Ataques prefabricados por organizaciones no gubernamentales (ONG) contra República Dominicana

Desde hace un par de décadas, República Dominicana viene siendo azotada por una campaña de descrédito internacional. El mejor ejemplo de ello se manifestó el 1 de julio de 2015 en una rueda de prensa de la organización no gubernamental internacional Human Rights Watch (HRW) en Santo Domingo.

Mentira I: Alega que se deporta haitianos ilegales

HRW alega que el gobierno dominicano había deportado a miles de inmigrantes ilegales haitianos. Esta declaración quedó evidenciada que era una fabricación tan pronto fue emitida por el representante de la ONG el 1 de julio de 2015.

El presidente dominicano Danilo Medina, el 17 de enero de 2014 promulgó un decreto que prohibía las deportaciones de cualquier inmigrante ilegal mientras transcurre el Plan Nacional de Naturalización y Regularización de Extranjeros en Condición Irregular. A partir de ese momento, ningún extranjero ilegal fue deportado.

El plazo para la inscripción al Plan Nacional de Naturalización y Regularización de Extranjeros en Condición Irregular concluyó el 17 de junio de 2015, tras 18 meses de estar en vigencia.

El presidente dominicano Danilo Medina, el 15 de agosto de 2015 inicia las deportaciones de los extranjeros en condición irregular que no se inscribieron en el Plan Nacional de Naturalización y Regularización de Extranjeros en Condición Irregular. Además estipula que las deportaciones se deben hacer caso por caso y no masivas ni arbitrariamente.

Como queda evidenciado, no se explica que Human Rights Watch alegue que se está deportando haitianos ilegales cuando la misma Presidencia dominicana las tenía prohibidas desde hacía más de año y medio. Como si no fuera poco, Human Rights Watch le pide al gobierno dominicano que cese las deportaciones ficticias.

Mentira II: Alega que se deporta a dominicanos de ascendencia haitiana

En adición a lo que hemos aclarado respecto a las deportaciones ficticias que declara Human Rights Watch, se le agrega el hecho que dicen que además de deportar haitianos ilegales, también se deporta a dominicanos de ascendencia haitiana. Aparte de que en el tiempo que Human Rights Watch hizo la declaración no habían deportaciones de ningún tipo, es ridículo añadir que se deportaba a dominicanos también.

Mentira III: Dice que iba presentar las pruebas

El representante de Human Rights Watch prometió mostrar algunas pruebas en la rueda de prensa tras algunos periodistas preguntarles por las mismas. Al final, no mostró ninguna pruebas.

Mentira IV: Dice que las pruebas estaban en la página web

Al pedírsele que mostrara las pruebas de los alegatos fantasiosos que el representante de Human Rights Watch decía, el mismo dijo que las pruebas se encontraban en la página web de la organización. En lo que continuaba la rueda de prensa, varios periodistas dominicanos en sus celulares inteligentes y en sus computadoras portátiles revisaron la página web de la organización en busca de las pruebas. Ninguno de los periodistas que buscaron las pruebas las encontraron en ninguna parte de la página web de la organización.

Mentira V: Tergiversa las cifras y los hechos

El representante de Human Rights Watch cita las cifras contenidas en el reporte, las cuales alega fueron sacadas de las mismas cifras publicadas por el gobierno dominicano. Los periodistas, a sabiendas de las verdaderas cifras publicadas por el gobierno dominicano porque tenían el reporte oficial del gobierno en sus manos, se mostraron molestos con las cifras ficticias que citaba el representante de la organización.

Los periodistas dominicanos se indignan

Por estas mentiras tan descaradas, los periodistas dominicanos que asistieron la rueda de prensa se indignan. Muchos se retiran de la rueda de prensa antes que concluyera. Otros se le acercan al representante para que aclarara las incongruencias. En fin, como profesionales dominicanos que valorizan presentar la verdad según se pueda comprobar con pruebas, los periodistas se incomodan tanto que algunos no pudieron aguantar y comenzaron a decir las verdades.

Las partes más importantes de la rueda de prensa

La reacción del Estado dominicano

Los cambios a la frontera en la isla de Santo Domingo

En el primer tercio del siglo XX los límites originales entre la República Dominicana y Haití tuvieron cambios profundos que para muchas personas permanecen desconocidos. Estos cambios crearon la línea fronteriza dominico-haitiana que conocemos hoy. Sin embargo, para muchos dominicanos y extranjeros pasa totalmente desapercibido el hecho que la parte española de Santo Domingo tenía un área de 54,642 km2 (72% de la isla) y que ese fue el territorio que heredó la República Dominicana el 27 de febrero de 1844, día de su independencia. Tuvieron que pasar 92 años después de lograrse la independencia para que el territorio dominicano se redujera a los 48,442 km2 (64% de la isla) de hoy.

El tratado de Ryswick (1697)

El 20 de septiembre de 1697, España y Francia firman el tratado de Ryswick (el tratado se firma en el pueblo holandés del mismo nombre) donde, entre otras cosas, España reconoce oficialmente la presencia francesa en la costa occidental de la isla de Santo Domingo. Con ello se le pone fin al dominio español que se ejercía sobre toda la isla de Santo Domingo desde 1492 (por 205 años toda la isla de Santo Domingo fue española). Sin embargo, en el tratado de Ryswick solo se hace un reconocimiento de la presencia francesa en la franja costera occidental de la isla, mas no se fijan límites fronterizos definitivos entre una parte y la otra.

La inmigración de los españoles canarios como mecanismo para frenar la expansión francesa

Debido a la falta de una definición explícita de los límites fronterizos entre España y Francia en la isla de Santo Domingo, los franceses cada vez penetraban y se asentaban en territorio español, en efecto gradualmente agrandando su dominio de la isla y alejándose de la franja costera occidental que originalmente se le concedió. Con motivos de frenar las ambiciones expansionistas de los franceses, España impulsa la migración de los españoles canarios a la parte española de Santo Domingo. Con esta migración se pretendía aumentar la población española para que se le dificultara a los franceses poder incursionar cada vez en más territorio español.

Los tratados fronterizos de Atalaya (1776) y Aranjuez (1777)

Si bien el establecimiento de miles de españoles canarios en la parte española de Santo Domingo dificultó la expansión francesa, España sintió la necesidad de formalizar los límites fronterizos con la firma de dos tratados.

El primer tratado se firmó el 29 de febrero de 1776 en el entonces pueblo de la parte española de Santo Domingo, San Miguel de la Atalaya (en 1929 se modifica la frontera y este pueblo originalmente dominicano fue cedido a Haití, por eso hoy se llama Saint-Michel De l’Atalaye).

El segundo tratado fronterizo se firmó el 3 de junio de 1777 en el Real Sitio y Villa de Aranjuez (o simplemente Aranjuez) a 45 kilómetros de Madrid, capital de España.

Haití reclama el territorio fronterizo que era legítimamente dominicano

Cuando se logra la independencia de República Dominicana en 1844, el territorio dominicano estaba constituido por la antigua parte española de Santo Domingo y sus límites fronterizos acordados en el tratado de Aranjuez de 1777. Sin embargo, tan pronto se efectúa la independencia dominicana Haití comienza a reclamar varios km2 fronterizos dominicanos. Dentro de sus ambiciones, Haití deseaba apoderarse oficialmente de los pueblos dominicanos de San Rafael de la Angostura, San Miguel de la Atalaya, Lares de Guaba (también conocido como Concepción de Hincha o simplemente Hincha), Las Caobas y otros pueblos fronterizos dominicanos que habían sido fundados en el siglo XVIII por cientos de familias españolas originarias de las Islas Canarias. Debido a estos reclamos, los cuales siempre fueron rechazados por los dominicanos, la región fronteriza fue motivo de fricción entre ambos países.

El tratado fronterizo de 1929

El 21 de enero de 1929, la República Dominicana y Haití firman un tratado fronterizo y de paz para fijar una frontera nueva en detrimento de los dominicanos pero que pretendía ponerle fin a 85 años de fricción fronteriza con Haití. El tratado se firmó mientras Horacio Vázquez era presidente de la República Dominicana y en ello los dominicanos cedimos el 8% de nuestro territorio original a la vecina nación.

EL protocolo de revisión del tratado fronterizo en 1936

El 27 de marzo de 1936, el gobierno de Rafael Leonidas Trujillo firma el protocolo de revisión del tratado dominico-haitiano de 1929. En dicha revisión, se le traspasa a Haití el 3% adicional del territorio dominicano y con ello se establece la frontera dominico-haitiana que conocemos hoy. 160 años después que por primera vez se delimita oficialmente los territorios españoles (dominicanos) y franceses (haitianos) en la isla de Santo Domingo, se logra otra delimitación que si bien fue en detrimento de los dominicanos, hasta nuestra fecha ha permanecido como la frontera legítima entre ambas partes.

Algunos factores que incidieron en la modificación de los límites fronterizos

Es oportuno mencionar algunos de los factores que incidieron para que estos cambios se concretizaran.

  • En 1929, Haití estaba intervenida por las fuerzas militares de los Estados Unidos (1915-1934). Aunque quedó registrado para la posteridad que el tratado fronterizo de 1929 se hizo entre los gobiernos dominicano y haitiano, hay muy buena probabilidad que hubo al menos presión estadounidense para que se concretizara el cambio.
  • Los militares estadounidenses ya habían propuesto finalizar los constantes escollos fronterizos dominico-haitianos a raíz de los terrenos dominicanos reclamados por Haití. Según la lógica de los gringos, la frontera nueva debía de situarse en las zonas donde la presencia poblacional haitiana se reducía y la presencia poblacional dominicana aumentaba.
  • Los valles dominicanos de Guaba, la Miel y otros que eran parte de la zona fronteriza original se perdieron esencialmente por un deseo de la clase política haitiana de apoderarse de esas tierras. La incursión masiva, pacífica e ilegal de cientos de campesinos haitianos que paulatinamente se fueron asentando en los terrenos colindantes dominicanos, a indirecta y sin culpabilizar a esa población haitiana inocente y ajena a los planes de la cúpula política haitiana, complicaban el problema fronterizo para los dominicanos. Con el pasar del tiempo, esos asentamientos de haitianos crecieron y echaron raíces hasta que la clase política haitiana pudo usar la presencia de los mismos para afianzar su reclamo sobre esas tierras legítimamente dominicanas.
  • El valle de Guaba, en la actualidad es conocido como Plateau Central en Haití, era considerado uno de los más fértiles de la isla. Debido a la deforestación masiva que ha sufrido después que fue transferido a Haití, la calidad de esas tierras se ha degradado tanto que ya el valle no figura entre los más fértiles y, de hecho, enfrenta un aumento constante de las características de un desierto.

El territorio español (dominicano) en la isla de Santo Domingo

1492-1697 (205 años)
76,192 km2 (100% de la isla)

1697-1777 (80 años)
55,654 km2 (73%)*

1777-1801, 1802-1822** y 1844-1929 (129 años)
54,642 km2 (72%)

1929-1936 (7 años)
50,070 km2 (66%)

1936-hoy (79 años al 2015)
48,442 km2 (64%)

El territorio francés (haitiano) en la isla de Santo Domingo

1697-1777 (80 años)
20,538 km2* (27%)

1777-1801, 1802-1822** y 1844-1929 (129 años)
21,550 km2 (28%)

1801-1802*** y 1822-1844**** (23 años)
76,192 km2 (100%)

1929-1936 (7 años)
26,122 km2 (34%)

1936-hoy (79 años al 2015)
27,750 km2 (36%)

Los territorios cedidos a Haití en 1929 y 1936

Tratado fronterizo de 1929
4,572 km2 (8% del territorio dominicano)

Protocolo de revisión 1936
1,628 km2 (3%)

Mapa de la segunda mitad del siglo XIX con la frontera original

* Estimación en base a elaboración propia.

** Desde 1802 hasta 1809 la parte española estuvo gobernada por Francia aunque la parte francesa estaba bajo control de los haitianos, quienes se habían rebelado al poder francés. Considerando que el control francés de la parte española nunca se tradujo a control haitiano de la misma y los franceses permitieron que varias zonas de la parte española tuvieran líderes dominicanos, el territorio español durante este tiempo lo contamos como español, valga la redundancia.

*** El año que la isla permaneció bajo dominio de Toussaint Loverture después que invadiera la parte española en 1801 y la uniera a la parte francesa, en contra de los deseos de los habitantes dominicanos.

**** Los 22 años que se impuso el ignominioso yugo haitiano a los dominicanos tras la invasión del dictador haitiano Jean Pierre Boyer en 1822. El gobierno de Boyer fue odiado en toda la isla, entre los haitianos por sus políticas impopulares y entre los dominicanos por tratarlos como un pueblo conquistado, destruyendo todo lo que los dominicanos consideraban sagrado e hiriendo sus sentimientos.