
Montada con cañones, 800 paquetes de cartuchos de fusil, 1,000 libras de pólvora, 600 cartuchos de cañon, 420 balas, 180 jarros de metralla, 100 sacos de cartuchos vacíos, 98 sables y 4 faroles.

Goleta La Unión
Montada con una pieza de a 16 en colisa y seis carronadas de a 16, 240 balas, 105 jarros de metralla, 350 cartuchos de cañon, 50 idem vacíos, 250 libras de pólvora, 200 paquetes de cartuchos de fusil, 6 faroles, 40 sables y 40 fusiles.

Goleta La Mouche
Montada con 2 carronadas de a 8, 45 jarros de metralla, 100 balas, 145 cartuchos de cañon, 10 idem vacíos y 100 libras de pólvora.

Goleta Dieu Protege
154 cartuchos de a 12, 200 idem de a 6, 150 idem vacíos, 400 libras de pólvora, 154 balas, 78 jarros de metralla de a 12, 180 idem de a 6, 200 paquetes de cartuchos de fusil, 4 faroles, 21 fusiles y 50 sables.

Goleta La Signifié
Montada con dos carronadas de a 12 y una pieza de a 2, 4 atacadores, 6 levas, 2 linternas, 3 cucharetas, 3 estuches para cartuchos, 3 valdes para agua, 3 cuñas, 3 agujas, 10 lanzas, 3 faroles, 12 sables, 9 lanza fuegos, 20 fusiles, 149 balas de a 12, 80 idem de a , 20 jarros de metralla de a 12, 10 idem de a 2, 3 chifles de cebar, 100 cartuchos de a 12, 50 idem de a 2, 500 libras de pólvora, 30 sables, 6 mechas, 1 caja para lanzas, 1 idem para mechas y 200 paquetes de cartuchos de fusil.

Goleta La Guerriere
Montada con una pieza de bronce de a 12 larga y cuatro carronadas de a 8 calibre inglés, 12 atacadores, 3 linternas, 5 agujas, 5 cuñas, 14 levas, 5 baldes para agua, 30 lanzas, 20 sables, 32 fusiles, 4 faroles, 1 caja para mechas, 5 cucharetas, 5 chifles de cebar, 200 cartuchos de a 12, 200 idem de a 8, 20 jarros metralla de a 12, 60 idem de a 8 y 2 medidas para pólvora hechas de oja de lata.

* Los insurgentes es como los haitianos se referían a los dominicanos.

** Cabo Haitiano

Faustino Soulouque y su deseo de exterminar a los dominicanos

En 1849 se proclama a Faustino Soulouque como emperador de Haití y se hizo llamar Faustino I. En 1859, un militar subalterno le hizo un exitoso golpe de estado, terminando a destiempo sus pretensiones de gobernar a Haití de por vida y de expandir su imperio al resto de las Antillas.

El emperador Faustino I y los dominicanos

La relación entre el emperador Faustino I y los dominicanos fue de mal a peor. Nos invadió en tres ocasiones (1849, 1853 y 1855/1856), y por poco nos invade una cuarta vez en 1859. El motivo de estas invasiones fue, en un principio, su deseo de reincorporar el territorio dominicano al yugo haitiano por la fuerza.

Sus fracasos bélicos contra los dominicanos sellan su futuro

El hecho que todas sus invasiones contra los dominicanos fracasaron, influye mucho para que sus propios militares les hicieran el golpe de estado que lo saca del poder. Una de las razones era que los militares haitianos estaban cansados de invadir a los dominicanos y siempre perder las batallas. Además, entre el pueblo llano haitiano se rechazaba las continuas invasiones a los dominicanos. La opinión pública que imperaba en Haití era la de dejar a los dominicanos tranquilos porque en cada invasión forzaban a miles de adolescentes y hombres civiles haitianos a formar parte en las campañas bélicas, esencialmente afectando negativamente las actividades económicas en Haití. También muchas madres haitianas temían lo que le podía pasar a sus hijos, hermanos y esposos en esas invasiones.

El deseo fundamental de Faustino I era el exterminio del pueblo dominicano

No obstante el deseo del pueblo haitiano e incluso de los mismos militares haitianos, el mando político haitiano no solo insistía en ponerle fin a la independencia de los dominicanos, sino incluso someter a la población dominicana por completa a un exterminio. Fue Faustino I quien dijo que en su invasión de República Dominicana ni las gallinas iban a quedar vivas, frase que le recordó a los dominicanos la invasión de Dessalines de 1805 cuando, en su intento de limpieza étnica contra los dominicanos, arrasó incluso con las bestias y las gallinas de nuestros indefensos campesinos.

El racismo contra los blancos y los mulatos de color de piel claro sostenía el odio de Faustino I hacia los dominicanos

Si bien el desprecio que Dessalines le tenía a los dominicanos se debió a que nunca aceptaron su autoridad, en el caso de Faustino I fue más por un odio de color. Faustino I odiaba el hecho que los dominicanos son de color de piel más claro que el haitiano común y corriente; inclusive en el mismo Haití hizo varias masacres contra los haitianos mestizos por tener sangre de los blancos mezclada en sus venas.

Evidencia del racismo de Faustino I en los medios de comunicación de la época

La evidencia sale a relucir en los artículos y libros que citaremos a continuación.

En Souloque and His Empire (Soulouque y su imperio), publicado en 1861, dice lo siguiente:

“…[El deseo de Faustino I era de] una guerra racial, la destrucción de todos los mulatos y la expulsión de los extranjeros al expropiar y monopolizar sus negocios en el gobierno, desde donde pudiera transferirlos a algunos de sus allegados. La destrucción completa de los dominicanos fue representada como de una necesidad impetuosa, porque ellos eran un obstáculo para establecer un gobierno de negros bajo un protectorado extranjero. Soulouque, como hemos dicho, menospreciaba esta política y se mantuvo fiel a su sentimiento de justicia, pero al final fue persuadido por la influencia maquiavélica de hombres crueles”.

El 22 de febrero de 1859, el periódico neoyorkino The New York Times publicó el artículo Hayti and the Dominican Republic (Haití y la República Dominicana) donde dice:

“…El odio [que Soulouque le tenía] a los dominicanos parece que era porque ellos hablan español en vez de francés, y porque no son negros como él”.

Existen muchas evidencias adicionales que demuestran las razones por el odio que Faustino I le tenía no solo a los dominicanos, sino también a la minoría haitiana que es mestiza. En más de una ocasión, Faustino I logró cometer masacres e intentos de exterminios contra los mulatos de Haití por el simple hecho que tenían sangre de los blancos mezclada en sus venas.

Evidencia de la invasión de Dessalines en el libro de bautismos de La Vega

En 1805 se produjo uno de los episodios más sangrientos y tristes en la historia de los dominicanos, la temible invasión de Jean Jacques Dessalines. Llevo la devastación a todas partes con fuego y sangre, sin perdonar la vida a todo ser viviente que encontró en su camino. Debido a lo extenso de la devastación, se perdieron todos los archivos del interior. Al menos fue lo que se pensó hasta 1810.

Clérigo descubre el libro en manos de un cualquiera

Por razones desconocidas, el libro XIV de bautismos de La Vega, el cual comienza el 1 de enero de 1805, varios años después de la invasión fue recuperado en Santo Domingo. Es el único de los registros cibaeño de antes de la invasión de 1805 que existe gracias del clérigo que lo descubrió.

La nota que explica por qué existe un vacío de media década

En este libro XIV de asiento de bautismos de Ntra. Sra. de la Concepción (La Vega), se encuentra la siguiente nota.

Don Agustín Tabares Presbítero, Sochantre de la Sta. Iglesia Catedral encontró este libro de Bautismos: en Sto. Domingo en la capital; en manos de un cualquiera, con el motivo del incendio que hicieran los indígenas [haitianos] en las ciudades, pueblos y villas de la parte oriental de la isla, el año 5 de este siglo 800 (XIX), por esta causa no se siguió en este, y fue preciso poner las partidas en otro, donde principio a la vuelta de este otro año. Siguiendo el número y que comienza el de octubre.

A partir de entonces comienzan las partidas de 1810. Nótese que el libro brinca 5 años desde que los haitianos incendiaron a La Vega, masacraron a la escasa población que no huyó hacia los montes y se llevaron como prisioneros a otros veganos hacia Cabo Haitiano para luego matarlos allí, según los escritos en los anales de campaña del mismo Dessalines

La evidencia

A continuación les muestramos tres imágenes. Una es la página inicial del libro de bautismos de la parroquia de Ntra. Sra. de la Concepción en La Vega 1805-1825, la otra es la página donde terminan abruptamente los bautismos registrados hasta febrero de 1805 y, por último, un acercamiento al párrafo donde se hace mención del brinco abrupto que experimentan los registros desde 1805 a 1810.

Los atropellos haitianos contra los dominicanos (1801 – hoy)

Haití ha sido la preocupación principal de los dominicanos por más de 200 años. He aquí un bosquejo de los acontecimientos que marcan esta preocupación, y que es el origen de la histórica enemistad dominico-haitiana.

Por motivo de espacio, cada período se describe en un párrafo.

1801
Toussaint Loverture invade con el pretexto de poner en ejecución el Tratado de Basilea, aunque realmente lo que Loverture quería era apoderarse de la isla para, en el momento adecuado, declarar la separación de Francia. El hecho que Napoleón Bonaparte se molestó mucho cuando Loverture invade la parte española sin su consentimiento es una evidencia de que Loverture no actuaba del todo a favor de Francia, no obstante la propaganda que difundió. Además cuando llega la noticia a Loverture que los pueblos españoles/dominicanos se rindieron a las tropas francesas a su llegada, en su ira manda a matar a un grupo de soldados dominicanos que había llevado con sus esposas hacia el oeste de la isla. No se debe perder de vista que por poco extermina la población capitaleña y no lo hizo cuando ya tenía la población congregada en el parque Colón solo porque comenzó una tormenta eléctrica y lo aceptó como una intervención Divina en contra del degüello que pensaba hacer. Esta invasión fue un atropello en contra de nosotros porque se impuso sin el consentimiento de la población y esto se manifiesta con la facilidad que los dominicanos aceptan el mando de los franceses. Tal como dice Arredondo y Pichardo en su relato, los dominicanos se adhirieron al mando francés con miras a que en el futuro la parte española de la isla podría reintegrarse al Reino de España. Los dominicanos sabían que si se quedaban bajo el yugo de los haitianos, su deseo de reintegrarse a España no se iba concretizar.

1805
Jean Jacques Dessalines invade por el sur y Enrique Cristóbal por el norte. En esta invasión se comete el degüello de Santiago por hacer resistencia a las tropas de Cristóbal y luego, mientras les hacía el sitio a Santo Domingo, Dessalines pensó que la embarcación francesa que vio moviéndose en el mar frente a la capital, era militar e iba rumbo hacia Haití; por ello, en su retirada de Santo Domingo, da la orden a sus subalternos para que tomaran venganza por todos los pueblos y campos en el camino. La venganza fue la tortura y asesinatos inhumanos a poblaciones inocentes enteras, talado de los campos, destrucción de los ganados y las aves de los campesinos, violaciones a las niñas y mujeres, quemaron todos los pueblos y se llevaron como prisioneros a cientos de personas, muchas de las cuales murieron en el camino por los abusos y a los sobrevivientes los sometieron a la esclavitud por cuatro años después que les degollaron los niños delante de sus propios padres. La mayoría de los prisioneros fueron asesinados después que sus cuerpos no daban más por el tratamiento feroz de la esclavitud al que fueron sometidos. Contrario a lo que piensa la gente, estos atropellos no se limitaron solo en contra de los blancos, fue un ataque en contra de los blancos por ser blancos y en contra de los mulatos y los negros que mostraban disgustos por estos abusos. Por eso el rechazo hacia los haitianos fue general en la población dominicana, sin importar el color de piel ni la clase social de las personas, con muy pocas excepciones.

1822
Jean Pierre Boyer invade cuando sus espías en la parte española les avisan que se había efectuado la separación de España a finales de 1821 y que la nueva república carecía de recursos y armas necesarios para efectuar una resistencia que valiera la pena. En varios de los pueblos fronterizos habían haitianos infiltrados que por un lado trataban de incitar a los dominicanos a que apoyaran la causa haitiana, mientras por otro lado fingían ser dominicanos para crear la idea que existía un apoyo mayor de la que realmente existía en la población dominicana. A fin de cuentas, la supuesta declaración que Boyer alega que es una invitación por parte de los dominicanos para adherir la parte española a Haití tiene indicios de fraude porque hay muchos errores ortográficos que solo una persona que habla francés y no domina del todo el español comete. Además, algunos de los supuestos firmantes dominicanos escribieron mal sus propios nombres con errores ortográficos que solo lo comete alguien que habla francés como lengua materna. Por último, tan solo fueron unas ciento y pico de firmas, lo que por nada del mundo se puede decir que representaba siquiera a una minoría significante de la población dominicana.

1822 – 1844
Durante la Dominación Haitiana, la población dominicana fue sujeta a todo tipo de privaciones y abusos por parte de la soldadesca haitiana establecida por el territorio. Uno de los abusos más despiadados por la población fue el Código Negro que Boyer impuso para incrementar la producción agrícola y las exportaciones, lo que en realidad era la reimplantación de la esclavitud al estilo francés. Para los haitianos en el oeste, el Código Negro de Boyer les recordaba a los tiempos cuando eran gobernados por sus amos los franceses y eso causó un disgusto general en los civiles de aquel lado; pero, para los dominicanos esto fue un atropello feroz porque ni siquiera la minoría que eran esclavos de los españoles habían sufrido un régimen tan fuerte como éste, dando a entender entre los dominicanos que los haitianos llegaron para esclavizarlos. A esto se le añade los demás abusos que herían los sentimientos más íntimos y sagrados de los dominicanos, como fue la prohibición de que se hablara español (cosa que no funcionó porque el dominicano común nunca aprendió hablar ni francés ni kreyol), la clausura de la UASD que era un orgullo grandísimo por ser la primera universidad de América y la clausura de las escuelas, el atropello a la iglesia Católica, entre muchas cosas adicionales.

1844
Después que se efectúa la separación de Haití en febrero, el naciente gobierno dominicano le manda varias comunicaciones escritas al gobierno de Haití que en síntesis decían que los dominicanos se han separado de la República de Haití por incompatibilidades culturales, de tradiciones, etc; pero que los dominicanos querían mantener la paz y la armonía entre los dos gobiernos y los dos pueblos. El gobierno de Haití nunca mandó una correspondencia, lo que causó mucho desagrado entre la junta gubernativa dominicana. Luego, cuando llegan los mensajeros desde la zona fronteriza para avisar que los haitianos habían comenzado una invasión militar en donde todos los pobladores dominicanos en el camino, incluyendo a las mujeres, niños y sacerdotes, eran atropellados con maltratos a su persona y a sus allegados, pillaje y quema de sus bienes, y hasta los mantenían en cautiverio sin siquiera darle comida suficiente para mantener la vida; indignó mucho a la junta gubernativa dominicana. Por ello en marzo de 1844 le declara la guerra a Haití por mar y tierra. Así comienza la guerra de la independencia, aunque para los dominicanos esta guerra era de supervivencia porque el gobierno haitiano ya estaba decidido en exterminar a la población dominicana por completa para resolver el problema que les impedía gobernar a toda la isla. Esto las autoridades dominicanas lo entendían muy bien, como bien se demuestra en las cartas oficiales del gobierno dominicano pidiendo auxilio a Francia, país que había ofrecido ayudarnos aunque nunca lo hicieron. En esas cartas dicen sin tapujos que los haitianos no se iban a tranquilizar hasta que toda la población dominicana fuese exterminada. La invasión de 1844 la ganamos sin ayuda en dinero, ni fuerzas humanas, ni apoyo político ni de ningún otro tipo por parte del mundo exterior, no obstante los gritos de auxilio que hacíamos.

1845
Se produce otra invasión militar haitiana con las mismas características que la invasión del año anterior y de nuevo ganamos.

1849
Se produce otra invasión militar haitiana con las mismas características a las anteriores y de nuevo ganamos.

1850s
En la década de 1850, cuando gobernaba el emperador Faustino I en Haití, los haitianos mandaron una delegación a una corte en Europa donde presentaron todo tipo de argumentos en contra a que se nos reconociera nuestra independencia. Ellos alegaban todo tipo de disparates incluso que éramos numéricamente inferiores a ellos, que la Constitución de 1805 dice que Haití incluía a toda la isla de Santo Domingo mas las islitas adyacentes, que el Tratado de Basilea de 1795 le había cedido la parte española a Francia y los haitianos heredaron el territorio francés, etc. Sin embargo, no mencionaron nada del hecho que en 1802 los pueblos españoles/dominicanos se unieron a las tropas francesas del general Leclerc (el mando pasa al general Ferrand tras la muerte de Leclerc) y por eso, cuando Dessalines proclama la independencia de Haití y se autodenomina como gobernador general de la isla de Santo Domingo, en la práctica no gobernaba en la parte española porque la población dominicana le rechaza su autoridad. Tampoco dice nada respecto a que el territorio español bajo mando francés fue recuperado por los dominicanos en la guerra de la Reconquista de 1809 y reincorporado al Reino de España en ese mismo año. En la Constitución de Cádiz de 1812 (la primera constitución de España), en el artículo donde describe el territorio de las Españas, ahí claramente menciona a la parte española de la isla de Santo Domingo e inclusive nos dan privilegios para tener un diputado propio en las Cortes de Cádiz a pesar que no teníamos la población suficiente para ello, un privilegio que ni siquiera las provincias españolas en la misma península ibérica tenían. Todo esto se produce a pesar que oficialmente Francia no había reconocido la reconquista dominicana del territorio español hasta que se firma el Tratado de París en 1814, cuando Francia oficialmente le devuelve la parte española de la isla de Santo Domingo a España; a pesar que en la práctica los dominicanos ya teníamos control de nuestro territorio desde 1809. Tampoco dice nada respecto al tratado firmado durante el gobierno de Jean Pierre Boyer (para nosotros la Dominación Haitiana) con Francia, donde el gobierno haitiano se compromete a pagar una indemnización millonaria a Francia y abrir sus puertos al libre intercambio comercial francés a cambio de que Francia le reconociera su independencia. El hecho que en ese tratado dice explícitamente que los habitantes de la parte francesa debían pagar el impuesto para la indemnización y los puertos de la parte francesa debían abrirse al libre comercio con Francia, indica que Francia ni ningún otra potencia en el mundo reconocía la invasión haitiana de la parte española como legítima. No solo que era una invasión totalmente ilegítima, sino que el mismo Haití no tenía reconocimiento de ningún otro gobierno. Además, que en plena época de la Dominación Haitiana, el Rey de España se comunicó con Jean Pierre Boyer pidiendo que le devolviera el territorio usurpado porque esa tierra era aún parte de España. Todo eso y mucho más les tumba el argumento a los haitianos. Desde ese entonces Haití ha estado atacando la imagen de los dominicanos.

1853
Se produce otra invasión militar haitiana con las mismas características a las anteriores y de nuevo ganamos.

1855/1856
Se produce otra invasión militar haitiana con las mismas características a las anteriores y de nuevo ganamos.

1859
Se comienza a preparar otra invasión militar haitiana con las mismas características a las anteriores, pero esta no se materializa porque el emperador Faustino I fue derrocado en un golpe de estado que le hizo un militar subalterno. Una de las razones que motivaron a los militares haitianos hacer el tumbe era que estaban cansados de invadir el territorio dominicano y siempre perder, además que muchos de los haitianos, quienes eran civiles forzados a formar parte de las milicias haitianas, les temían a los machetazos de los monteros dominicanos. Faustino I no solo quería apoderarse de nuestro territorio y exterminarnos con una matanza general, sino que tenía planes de crear un imperio haitiano que iba a expandirse a Puerto Rico, Cuba y Jamaica.

1861-1865
En esta época le pedimos al Reino de España que nos aceptara de nuevo, cosa que España aceptó. A los haitianos no les gustó para nada esta actuación de los dominicanos y de una vez emprendieron a su arma más poderosa, la propaganda. A parte que ahora había una nación poderosa que protegía a los dominicanos y los haitianos temían que la presencia de España en la isla podía poner en peligro su propia soberanía, este miedo se incrementó después que el Gobernador de Santo Domingo reaccionó fuertemente por unos robos que unos haitianos hicieron en varios hatos dominicanos en la línea fronteriza. Ellos cruzaban la frontera y se robaban las vacas para luego matarlas y vender la carne en Haití (curiosamente todavía suceden estas cosas en la frontera). El presidente haitiano Geffrard tuvo que saludar la bandera española delante de su gente en Puerto Príncipe y pagó una indemnización al gobierno español que luego fue repartida entre los hateros dominicanos que habían sufrido pérdidas en la línea fronteriza. Esto sucedió porque España mandó unos barcos de guerra y los puso en la misma bahía de Puerto Príncipe y estaban preparados para bombardear a la capital haitiana si el gobierno haitiano se rehusaba en terminar las negociaciones con el gobierno español a favor de los dominicanos. El otro hecho que asustó mucho a los haitianos fue la intención que el gobierno español había hecho pública de tomar control absoluto del territorio español de la isla según lo que estipulaba el Tratado de Aranjuez de 1777. Desde los tiempos de la Dominación Haitiana, los haitianos se habían apoderado de varios pueblos rayanos que eran nuestros como San Rafael de la Angostura, San Miguel de la Atalaya y Concepción de Hincha entre otros, y ellos se rehusaban en entregar estos y otros pueblos rayanos después que se efectúa la separación del 27 de febrero de 1844. Los españoles tenían la intención de tomar control absoluto del valle de Guaba y expulsar a todos los haitianos que se encontraban allí, cosa que Haití no quería. Inclusive, los haitianos comenzaron a destruir las pirámides que establecían donde estaba la frontera para crear confusión y, ellos pensaban, así cogerse más tierra dominicana para ellos; pero eso era inútil porque la frontera era la cordillera del Norte (para nosotros la cordillera Central, pero en Haití se llama cordillera del Norte), la cordillera de los Negros (montagnes des Noires) y después bajaba hasta cortar el lago Azuey por mitad y luego seguía el pedazo de frontera que existe aún en la sierra de Bahoruco que termina en Pedernales. Por este motivo, los haitianos comenzaron a esparcir en los pueblos rayanos el rumor que los españoles iban a someter a la población a la esclavitud, lo cual era falso, entre otros disparates que inquietaron a los dominicanos. A eso se le añade los abusos inútiles cometidos por algunos jefes españoles contra los civiles dominicanos y comienza la guerra de la Restauración.

1871
Haití vuelve a recurrir a la propaganda, esta vez con miras a disuadir la posible anexión de la República Dominicana a los Estados Unidos. En el mismo Puerto Príncipe publicaban un periódico que se regaba en la población dominicana con todo tipo de argumentos en contra de la anexión; y Haití se encargó incluso de crear la imagen internacional que los dominicanos estaban en contra de la anexión a sabiendas que la mayoría de la población dominicana estaba a favor. Todo esto fue un susto para los haitianos considerando el susto que pasaron cuando invitamos a los españoles en 1861.

1878
El congreso dominicano pone en vigencia un decreto que declara como práctica vergonzosa la costumbre de varios políticos dominicanos de recibir de Haití elementos y facilidades para mantener al país en la guerra intestina. A fin de cuentas, Haití era quien financiaba y apoyaba a muchos de los revoltosos que cada cierto tiempo hacían una revolución que desestabilizaba al país, y esto ocurrió con tanta frecuencia que en el exterior República Dominicana era sinónimo de inestabilidad política. El mismo dictador dominicano Ulises Heureaux recibía dinero de los gobiernos haitianos a cambio de su funesta política fronteriza.

1899-1916
A raíz del asesinato del dictador Ulises Heureaux el país cae en un vacío de poder que inicia otra etapa de inestabilidad política e inclusive de guerra civil. Esta calamidad se sostuvo con el apoyo financiero, político y en entrega de armas haitianos. Inclusive, las armas de fuego más comunes durante estos atropellos a la paz política y social de nuestro país era la carabina europea, un arma que los haitianos habían importado en cantidades cuantiosas a principios del siglo XX y luego aparecieron por todo lo largo y ancho de la República Dominicana e inclusive, entre los campesinos dominicanos el arma se conocía con el nombre de belga-haitiana.

1940 – hoy
Lo que se pudiera considerar como agresión haitiana en este período es más bien de carácter mediático o propagandístico, el cual ha crecido en consonancia con la decadencia militar, económica y política del gobierno haitiano. Ejemplos de esto lo hemos visto recientemente con lo rápido que actuó la cancillería haitiana para movilizar a varios países alrededor del mundo a tomar una postura en contra de la República Dominicana. Este período comienza en los años de 1940 porque es a mediados del siglo XX que Jean Price Mars, el célebre historiador y sociólogo haitiano, tacha a los dominicanos de baboristas y de racistas e ignora los atropellos haitianos a este pueblo, las diferencias culturales y origen histórico de ambos pueblos entre otras cosas que hacen de estos dos conglomerados humanos dos naciones distintas. Para Jean Price Mars, los dominicanos rechazan formar parte de Haití porque los dominicanos son racistas y se creen españoles blancos de raza pura. Como ya dije anteriormente, él ignora las diferencias de cultura, idioma e idiosincracia que han dado origen a la dualidad insular; y, además, ignora que los dominicanos legalmente eran españoles en los tiempos coloniales (y la mayoría de la población tiene ancestros españoles porque este país es en su mayoría mulata de corte hispano). En la época colonial haitiana, la mayoría de los haitianos nunca fueron franceses no solo por el hecho que en la mayoría no hubo mezcla racial con los franceses y por lo tanto no pueden alegar de ancestros franceses, sino también porque la mayoría de los haitianos eran esclavos y se liberan cuando se deshacen de los franceses y culminan con la independencia de Haití. Esa condición difiere de la situación en la parte española donde una minoría de la población blanca y de color libre tenían esclavos y una minoría de la población de color eran esclavos (ni vamos a tomar en cuenta la diferencia en el trato que se les daba a los esclavos en el Santo Domingo español comparado con los esclavos del Santo Domingo francés). Las personas libres de todos los colores eran todos legalmente españoles. Esto incluso se pone de manifiesto en la Constitución de Cádiz de 1812 donde dice que son españoles todas las personas libres nacidas y avecindadas en cualquiera de las Españas y, además, todas las personas que adquieren su libertad en cualquiera de las Españas. Por eso los dominicanos tenemos muchos personajes de nuestra época colonial que eran criollos-mulatos, o sea españoles, como el cura Juan Vásquez que escribió la quintilla famosa que dice ayer español nací, a la tarde fuí francés y por el estilo; como Antonio Sánchez Valverde que incluso pasó una temporada haciendo estudios en Madrid; como Serapio Reynoso del Orbe quien fue elegido por los santiagueros antes de la invasión de 1805 para que representara al pueblo español del departamento del Cibao ante el gobierno francés de Ferrand y defendiera a Santiago de la amenaza haitiana; entre muchos más.